Autor: Preciado, Nativel. 
 Txiki Benegas:. 
 Nadie puede controlar a ETA     
 
 Interviú.     Páginas: 3. Párrafos: 63. 

Txiki Benegas:

«Nadie puede

Controlar

Por NATIVEL PRECIADO. Fotos: GERMÁN GALLEGO

A sus treinta anos puede convertirse en el ministro más joven de un futuro Gobierno socialista. Txiki Benegas, secretario general del PSOE en Euskadi, consejero del Interior del Consejo General Vasco, ha hecho una brillante carrera política en cuestión de pocos meses. Es hijo de na cionalistas ráseos y, accidentalmente, nació en Caracas, pero a los nueve afros regresó u San Se hastian. Ha puesto todo su empeño en lograr, desde su conflictivo cargo, ¡a pacificación de Euskadi. Y no duda en corregir las notas oficiales que la Guardia Civil da sobre sucesos como el de Mondragón. Eso le pudo costar caro. Martín Villa y los ucedistas vascos quisieron cesarle, pero el Consejo le apoyó.

—¿Acaso van a dimitir los ucedistas del Consejo General Vasco?

—En principio, no va a haber dimisiones. Fueron ellos quienes pidieron la mía, a raíz de los sucesos de Mondragón y la nota de Martín villa. Como quiero ser un demócrata consecuente, decid poner mi cargo a disposición del Consejo General Vasco. Estaba dispuesto a marcharme en caso de que rechazaran mi gestión en este asunto con Martín Villa. El Consejo me respaldó y aquí sigo.

-¿Y los de UCD?

—No hemos pedido la dimisión de los consejeros de UCD en el Consejo General Vasco formalmente. Pero, creo que cuando se actúa con un minimo de honradez y se pierde una votación, lo lógico debe ser aceptar los resultados.

—El caso es que nadie dimite y usted ha ganado esta prueba de fuerza.

—En el País Vasco, creo que sí; Fuera, creo que no. En Madrid hay una campaña dirigida en contra mía, es decir, en contra de la Consejería del Interior y en contra, indirectamente, de todo el Consejo General Vasco.

-¿Contra usted especialmente?

—Contra mi cargo en el Consejo, por lo tanto, contra mí. Creo que la trayectoria de la Consejería del Interior ha sido clara. Siempre be intentado buscar soluciones para la pacificación de Euskadi y en todo momento he condenado la violencia.

-¿A quién acusa de esa manía persecutoria?

—No sé de quién proviene la campaña, pero se está planteando con una insistencia sospechosa. Dicen que no condeno los atentados de ETA contra las Fuerzas de Orden Público,

lo cual no es cierto. He condenado claramente la mayoría de estos atentados. He asistido a numerosos funerales por las víctimas de ETA. Permanentemente he firmado cartas de condolencia a los familiares. Tengo la conciencia tranquila, porque creo que no hago discriminaciones.

—La derecha se queja de que el Consejo General Vasco no abre una investigación cuando el muerto es un guardia civil o un policía armado.

—Su ya sé. La respuesta es ciara Yo no investigo directamente estas casas, porque lo hace con mayor eficacia la Guardia Civil o la Policia Armada, que una Consejería compuesta por dos o tres personas.

—¿Esas mismas personas son suficientes para investigar la muerte de et arras?

—No. Pero sucede que los Gobiernos Civiles tienden a precipitar las notas oficiales cuando se producen los otros sucesos, es decir, los que inician las Fuerzas de Orden Público. Muchas veces no lo meditan y confunden a la opinión pública con diversos errores en la información. En este caso, la opinión pública, a través de los partidos vascos, piden al Consejo General Vasco que aclare el asunto y haga una información correcta. Entonces, no tenemos más remedio que intentarlo, aunque sea con pocos medios. Esto ocurrió por primera vez en los sucesos de Pamplona, San Sebastián y Rentería. Ahora, sucede por segunda vez con los sucesos de Mondragón. Hemos tenido que dar nuestra propia información.

