Autor: Moles, Manuel F.. 
 San Sebastián: Funeral por las víctimas del atentado del lunes. 
 Repudiamos la dialéctica de la violencia (dijo el obispo Argaya en su homilía)  :   
 Fernández-Miranda, Martín Villa, Oreja Aguirre, dos tenientes generales y el Consejo del Reino asistieron a las honras fúnebres. 
 Pueblo.    06/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

REPUDIAMOS

LA DIALÉCTICA

(dijo el obispo Argayo en su homilía)

SAN SEBASTIAN. (PUEBLO, de nuestro enviado especial,. F. ¡VIOLES.)—Ayer fue una jornada tensa, con la ciudad encalmada e inquieta. A la una de la tarde, una representación del Gobierno, formada por el teniente general Sánchez Galiano (enviado por expreso deseo de Su Majestad el Rey); el presidente de las Cortes y del Consejo deJ Reino, Torcuato Fernández-Aliranda; el ministro de la Gobernación, Martín Villa; el ministro de Asuntos Exteriores Oreja Aguírre; el general Campano, director general de la Guardia civil, y la generalidad de los miembros del Consejo del Reino, visitó la capilla ardiente, instalada en la Diputación Provincial, en donde se encontraban los restos mortales del señor De Araluce. Allí oraron en silencio durante tinos minutos, y el señor Fernández-Miranda impuso al fallecido presidente de la Diputación las insignias de la gran cruz de Isabel la Católica. Segundos después despacharon con el vicepresidente y presidente en funciones de la Diputación, señor Sanmartín, que leyó una nota redactada en recuerdo del señor De Aráluce.

A continuación, los miembros del Gobierno se trasladaron al domicilio de la víctima para dar el pésame a su esposa y a sus hijos. Fueron unos momentos de alta emoción, en los que destacó la entereza de la esposa del señor De Aráluce. Luego la comitiva acudió al Gobierno Civil, en donde se había instalado la capilla ardiente con los cuerpos de los tres agentes fallecidos.

Las autoridades llegadas de Madrid, más un alto número de mandatarios de la región, permanecieron hasta el mediodía en los salones del Gobierno Civil. Alli recibieron a los alcaldes de varias localidades guipuzcoanas, que en un escrito conjunto manifestaban su repulsa por el atentado.

«ESTOY IMPRESIONADO»

(Torcuato

Fernández-Miranda)

A instancias de los periodistas, Torcuato Fernández-Miranda declaró: «lo respeto siempre los deseos de la Prensa, pero la impresión que siento ahora no se explica con palabras, sino con silencio, Yo conocía a Juan María de Aráluce. Tenía de él una creciente opinión. Estoy impresionado.» Preguntado si estos atentados pueden suponer un obstáculo para la marcha de la politica del Gobierno, señaló: «No lo he pensado. Este es un momento de respeto para con la muerte y las personas. Yo soy respetuoso, y luego, más tarde, pienso, Él Gobierno ya ha dicho que afrontará los problemas desde la firmeza y la serenidad.»

A las cinco y media de la tarde, en la catedral del Buen Pastor, se celebraron tos funerales y el sepelio de las victimas, a los que asistieron unas doce mu personas. En la Iglesia y en los alrededores se apretaban unas cinco mil personas, que esperaron en silencio la entrada de los féretros. Los miembro del Gobierno y del Consejo del Reino ocuparon los sitios de honor junto al altar, y en las primeras filas, al lado de la viuda, se sentaban también López Bravo y López Rodó, A la entrada de los féretros en !a iglesia hubo gritos de «Viva Cristo Rey» y salvas de aplausos. El cadáver del presidente de la Diputación, cubierto con la bandera nacional, era conducido por algunos de sus hijos.

HOMILÍA DEL OBISPO

El obispo de San Sebastián, monseñor Argaya, dio lectura a una homilía en la que dijo lo siguiente:

«De nuevo una ven más, y con tristísimo motivo, nos reunimos en esta catedral del Buen Pastor, doloridos y consternados, para celebrar la eucaristía. Nuestro encuentro religioso de hoy tiene lograr en un cuma de sufrimiento, en el que al llanto y resignación de los familiares se une el dolor de la comunidad entera, que no acaba de comprender por qué los hombres tienen que matar a sus hermanos.

