Homilía de monseñor Argaya. 
 "Guipúzcoa necesita perdón y necesita perdonar"     
 
 ABC.    06/10/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

HOMILÍA DE MONSEÑOR ARGAYA

«GUIPÚZCOA NECESITA PERDÓN Y NECESITA PERDONAR»

De la homilia pronunciada por el obispo de Guipúzcoa, monseñor Argaya, entresacamos, por su interés, los siguientes párrafos;

• «Expreso la viva reprobación de la Iglesia diocesana y la entrañable pena por este nuevo y tristísimo suceso. ¿Cuándo, Señor, ha de terminar en nuestro pueblo, que siempre fue pacífico, esta ola de terror y de violencia?

Como obispo y como responsable de la fe de todos los guipuzcoanos que son y se sienten cristianos denuncio y condeno con todas mis fuerzas estas muertes sin sentido, absurdas. Como toda sangre violentamente derramada, manifiestan a la luz el pecado del corazón humano y la ceguedad de la violencia.»

«NO HE LOGRADO LA PAZ EN LA FAMILIA»

• «Me considero, soy y me siento padre de toda la diócesis. La conozco perfectamente, la quiero con todo mi corazón. No he logrado la paz en la familia; veo, por el contrario, que mis hijos se combaten, se odian y se matan. ¿Cabe mayor pena Para un padre? ¿Cabe mayor decepción paternal y pastora] para un obispo?

En Aránzazu dije, y ahora lo repito, consciente de la responsabilidad de mis palabras: si es necesario "que alguno muera por el pueblo", yo. Señor, ofrezco mi vida por Guipúzcoa y ofrezco mi muerte, la que sea, la que mandéis: natural o violenta; en el lecho o en la calle. Yo me ofrezco con toda generosidad y verdad como víctima de expiación».

• «Ante Dios, Guipúzcoa necesita perdón y necesita perdonar. El olvido del Evangelio y la renuncia de nuestra histórica tradición cristiana nos llevará a la pérdida de los valores fundamentales sobre los que podemos apoyar nuestro esfuerzo colectivo de convivencia libre y pacífica.»

«GUIPÚZCOA NUNCA HA SIDO MALA>

• «A los que tienen en España la tremenda responsabilidad del mando les pido de rodillas que sean sensibles a los deseos del pueblo. Nunca ha sido mala Guipúzcoa, sino muy buena. Espero que bien tratada, particularmente en estos momentos de desconcierto, con serenidad, equilibrio y comprendida, continuará siendo lo que fue. Estudiad con amor y respeto a nuestro país; dad de grado, anticipándoos lo que hay que conceder; atended sus legítimas aspiraciones. Cuanto bien trae una acogida amable, un rasgo de bondad a tiempo! La amabilidad y condescendencia de los mandados es el contraveneno de la Ira, el dulcificador del odio.>

• «Ante la Impotencia que todos experimentamos para convertir nuestro pobre corazón en el que tan fácilmente anida el mal, yo, como padre vuestro, os Invito a pedir a quien puede más que nosotros, al Señor Jesucristo el Hijo de Dios, quien con su muerte, producida también por a violencia, venció el pecado de la Humanidad, la conversión radical que necesitamos para caminar por los caminos de la paz.»

 

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