Autor: Alcalá, Manolo. 
   San Sebastián: Violencia de la extrema derecha tras el funeral por las víctimas  :   
 Varios ministros del Gobierno y el jefe de la Casa Militar del Rey presidieron el duelo oficial. 
 Informaciones.    06/10/1976.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

San Sebastián: Violencia de la extrema derecha tras el funeral por las víctimas

Por Manolo ALCALÁ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

SAN SEBASTIAN, 6,

MAS de cincuenta establecimientos fueron destrozados ayer noche en San Sebastián tras los funerales celebrados en la catedral del Buen Pastor, adonde llegaron a las cinco y media de la tarde los féretros de don Juan María de Araluce y Villar, presidente de la Diputación; de los inspectores don Luis Francisco Sanz Flórez, don Antonio Palomo Pérez y del policía armada don Alfredo García González. En este acto no se encontraban los restos de don José María Elizegui, conductor del vehículo del señor Araluce, que por expreso deseo de la familia celebró sus exequias en la intimidad, sin —como nos dijo un familiar del conductor— querer politizar el acto religioso.

FUNERAL

En el templo, que se encontraba abarrotado de público, el acto fue presidido por los ministros don Marcelino Oreja y don Rodolfo Martín Villa; el presidente de las Cortes, don Torcuato Fernández-Miranda; pleno del Consejo del Reino, teníente general Campano, teniente general Sánchez Galiano; jefe de la Casa Militar de Su Majestad el Rey, el capitán general de la VI Región, y representantes de distintas corporaciones. También se encontraban presentes en el templo los ex ministros López Bravo, López Rodó, Martinez Esteruelas. José Antonio Girón, Raimundo Pernández-Cuesta, Gonzalo Fernández de la Mora.

En lugares preferentes se encontraban la señora viuda de Araluce y sus hijos, asi como los familiares del resto de las víctimas. Sobre el féretro del presidente de la Diputación fue depositada una boina roja de roquete.

El acto eucarístico fue presidido por el obispo de la diócesis, don Jacinto Argaya, con el obispo auxiliar, don José María Setién, y el vicario general de la diócesis, don José Elgarreste, y treinta sacerdotes de distintas parroquias de la capital y de la provincia.

En su homilía, monseñor Argaya dijo entre otras cosas:

«Me ofrezco como víctima de expiación, pero que mi muerte sea la última en Guipúzcoa.»

A las puertas de la catedral se encontraba una gran muchedumbre que no había podido entrar en el recinto religioso. Muchas de estas personas lucían la escarapela de Fuerza Nueva, portando banderas y una pancarta que decía: «Gobierno atiende, la patria no se vende.»

Desde la llegada de los féretros, así como durante el acto religioso y también a la salida de la comitiva fúnebre, esta masa de gente (4.000 ó 5.000 personas) pronunciaron

VARIOS MINISTROS DEL GOBIERNO Y EL JEFE DE LA CASA MILITAR DEL REY

PRESIDIERON EL DUELO OFICIAL

gritos patrióticos, como los de «¡Viva España!», «¡Viva Cristo Rey!», «¡Vivan las fuerzas armadas!», luego entonaron el «Cara al Sol» y el «Oriamendi».

Poco a poco los ánimos se fueron caldeando y los gritos y cánticos fueron adquiriendo otros matices y carácter, tales como «Franco, si; traidores, no», «Amnistía no», «E.T.A. asesinos», «Ni amnistía ni perdón. E.T.A. al paredón», «Ejército al Poder», «Martín Villa, a las personas decentes no nos asusta el estado de excepción», y entonaron repetidamente brazo en alto el «Cara al Sol».

MANIFESTACIÓN

Una vez finalizada la ceremonia religiosa, y después que el cortejo fúnebre abandonase la catedral, se organizó una manifestación, encabezada por la pancarta ya mencionada, por una bandera española, que se dirigió hacia la avenida de España, número 9, domicilio de la familia Araluce. Al borde de las aceras se agrupó un numeroso público, que observaba el recorrido de los manifestantes, quienes les gritaban a aquéllos: «No queremos mirones, queremos españoles». Tras permanecer unos minutos ante el lugar mismo donde fueran asesinadas las cinco personas el pasado lunes y donde se encontraba —como ya dijimos ayer— una bandera nacional enlutada, flores y velas encendidas, entonaron de nuevo el «Cara al sol».

Después de disolverse la manifestación, unos grupos, al parecer, de extrema derecha, recorrieron distintos barrios de la ciudad de San Sebastián, destrozando varios locales públicos, como cafeterías y otros establecimientos.

ACTUACIÓN DE LA EXTREMA DERECHA

Estos grupos recorrieron principalmente la avenida de España, donde penetraron en varias cafeterías, destrozando las terrazas, las cristaleras y el interior de los establecimientos. De igual manera hicieron en el Boulevard, dirigiéndose luego al Barrio Viejo (al que podríamos denominar como «getto» de la oposición nacionalista), y a su paso iban creando el pánico entre el público que transitaba por las distintas calles de la ciudad. Estos grupos llegaron hasta el teatro Principal, donde aporrearon al público que allí se encontraba, desalojando el local. De la misma forma actuaron en el

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(Viene de la pág. anterior.)

teatro Trueba. Mas tarde, uno de estos grupos se dirigió al «Diario Vasco», penetrando un número de sus componentes en los talleres, conminando —pistola en mano— al personal que en ese momento se hallaba trabajando a abandonar los talleres, objetivo que no consiguieron.

Estos grupos llevaban pistolas, palos y barras de hierro, con las que aporreaban a la gente, los establecimientos y los vehículos que se encontraban en las calles.

Varias personas tuvieron que ser asistidas de lesiones no graves en la residencia sanitaria.

Ante el estupor de los ciudadanos donostiarras, que pacíficamente se encontraban en las calles, no hubo intervención alguna para impedir tales agresiones. Este público comentaba: «Lamentamos mucho, muchísimo, los salvajes asesinatos que se cometieron el pasado lunes, pero también hay que lamentar estos hechos, que contravienen, no cabe duda, los más elementales derechos de la población ciudadana y que nada tienen que ver con el clima de dolor y serenidad en que vivimos la jornada de hoy.»

 

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