—Esa que ha molestado tanto a Martin Villa.

-Ni Martín Villa ni el diputado Viana han rectificado los hechos que en nuestra neta se exponían. Creo, incluso, que Viana ha dicho que los datos eran correctos, pero que se oponía a las valoraciones que nosotros hacíamos de los mismos.

—Me temo que la mayoría de la gente no entre en todas esas matizaciones. Concretando, ¿le queda a Martín Villa alguien con quien enfrentarse en el País Vasco o ya ha logrado enemistarse con todos?

—Bueno, ese es un problema de Martín Vilta en el que no pienso en-

rar. De todas formas, estos enfrenamientos son lógicos en política. \demas, tenga en cuenta que yo dejo seguir hablando con Martín Villa, porque existen muchos problemas tendientes. Por eso nos vemos obligados a superar los enfrentamientos. La gente debe comprender que hay cosas por encima de nuestras propias sencillas. Es más importante que resolvamos temas como el de la Policía autónoma, la administración local, el instituto de Administración Público Vasco... Mi (unción es gestionar esos asuntos y no insultar a Martín Villa.

—Nadie le pedirá que insulte gratuitamente al ministro del Interior. Sin embargo, supongo que serán inevitables los enfrentamientos. ¿Qué ha lecho Martín Villa para crearse tantos enemigos políticos?

—Sinceramente, creo que el cargo le ministro del Interior es muy conflictivo. Y más en un país como el nuestro, que se encuentra en un proceso de transición de la dictadura a a democracia. Martín Villa ha cho-

cado con enormes problemas, tales como el de encontrarse con una Policía de mentalidad, instrucción, educación y métodos dictatoriales. Sectores de esta Policía no se han adaptado a la nueva situación democrática. Así se explica que sucedan hechos como los de Pamplona, San Sebastián, Rentería, Málaga, Tenerife™

—No siga, no siga... ¿Se han hecho esfuerzos para adaptar a la Policía de la dictadura a la democracia?

—Tal vez, menos de los que eran ncccsfinos»

—¿Se compadece de Martín Villa porque se ve usted —salvando las distancias— en el mismo cargo, es decir, ambos son ministros del Interior?

—Bueno, no me compadezco. Pero lo cierto es que yo también soy criticado por la derecha, la izquierda y el centro. Por lo menos, fuera de Euskadi son más los que me critican que los que me alaban. Trato de comprender las cosas, no de hacer condenas precipitadas. Precisamente, fe reprocho a Martín Villa que haya retra-

sado tanto la transformación de las Fuerzas de Orden Público.

—¿Por qué aceptó un cargo tan conflictivo como es el de responsable

del orden público en el País Vasco?

—Tuve muchas dudas y pasé muy malos momentos antes de llegar a él. Pero así lo decidió el Partido Socialista y yo lo acepté.

—¿Aceptaría ser ministro del Interior en un Gobierno central, si el PSOE llega al poder?

—Trataría de evitarlo a toda costa. Pero no podrá decir que no, en caso de que el partido así lo decidiese. No me gustaría ser ministro del Interior.

—¿Ha tenido más conflictos de los que pensaba?

—Creo que he tenido menos enfrentamientos de los que imaginé.

—Pues han sido unos cuantos hasta la fecha.

—De poca importancia, al menos, en Euskadi. En los momentos más difíciles, los partidos vascos son muy responsables y siempre apoyan mis gestiones en el Consejo General Vasco. He tenido más incomprensión en Madrid que en Euskadi.

—Sin embargo, los abertzales acusan al PSOE de ser un partido centralista.

—Los enfrentamientos entre mí partido y la izquierda abertzate son constantes y también con el PNV, porque tenemos diferentes opciones políticas. Pero el Consejo General Vasco tiene buenas relaciones con todos los partidos, también con los abertzales.

