Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Notas del día     
 
 Pueblo.    05/10/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NOTAS DEL DÍA

LOS crímenes alevosos

que han segado las vidas al consejero del Reino don Juan Maria de Araluce y a cuatro servidores del orden han llenado de indignación a la conciencia nacional. Ciertamente, hecho tan execrable ha merecido la absoluta condena y la más enérgica repulsa. Araluce era un sincerísimo amante y servidor de su tierra vascongada, a la que defendió siempre con ponderadas y sensatas razones y con el corazón y la voluntad por delante. Recordamos sus intervenciones en las Cortes, modelos de rigor y noble pasión por su tierra

Envueltos en el espantoso asesinato han caído también los servidores de la ley, funcionarios que cumplían con su deber. No hay, no puede haber paliativos para la barbarie, para el crimen gratuito y absurdo. ¿Gratuito y absurdo? Para el crimen organizado que lleva el luto a las familias, a las regiones y a la Patria.

El dolor compartido y la indignación generalizada, unánimemente sentida, en manera alguna debiera arrastrarnos al terreno pretendido por los criminales, a su desfachatez provocadora para impedir el proceso democratizador abierto. En esta hora crítica son igualmente necesarias la energía, la firmeza y la serenidad. A estas características responde precisamente la nota hecha pública por el Gobierno, tras su reunión extraordinaria de ayer tarde. Bien consciente está el Gobierno de que todo ello obedece «a un frío y meditado programa para impedir la democratización de nuestra sociedad».

• En medio del dolor más profundo y de la indignación

más justificada, la comparecencia ante las cámaras de televisión, como portavoz del Gabinete del ministro de la Gobernación, señor Martín Villa, ha ayudado, en lo que cabe, a tranquilizar a la opinión pública. Mastín Villa es un gobernante sereno y responsable, pero es también un gobernante firme y enérgico que no titubea a la hora de las decisiones necesarias. «He insistido muchas veces —ha manifestado— que el orden público no es negociable.» De ello ha dado innúmeras pruebas en su apretada biografía.. Y tiene toda la razón cuando afirma que el orden y la libertad no son cuestiones que se contraponen, sino que son complementarias y que se necesitan.

• Ante el crimen no cabe sino la aplicación implacable de

la ley. Unos desalmados, por mucho que se lo propongan, no van a imposibilitar el empeño de la reforma política, demandada y respaldada por la gran mayoría del pueblo español.

NEGRIN

 

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