Autor: Barbero, David. 
   E. T. A. (rama militar) autora del atentado  :   
 Con el señor Araluce, presidente de la Diputación y consejero del reino, murieron tres policías y el conductor de su automóvil. Severos controles en Guipúzcoa. 
 Informaciones.    10/05/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

E. T. A. (rama militar)

autora del atentado

• CON EL SEÑOR ARALUCE, PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN Y CONSEJERO DEL REINO, MURIERON TRES POLICÍAS Y EL CONDUCTOR DE SU AUTOMÓVIL

• SEVEROS CONTROLES EN GUIPÚZCOA

SAN SEBASTIAN, 5 (INFORMACIONES, por David Barbero).

LA mayoría de los medios políticos e informativos del País Vasco, concretamente de la provincia de Guipúzcoa, han expresado su opinión de que el atentado que ha costado la vida de don Juan María de Araluce y Villar, a tres policías que componían su, escolta y al chofer de su automóvil, que tuvo lugar en la tarde de ayer, ha sido realisado por la rama militar de la organización E.T.A.-V Asamblea.

Esta misma opinión ha sido expuesta por las fuentes policiales consultadas, quienes ban asegurado que, según su opinión, tanto por las personas asesinadas como el modo de realizar el atentado, este hecho ha sido realizado por el grupo de E. T. A. conocido como dios milis». Asimismo, fuentes policiales han asegurado que el señor Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, así como consejero del Reino y procurador en Cortes, llevaba, de modo habitual, escolta a raíz de las amenazas de muerte que habla recibido por parte de la organización E. T. A.

En cuanto a las llamadas telefónicas que se han recibido en los diarios y emisoras de Radio de San Sebastián, en las que supuestos miembros de la organización E.T.A. se atribuían el atentado, han sido, sobre todo en un principio, recibidas con cierta reserva, ya que a través del teléfono no se podía tener garantía de su veracidad.

Las palabras que fueron dichas por estos comunicantes anónimos fueron las siguientes: (Escucha bien. Soy militante de E. T. A., organización socialista político-militar. Euzkadi Sozialista Ta Askatasuna, E. T. A., reivindica la ejecución del presidente de la Diputación y de sus «txakurras» (que significa perros en euzkera) guardianes. Cora Euzkadi Askatuta, Gora Euzkadi Socialista. E.T.A.»

SEVEROS CONTROLES

En cuanto a la identificación y posible captura de los autores materiales de este atentado, no sólo no han tenido lugar hasta la hora de transmitir esta crónica, sino que no se han filtrado noticias sobre supuestos progresos de las fuerzas de Policía encaminados a este objetivo, a pesar de los numerosos e intensos controles que han sido establecidos desde el primer momento en los alrededores de San Sebastián, en toda la provincia de Guipúzcoa y de modo especial en los pasos cercanos a la frontera con Francia. Las personas que han querido pasar al país vecino desde la tarde de ayer se han tenido que someter a severas investigaciones acerca de su identidad. Asimismo, en el resto de las provincias vascas, se han establecido controles en las carreteras y autopistas, aunque con menor intensidad que en los lugares antes seña lados. También dentro de la ciudad de San Sebastián, se estuvieron realizando durante la tarde de ayer cuantiosos controles personales, sin que por los datos que se tienen se hayan logrado pistas decisivas sobre los autores de las cinco muertes.

La actuación de las fuerzas policiales ha sido especialmente Intensa en la parte vieja de la ciudad de San Sebastian, que ha estado tomada por las fuerzas del orden, especialmente en la tarde de ayer, cuando todo transeúnte que cambiaba por esas calles era obligado a identificarse. Las alcantarillas han sido cuidadosamente rastreadas, en busca de posibles artefactos.

