Aistieron Fernández-Miranda, Martín Villa y Oreja Aguirre. 
 Doce mil personas en el funeral por los asesinados en San Sebastián  :   
 Después del sepelio del señor Araluce se produjeron desórdenes y violencias. 
 ABC.    06/10/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ASISTIERON FERNANDEZ-MIRANDA, MARTIN VILLA Y OREJA

AGUIRRE

DOCE MIL PERSONAS EN EL FUNERAL POR LOS ASESINADOS

EN SAN SEBASTIAN

Después del sepelio del señor Araluce se produjeron desórdenes y violencias

SAN SEBASTIAN, 5. (Servicio especial.) A las seis de la tarde, en la catedral del Buen Pastor y calles próximas, unas doce mil personas han asistido al funeral por el alma del que fue presidente de la Diputación de Guipúzcoa, don Juan María Ataluce, y por los tres policías de su escolta que perecieron en el atentado perpetrado ayer, y que ha sido reivindicado por E. T. A.

El funeral y el entierro del chófer del señor Araluce, don José María Elícegui, se celebró en Pasajes, en la intimidad, por expreso deseo de su familia.

Al funeral de la catedral del Buen Pastor asistieron los ministros de Asuntos Exteriores, señor Oreja Aguirre, y de la Gobernación, señor Martin Villa, a quien un asistente se dirigió a la entrada del templo diciéndole: «No nos molesta el estado de excepción a la gente decente.»

Entre las autoridades que se hallaban presentes figuraban también el presidente d« las Cortes y del Consejo del Reino, señor Fernández-Miranda, y la casi totalidad de este alto organismo, del que el señor Araluce era consejero; los gobernadores civil y militar de Guipúzcoa, el alcalde de San Sebastián, las Corporaciones Provinciales vascas y navarra en Pleno, representaciones de otras Corporaciones, miembros del Cuerpo General de Policía y la Guardia Civil, ex ministros y otras personalidades, que eran recibidas en el templo con aplausos Ofició la ceremonia religiosa el obispo de la diócesis, monseñor Argaya; concelebró con el obispo auxiliar, monseñor Setién; el vicario general y veintisiete sacerdotes.

Monseñor Argaya, en su homilía, recordó con emoción que sus. hijos de Guipúzcoa «se combaten, se odian y se mata n». Y ofreció su vida por la reconciliación. «Pero que mi muerte sea la última», rogó.

El asesinato del señor Araluce Villar y los cuatro miembros de su escolta ha causado hondo pesar en toda España. En muchas provincias se ha decretado día de luto. Grupos políticos, Corporaciones Provinciales, entidades de todo tipo hacen declaraciones condenando el asesinato. En todo e) mundo se ha recibido la noticia con estupefacción, y el comentario unánime es de repulsa y temor de que quien puede perder con estos actos es la democratización.

Mientras tanto, prosiguen las pesquisas para la identificación y detención de los responsables del atentado. La frontera con Francia está estrechamente vigilada. y se han detenido a unas cien personas para ser interrogadas sobre el atentado.

Unas mil personas de los asistentes al funeral se manifestaron después por las calles de San Sebastián, gritando «E. T. A., asesina». «Gobierno, dimisión», y algunos de ellos, armados con porras, asaltaron bares, resupieron escaparates v desalojaron dos cines.

 

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