El presidente de la Diputación tres agentes de escolte y el conductor de su automóvil —cinco víctimas en total— cayeron muertos violentamente en mitad del día en nuestra calle. Otra vez se ha- visto Guipúzcoa teñida de sangre de hermanos. Ese trágico suceso ha merecido UNIVERSAL REPULSA.

Expreso la viva reprobación de la Iglesia diocesana y la entrañable pena por este nuevo y tristísimo suceso. ¿Cuándo, Señor, ha de terminar en nuestro pueblo, que siempre fue pacífico, esta ola de terror y de violencia? –

Como obispo y como responsable de la fe de todos los guipuzcoanos que son y se sienten cristianos, denuncio y condeno con todas mis fuerzas estas muertes sin sentido, absurdas. Como toda sangre violentamente derramada, manifiestan a la luz el pecado del corazón humano y la ceguedad de la violencia.

No es decible —es indecible— la pena de vuestro obispo. Quiero repetir lo que con idéntico motivo el mes pasado, en la fiesta de la Virgen de Aránzazu dije. V lo digo con toda convicción y con toda emoción. Amo muchísimo, entrañablemente, a Guipúzcoa, cuya sangre corre por mis venas, cuyos apellidos llevo. Por eso mismo me toca sufrir tremendamente.

«NO HE LOGRADO LA PAZ EN LA FAMILIA»

Me considero, soy y me siento, padre de toda la diócesis. La conozco perfectamente, la quiero con todo mi corazón, No he logrado la pase en la familia, veo, por el contrarío, que mis hijos se combaten, se odian y «e matan. ¿Cabe mayor pena para un padre? ¿Cabe mayor decepción paternal y pastoral para un obispo?

En Aránzazu dije, y ahora lo repito, consciente de la responsabilidad de mis palabras: si es necesario, "que alguno muera por el pueblo" yo, Señor, ofrezco mi vida por Guipúzcoa y ofrezco mi muerte, la que sea. la que mandéis, natural o violenta, en el lecho o en la calle, yo me ofrezco con toda generosidad y verdad como víctima de expiación. Acepta. Señor, por favor, mi ofrecimiento. Pero mi muerte ¡sea la última!

Guipuzcoanos» permitid que como padre os dé unos consejos: vamos mal. Dios no quiere que vayamos por este camino de sangre. No amarguemos más la vida, tan dura de por si, sin que nosotros con nuestras durezas la amarguemos más. Escucha, son palabras de Jesucristo confirmadas inequívocamente por la experiencia y por la historia: "Todo reino dividido será desolado." Si continuamos por este camino encrespado de luchas, ios males que sobre nuestro pueblo sobrevengan serán inmensos, acaso irreparables. Entendámonos hablando, dialogando. respetándonos como «siempre lo hicimos. Repudiemos totalmente la dialéctica de la violencia, solamente el rechazo colectivo y unánime de estos caminos de muerte, con los que nadie puede sentirse identificado en su espíritu y en sus sentimiento» sin compartir el pecado ajeno, podrá llorar a nuestro pueblo de la amenaza permanente de los caminos de muerte y violencia.

Ante Dios, Guipúzcoa necesita perdón y necesita perdonar. El olvido del Evangelio y la renuncia de nuestra histórica tradición cristiana nos llevará a la pérdida de los valores fundamentales sobre los que podemos apoyar nuestro esfuerzo colectivo de convivencia libre y pacifica.

A los que tienen en España la tremenda responsabilidad del mando, les pido de rodillas que sean sensibles o los deseos del pueblo. Nunca ha sido mala Guipúzcoa, sino muy buena. Espero que bien tratada, particularmente en estos momentos de desconcierto, con serenidad, equilibrio y comprenda, continuará siendo lo que fue. Estudiad con amor y respeto a nuestro país; dad de grado, anticipándoos lo que hay que conceder, atender sus legítimas aspiraciones. ¡Cuánto bien trae una acogida amable, un rasgo de bondad a tiempo! La amabilidad y condescendencia de los mandatarios es el contraveneno de la ira, el dulcificador del odio, el regulador de todas las pasiones.

Ante la impotencia que todos experimentamos para convertir nuestro pobre corazón en el que tan fácilmente anida el mal. yo, como padre vuestro, os invito a pedir a quien puede mas que nosotros, al Señor Jesucristo el hijo de Dios, quien con MI muerte producida también por la violencia venció el pecado de la Humanidad, la conversión radical que necesitamos para caminar por los caminos de 1a paz.

