Autor: Dorrego Tiktin, Juan Fernando. 
 Con asistencia del Consejo del Reino y miembros del Gobierno. 
 Multitudinaria asistencia al funeral del señor Araluce y los funcionarios asesinados  :   
 Grupos de manifestantes, con porras y pistolas, agredieron a personas y establecimientos. 
 ABC.    06/10/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. MIÉRCOLES 6 DE OCTUBRE DE 1976 PAG. 7.

CON ASISTENCIA DEL CONSEJO DEL REINO Y MIEMBROS DEL GOBIERNO

MULTITUDINARIA ASISTENCIA AL

FUNERAL POR EL SEÑOR ARALUCE Y

LOS FUNCIONARIOS ASESINADOS

Grupos de manifestantes, con porras y pistolas, agredieron a personas y establecimientos

SAN SEBASTIAN, 5. (De nuestro enviado especial.) «Si continuamos por este camino, encrespado de luchas, los daños serán irreversibles», dijo el obispo de la diócesis, visiblemente emocionado, durante el solemne funeral «corpore insepulto» que se ha celebrado´ esta tarde en la catedral del Buen Pastor, por el presidente de la Diputación y los tres funcionarios de Policía fallecidos en el atentado. El funeral por el chófer, señor Elicegui, se celebrará hoy en Pasajes, en la intimidad, por expreso deseo de sus familiares.

Un numeroso público se había congregado, desde primeras horas de la tarde, en la plaza y en las calles de los alrededores. La catedral, ya a las cinco de la tarde, estaba repleta de fieles que siguieron, en un silencio que sólo fue roto en algunas ocasiones la ceremonia.

A las cinco y cuarto comenzaron a llegar al templo las primeras autoridades. En los accesos a la catedral numerosos miembros de la Policía Armada y de la Guardia Civil se mezclaban con el público. Entre las primeras personas que acudieron al templo figuraban los ex ministros López Rodó. López Bravo y Liñán y Zofío. Asimismo, la Diputación de Madrid, encabezada por su presidente, el señor Martínez Emperador, junto con el alcalde Barcelona, señor Viola, así como el presidente de la Diputación, de Barcelona, fueron de las primeras personas en llegar

Doña María Teresa Letamendía, acompañada de sus dos hijas mayores, se trasladó directamente desde su domicilio particular a la catedral. Los hijos del malogrado presidente acompañaron el féretro desde el palacio de la Diputación hasta la plaza de la catedral

GRITOS Y APLAUSOS.—En medio de un gran silencio iban llegando familiares, amigos y autoridades provinciales y locales. Cuando hicieron su entrada en el templo los ministros señores Oreja Aguirre y Martín Villa sonaron entonces gritos de «Martín, no nos molesta el estado de excepción a la gente .decentes., que fueron seguidos de aplausos.

La comitiva fúnebre se trasladó desde el palacio de la Diputación a la catedral. La gente seguía el paso majestuoso y lento de los féretros desde los balcones y apiñados en las aceras. Al entrar en la catedral sonaron los aplausos más Intensos al pasar los féretros de los policías. Gritos de «Viva Cristo Rey» fueron acallados por los fieles.

A la derecha del Evangelio se hallaba el presidente de las Cortes, señor Fernández Miranda, y la casi totalidad de los miembros del Consejo del Reino. Enfrente se colocaron los ministros señores Oreja Aguirre y Martín Villa; detrás, las autoridades militares. A todos los actos asistió, por expreso deseo del Rey, el jefe de su Cuarto Militar, teniente general Sánchez Galiano.

Entre los asistentes se encontraban también el director general de Seguridad, señor Rodríguez Román; el de la Guardia Civil, teniente general Campano, y numerosas personalidades de la Administración.

Después de la lectura del Evangelio, el obispo de San Sebastián se refirió en unas breves palabras, subrayadas en todo momento por la emoción que sentía, a lo absurdo de estas muertes.

.Frente a la catedral se despidió el duelo siendo trasladados en furgones el cadáver del policía armada a León, y los de los subinspectores de la Policía gubernativa, respectivamente, a Madrid y a Sevilla. Los ministros del Gobierno y el presidente del Consejo del Reino despidieron el duelo frente a la catedral, trasladándose al aeropuerto de Fuenterrabía, donde les esperaba el avión Mystére de la Subsecretaría de Aviación Civil que los trasladaría a Madrid, donde llegaron a ultima hora de la tarde

MANIFESTACIÓN.—Al término del funeral se sucedieron los gritos en la plaza. a la salida, de los feretros franco, franco. Franco», junto con él «Cara al sol», fueron coreados por un nutrido grupo de personas.

A la hora de redactar esta crónica, una manifestación compuesta por varios centenares de personas recorre las calles más céntricas de la capital, a los gritos de «E. T. A. asesina». Muchos de sus componentes llevan pegados adhesivos con el nombre de «Fuerza Nueva».

La reacción en la capital ha sido, con todo, de cierta frialdad.

El entierro de don Juan María de Araluce y Villar ha tenido lugar en la Intimidad, a primeras horas de la noche, en el cementerio de Polloe.—Juan Fernando DORREGO

 

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