—¿Quién tiene la solución? ¿Acaso el PSOE cree tener la solución para lograr la paz en Euskadi?

—No hay soluciones únicas. El PSOE no tiene la solución, pero tampoco ETA. ni el PNV, ni el Gobier-

"La paz es difícil a corto plazo".

no central... Los problemas políticos del País Vasco son de tal complejidad que dependen de múltiples cuestiones. Nadie puede decir con honestidad, en estos momentos, que tiene una fórmula mágica para la pacificación. Hay diversas iniciativas: de tipo policiaco, que ha adoptado el Gobierno; y de tipo político, que se están estudiando en el Consejo General Vasco. Entre todos los partidos vascos estamos intentando llegar a una solución; llegar a una conclusión conjunta para encontrar salidas políticas a la violencia.

—¿Es posible esa pacificación a corto plazo?

—Estamos haciendo todo lo posible por conseguirla, ya digo, pero me temo que a corto plazo sea muy difícil. Habrá que profundizar en las medidas políticas y desarmar ideológicamente a quienes todavía mantienen la violencia.

—¿Usted cree que la violencia de ETA es más fuerte que la violencia del Estado?

—Siempre he afirmado que esas dos violencias son diferentes. No dudo que existe una violencia institucional, pero existen métodos democráticos para su control. Hoy, tenemos instrumentos para controlar el abuso de

interviú

autoridad y podemos denunciar las desviaciones del poder o lo que se entiende por violencia institucional. Sin embargo, la violencia de ETA es una violencia incontrolada. Nadie puede controlar a ETA. Y mantengo ante quien sea que matar Fuerzas de Orden Publico en el País Vasco es una violencia sin ningún tipo de justificación. Nadie puede justificar la violencia de ETA. Nadie puede argumentar que contra la violencia institucional haya que emplear los métodos violentos de ETA.

—¿Quién apoya a ETA?

—ETA se apoya a sí misma.

—¿Usted también se cree eso de que ETA está instrumentalizada por la ultraderecha?

—No, eso ya no me lo creo.

—¿No admite que los etarras siguen encontrando importante ayuda en el pueblo vasco?

-No había entendido bien la pregunta anterior. Efectivamente, hay sectores del pueblo que apoyan a ETA, pero creo que son minoritarios. Es cierto que tiene capacidad de movilización y cierta audiencia en determinadas zonas del País Vasco, por eso existe todavía.

—Lo que si parece claro es que el pueblo vasco no es anti-ETA.

—No quiero que se me interprete mal. ETA no surge ahora, es decir, no es una organización en contra de la democracia. ETA lleva unos diecinueve años actuando en el País Vasco contra la dictadura y gozaba de cierta simpatía, incluso entre los sectores que no compartían sus métodos

violentos. Ahora, entre la juventud tiene d atractivo de su pasado heroico, de lucha antifascista. Ha seguido actuando de la misma forma durante la democracia y sus acciones ponen en peligro el proceso de consolidación de esta democracia por te que estamos trabajando tanto. A pesar de lo cual, es evidente que sigue contando con cierto apoyo en el pueblo, pero cada vez menor.

—Dicen, dice, que la democracia no ha llegado a Euskadi.

—Hay algo de cierto en eso, pero con muchas matizaciones. El proceso de transición en el País Vasco ha tenido características totalmente dife-

"Espero que ETA no mate mlkeletes".

rentes que en el resto del Estado. A la muerte de Franco, todas las fuerzas políticas democráticas luchaban por unos objetivos muy claros: recuperar progresivamente parcelas de libertad. En el País Vasco, toda la mena se centraba de manera exclusiva en la amnistía. Fueron dos años de permanente ebullición. La amnistía se negaba, se retrasaba, creando enormes frustraciones entre la gente, muchas violencias y muchos muertos. Por eso, en te sociedad vasca no se ha producido te reconciliación democrática de la misma forma que en el resto del Estado. Y luego, para el País Vasco es más grave aun que en otros lugares te ausencia de eleccio-

nes municipales. La vida municipal tiene gran tradición en Euskadi y tes elecciones hubieran contribuido decisivamente a calmar los ánimos y a normalizar la vida ciudadana. Esos han sido los dos errores más graves del Gobierno centraL

—¿ETA mataría a un mikelete?