Señor, escucha 1» oración de estos obispos y de este pueblo profundamente conmovida por el dolor y la pena. No permitáis que nuestros espíritus caigan en la amargura de la desesperanza, haznos creer que todos nuestros problemas tienen solución en I» fidelidad a tu hijo Jesucristo. Virgen Santísima de Aranzazu, más que nunca sé hoy, ahora, la madre de los guipuzcoanos.

Ofrezco la santa misa —unidos todos a ella— y mis mejores oraciones por él eterno descanso de las almas de los fallecidos, por el consuelo cristiano y resignación de sus familiares y por la paz.»

• MANIFESTACIÓN

Finalizada la ceremonia religiosa, y antes de partir el cortejo fúnebre camino del cementerio, una gran multitud apiñada en la puerta se manifestó durante largo rato entonando cánticos y gritos. Se cantó repetidas veces el «Cara al sol>, se vitoreó a Franco, se exhibieron banderas nacionales y una pancarta en la que se leía: «Gobierno, atiende, la Patria no se, vende». Se gritó una y otra vez «;E. T. A., asesina!» y «¡E. T. A., al paredón!»; se dieron vivas al Consejo del Reino, al Movimiento, a la Guardia Civil y a Franco; al Ejercito, a las fuerzas del orden y ¡a unidad de España Se coreó: «Rojos los que llaman país a la Patria» y «Democracia y libertad, pero siempre en unidad». Luego se invitó a una manifestación y durante algún tiempo siguieron los gritos y los cánticos. San Sebastián, hasta la hora de los funerales, vivió la luctuosa jornada con tranquílidad, pero a partir de las cinco de la tarde se formaron amplios grupos de personas para manifestar su repulsa por los atentados de E. T. A. Un amplio contingente de fuerzas del orden y antidisturbios acordonó el paso de la comitiva sin necesidad de intervenir. Pero entre la tranquilidad de unos y la repulsa de otros, la gran pregunta de todos ios guipuzcoanos era ésta: ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo en el País Vasco se sumarán y multiplicarán los acontecimientos luctuosos? Ahí radicaba y radica la gran interrogante.

Se puede decir en definitiva, que el dolor y la repulsa es general; que E. T. A., con este atentado, ha dado un paso en falso, un paso reprobable y reprobado por todos, cualquiera que sea su tendencia política. El señor De Aráluce estaba considerado como un vasco auténtico, defensor de los Fueros, tradicionalista y honesto en su difícil labor de hombre puente entre los intereses de su región y el Gobierno.

REACCIONES VIOLENTAS

Tras la manifestación pacifica que tuvo lugar en la avenida de España una vez terminado el funeral, un pequeño grupo incontrolado se manifestó violentamente —según Pyresa— en distintos barrios de la ciudad, asi como en algunas zonas de la parte vieja y del centro. Rompieron lunas en la cafetería Barandiarán y de algún otro establecimiento y causaron destrozos en las terrazas de las cafeterías Bay-Bay y Dover, en la avenida de España, y en algunos bares del barrio de Gros. También desalojaron al público que asistía a la sesión de cine en el teatro Principal y en el teatro Trueba. Se registraron nueve heridos leves.

Las fuerzas de orden público intervinieron con objeto de disolver a estos manifestantes.

PROSIGUEN LAS INVESTIGACIONES

Prosiguen a ritmo intensivo las investigaciones policiales, tanto en San Sebastián como en toda la provincia de Guipúzcoa, en busca de indicios y pistas que puedan llevar al descubrimiento y detención de los autores del atentado que costó la vida al presidente de la Diputación, su chófer y su escolta. Aunque las fuerzas de orden público han interrogado a un centenar de personas, no ha sido detenida ninguna, pues únicamente —según Pyresa— se les ha tomado declaración, quedando posteriormente en libertad.

Por otra parte, poco antes de ser sacado de su capilla ardiente el cadáver del señor De Aráluce, Eloy Ruiz Aramburu. capitán del Tercio Nuestra señora de Begoña, a la que el señor De Araluce pertenecía, impuso sobre el féretro su propia boina roja. Se da la circunstancia de que un hijo del señor Ruiz Aramburu sufrió recientemente un atentado, del que resultó herido de gravedad aunque por fortuna se recuperó.

Fotos Cifra > GARROTE

 

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