EL ATENTADO

Según las descripciones de los testigos, los hechos se desarrollaron de la siguiente manera: el presidente de la Diputación Provincial de Guipúzcoa habla mantenido en su despacho oficial una conversación con el enviado especial del diario bilbaíno «El Correo Español - El Pueblo Vasco», Fernando Pescador, quien se había desplazado hasta San Sebastián para conocer la opinión del señor Araluce sobre lo» trabajos de la comisión para el estudio del régimen administrativo especial para las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya. Esta entrevista terminó hacia las dos de la tarde. El presidente de la Diputación ultimó su labor oficial y pocos minutos después salió hacia su casa para comer. Cuando ya estaba próximo a su vivienda particular, situada en el número 9 de la avenida de España, de la capital guipuzcoana, justamente desde el portal anterior, el número 7, salió un hombre con una metralleta en la mano, que vestía cazadora marrón y pantalón oscuro, al que acompañaban otras dos o tres personas. Todavía no ha podido aclararse con exactitud si estos acompañantes estaban también provistos de armas o no, aunque la mayoría de los testigos han asegurado creer que fueron varios los individuos que, empujando a, los peatones que por allí pasaban, se acercaron precipitadamente hacia el coche en el que llegaba el señor Araluce. Los disparos fueron dirigidos en primer lugar al coche de la Policía de escolta y posteriormente se dirigieron al coche del propio presidente. Los ocupantes del primero de los coches eran tres personas, los dos policías de servicio y el chófer del coche policial. Los tres resultaron muertos prácticamente en el acto.

Tras realizar los disparos, los asesinos huyeron, en medio de la confusión, por la calle de Echaide, donde se encontraba un coche en el que huyeron, sin que en aquel momento pudiera ser interceptado.

SUS PROPIOS HIJOS LO RECOGIERON

Mientras tanto, los propios hijos de! señor Araluce, que ya se encontraban almorzando con su madre, doña María Teresa Letamendia, en aquellos momentos, al oir las ráfagas de las metralletas, bajaron inmediatamente, por saber que estaba a punto de llegar su padre. De esta manera, fueron los hijos mayores los primeros que se precipitaron sobre el coche del presidente de la Diputación, encontrando, tanto a su padre como al conductor del mismo, gravísimamente heridos. Uno de los hijos fue el que se puso, al parecer al volante, y el que condujo el coche hasta la residencia sanitaria de la Seguridad Social, ya que se encontraba más cerca que el Hospital Provincial. Inmediatamente después de llevar los heridos, fueron intervenidos quirúrgicamente. Durante la operación, el señor Araluce falleció. La muerte tuvo lugar antes de las tres y media de la tarde, una hora después de tener lugar el atentado. El número de impactos recibidos por el señor Araluce parecen haber sido más de doce, repartidos por casi todas las partes del cuerpo.

CINCO MUERTOS

Los cuatro muertos, además del señor Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, han sido: Luis Francisco Sanz Flores, subinspector de segunda del Cuerpo General de Policía, nacido el 5 de octubre de 1951 en Madrid, que había contraído matrimonio hace pocos días; Antonio Palomo Pérez, también subinspector de segunda del Cuerpo General de Policía, nacido el 27 de mayo de 1952 en Osuna, provincia de Sevilla, soltero, que llevaba destinado en Guipúzcoa año y medio; Alfredo García González, conductor del Parque Móvil, nacido el 5 de noviembre de 1946 en Lago Bahía, en la provincia de León, soltero. A las once y veinte de la noche fallecía el conductor del automóvil del presidente de la Diputación, don José María Elícegui Diez.

Hacia las cuatro y cuarto de la tarde, en el paseo de los Fueros, de San Sebastián, a muy poca distancia del lugar donde se desarrollaron los hechos, fue encontrado el coche utilizado por los autores del atentado. Se trata de un turismo marca «Simca 1200», de color blanco y con matrícula de Bilbao.

Hacia las siete de la tarde, y por expreso deseo de la esposa e hijos de don Juan María Araluce, se instaló la capilla ardiente en el salón de gobierno de la Diputación de Guipúzcoa, en San Sebastián. A la misma hora, en el Gobierno Civil se instalaba la capilla ardiente de loa tres policías que componían la escolta del señor Araluce y que resultaron muertos en el atentado.

5 de octubre de 1976

INFORMACIONES

 

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