—No lo sé. Yo espero, sinceramente, que no.

—¿Cuántos empresarios pagan el impuesto revolucionario?

—Tampoco lo sé con precisión, pero me consta que existe un porcentaje elevado de empresarios que pagan el impuesto revolucionario a ETA.

—¿Se puede vivir tranquilo en Euskadi siendo millonario actualmente?

—No sé. Pienso que muy tranquilo, desde niego no se puede vivir.

—¿La represión del Gobierno central puede ser efectiva en algún momento?

—Creo que el Estado tiene que defenderse de la violencia. Pero nosotros planteamos que las medidas policiales se adopten con una exquisita justicia. Es decir, que no se cometan errores, por mínimos que parezcan, porque cualquier injusticia sensibiliza a la opinión pública vasca, que tiene todavía una gran condénete antirrepresiva por el pasado que ha sufrido.

—¿Contra terrorismo. Constitución?

—El dilema no es correcto. Contra la violencia, es preciso profundizar la democracia, reforzar sus instituciones, tos entes preautonómicos, las comunidades autónomas... En este sentido, la Constitución puede ser un

nuevo elemento democratizador puede aislar la violencia en un futuro. Pero to más urgente para Euskadi no es te Constitución, sino dar tes soluciones políticas que vienen reclamando todos tos partidos responsables: reforzar el Consejo General Vasco y elaborar el Estatuto de autonomía, de forma que satisfaga a la mayor parte de las fuerzas políticas. En el momento de la elaboración del Estatuto se debe tender un puente hacia tos sectores más radicalizados de nuestro pueblo, para tratar de incorporarles a la facha democrática y que abandonen la violencia. Eso es to más difícil, lo más lento, pero soy optimista y creo que se logrará la paz en Euskadi.

—Aunque la pregunta tenga tintes un poco macabros, ¿sabe Txiki Benegas cuántos muertos quedan de aqui al referéndum?

—Lamentablemente, creo que aumentará la escalada de violencia en el País Vasco.

—¿Cómo se recibió en Euskadi el intento golpista de los militares?

—Con la misma confusión que en toda España. En tos sectores más responsables de nuestro pueblo se ha creado un clima de incertidumbre y de angustia por el futuro de la democracia. Hemos visto un claro peligro de involución.

"No quisiera ser ministro del Interior".

—¿En Madrid se exagera el clima de terror que hay en el País Vasco?

—Depende de lo que se entienda por clima de terror. La gente está acostumbrada a ciertos hechos y vive normalmente con sus problemas específicos, pero, vamos, que no estamos todo d día a tiro limpio por tas canes. Se vive una situación enfermiza en d sentido de que la violencia está continuamente presente en la vida de tos vascos. Por las mañanas, las primeras noticias suelen ser las de los muertos de la noche anterior o de la madrugada. Hay sectores de la población que viven aún con mayores tensiones que d resto; que tienen miedo a perder la vida, miedo a sufrir coacciones económicas; miedo a expresar libremente sus ideas por temor a represalias™

—Parece que no se exagera demasiado... ¿Entre las amenazas que usted recibe de muerte, hay alguna de ETA?

—No, por ahora, todas son de la extrema derecha.

—¿Quién le protege? ¿Los hombres de su escolta son vascos o policías de cualquier otro lugar?

—En estos momentos, son gente del PSOE.

—¿Usted es más vasco, más nacionalista o más del PSOE?

—Yo soy primero un militante del Partido Socialista. No soy nacionalista, aunque mi padre sí lo era, pero eso no quiere decir que no sienta al pueblo vasco.

 

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