Por lo guardias civiles asesinados el sábado. 
 El general jefe pidió silencio en el funeral     
 
 Diario 16.    13/11/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Por los guardias civiles asesinados el sábado

El general jefe pidió silencio en el funeral

SAN SEBASTIAN, 13 (Corresponsal D16). — El general jefe de la Guardia Civil de Guipúzcoa pidió orden y silencio a los asistentes del funeral celebrado ayer en San Sebastián por los guardias José Rodríguez y Lucio Revilla, muertos en atentado perpetrado en Villarreal de Urrechua el pasado sábado.

En un ambiente de tensión contenida, los féretros con los cuerpos sin vida de los miembros de la Benemérita entraron en el patio del Hospital Militar, donde se celebró el funeral, a las diez de la mañana. Junto a ellos se situaron los padres y hermanos de las víctimas, además de otros familiares.

Al oficio religioso, celebrado por el capellán militar, asistían los gobernadores civil y militar de Guipúzcoa, el general jefe de la zona de la Guardia Civil, comandantes de Marina y Aire y jefe superior de Policía de Bilbao, que al ir a ocupar sus sitios escucharon, por tres veces, los gritos de: «Fuera de ahí».

Entre el público presente se encontraban dirigentes de Alianza Popular

(AP) y componentes de Fuerza Nueva (FN), que portaban pegatinas con la bandera española.

Hubo incidentes.

Al terminar la ceremonia, en la que el celebrante leyó algunos pasajes de la carta pastoral dirigida por los obispos vascos, los asistentes entonaron el himno de la Guardia Civil, tras el cual se lanzaron gritos de «Viva España», «Viva el Rey», y «Viva la Guardia Civil».

Varias mujeres profirieron entonces otros gritos y frases que fueron las que dieron lugar a la intervención del general en jefe de la Guardia Civil. Asimismo, varias personas, que vestían de paisano, insultaron al socialista Enrique Múgica, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, que asistía al funeral.

Los féretros, llevados a hombros por sus compañeros y cubiertos con la bandera nacional, fueron introducidos en dos furgones fúnebres que emprendieron marcha hacia Benavente y León, localidades de origen de los dos guardias civiles.

Película de los hechos

El atentado tuvo lugar

el pasado sábado, a las. 10,27 de la mañana, en un punto dificultoso de la carretera que une zumárraga con Baracaldo, al final de la cuesta de Ezkioga, y a unos 250 metros de la gasolinera de Eizaga.

Se calcula que serían de dos a cinco kilos de «goma-2», que fueron enterrados en la cuneta, junto a un talud que da sobre la carretera. El dispositivo del artefacto fue accionado desde un arbolado situado a unos 50 metros del lugar de la explosión.

Esta fue muy potente y desplazó el Land Rover, destrozado, a una distancia de 15 metros. Varias personas que se encontraban en la gasolinera vieron correr, inmediatamente después de la explosión, a varias personas desde el arbolado y también a uno •o dos vehículos aparcados en las proximidades, pero no se conoce a ciencia cierta las características de éstos y de sus ocupantes.

El método empleado en el atentado se conoce como el de hornillo, que consiste en enterrar el explosivo junto a clavos y tuercas que actúan de metralla.

 

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