Autor: Montes, Eugenio. 
 ABC en Roma. 
 Misa en sufragio de los españoles e italianos muertos en la Guerra de España  :   
 El embajador marqués de Vellisca hizo votos por la permanente solidaridad de los dos pueblos en la paz. 
 ABC.    02/04/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC EN ROMA

MISA EN SUFRAGIO DE LOS ESPAÑOLES E ITALIANOS MUERTOS EN LA GUERRA DE ESPAÑA

El embajador marqués de Vellisca hizo votos por la permanente solidaridad de los

dos pueblos en la paz

Roma, 1. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) Se pasa por la imponenta

Puerta Pía, que el Pontífice Pío IV hizo construir siguiendo dibujos

miguelangescos De ahí arranca, una vía consular que lleve a la región Sabina. Es

la vía Nornentana de ilustre hermosura. Esa vía le ha dada nombre al barrio, que

tiene como fondo le neoclásica Villa Torlonia, con jardines i esculturas. Mucho

antes de la Basílica de San Inés fuera de los muros, hay una iglesia dedicada a

Santa Teresa de Avila y e\ templo nacional de los caídos en guerra frente a la

estela de la plaza Salerno.

En ese templo hemos conmemorado hoy con emocionante rito, a los españoles e

italianos caídos en nuestra guerra. Nuestra primero de abril ha tenido en Roma

memoria fiel.

El capellán recordó el significado de esa lucha, donde muchos italianos

compartieron nuestras penas y nuestras alegrías, nuestras fatigas y nuestras

glorías.

Tras la misa, la Asociación Nacional de Combatientes Italianos de la Guerra

Española, presidida por el general Alejandre Scala, se dirigió a nuestra

Embajada cerca del Quirinal, a saludar al embajador, marqués de Vellisca.

Don Juan Pablo de Lojendio, en espontáneo y sentido discurso, condensó en

lúcidas y conmovedoras palabras todo el sentido de esta efemérides, sentido que

no podemos dejar caer en el olvido, y no caerá, porque nunca es ceniza el fuego

del espíritu.

En una época de crudo materialismo universal, se luchó en España por

salvar la nación, por la defensa de unos valores gu-es preciso mantener

enhiestos. A ese ardon a esos sacrificios, se unieron voluntariamente miles de

italianos.

En el amplio salón bermejo y dorado a palacio Borghese, bajo la resplandecien

águila heráldica, la. palabra del marques de Vellisca les hacía evocar, a los

allí reunidos, días que vivieron a la más alta tensión. Los impresionantes

episodios de nuestra Cruzada constituirían el fondo de esa frases

elocuentísimas. Don Juan Pablo Lo jendio es de los hombres más elocuente de

España. Su cultura, su conocimiento d la Historia y su sentido político le hace,

encontrar el verbo justo y cálido.

Un verso almirable de Quevedo habla, de las lágrimas del soldado. Conmueven más

todavía las lágrimas del antiguo combatiente, y se las veía asomar, hasta

concluícorriendo por los rostros que hace treinta y tres, treinta y cuatro años

se curtieren cuando la sangre resbalaba por el frente de Teruel y cuando los

Ejércitos entraror en Málaga y en la llegada al Mediterráneo. Hizo resaltar el

marqués de Vellisca. que si España no hubiese detenido el comunismo, Europa

quedaría como segada por una media luna roja.

Al agradecer los sacrificios italianos por nuestra causa y el holocausto de los

combatientes que duermen el sueño eterno en tierra española, el embajador

concluyó animando a que esa solidaridad y camaradería Ítalo-española, sellada en

los campos de batalla, se haga, viva ahora en las tareas de la paz,

prolongándose en los más diversos ámbitos económico y culturales, buscando

coincidencias mediterráneas y aportaciones afines a los problemas europeos,

porque las afinidades entre dos naciones y tos.recuerdos que nos unen a un

tiempo señalan y exigen un camino de intensa, colaboración en el porvenir.—

Eugenio MONTES.

 

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