Madrid: Pueblo y policía unidos. 
 Entierro de dos víctimas de la ETA  :   
 (Los inspectores don Francisco Sáenz Flores y don Antonio Palomo Pérez). 
 El Alcázar.    07/10/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ENTIERRO DE DOS VICTIMAS DE LA ETA

(Los inspectores don Francisco Sáenz Flores y don Antonio Palomo Pérez

lina impresionante y emotiva manifestación de duelo, como ya adelantó EL ALCÁZAR en su número anterior, constituyó ayer el sepelio de los dos policías madrileños asesinados el pasado lunes en San Sebastián. Una vez más el pueblo de Madrid se lanzó ayer a la calle para testimoniar junto con los millares de miembros del Cuerpo General de Policía, Policía Armada y Guardia Civil, que asistieron la acto, su indignación y repulsa por el atentado terrorista y por el clima de confusión que influye en la sucesión de este tipo de hechos indignantes. Vanos miles de personas se congregaron a media mañana en la Puerta del Sol para acompañar en su último viaje a los dos agentes del Orden vilmente asesinados en el cumplimiento de su deber. La plaza madrileña y sus calles adyacentes se encontraban abarrotadas de público que mostraron su pesar respetuosamente, cuando a hombros de sus compañeros fueron sacados de la Dirección General de Seguridad los féretros con los restos mortales de los policías. No hubo gritos extremistas. No hubo palabras entre los asistentes. Porque no hay palabras capaces de expresar la indignación ante este hecho, uno más. Tan sólo una interminable y viva y cariñosa ovación de los millares de asistentes despidieron a los dos policías de la Puerta del Sol.

Horas antes, a las nueve de la mañana, se había celebrado en el salón Canalejas de la Dirección General de Seguridad, un funeral de "corpore in sepulto" por el alma de estos dos policías asesinados. Hora y media después, el capellán de la Dirección General de Seguridad, ofició otra misa "de "corpore in sepulto" en el mismo salón de Canalejas. A la ceremonia asistieron, junto con los padres, hermanos, familiares, amigos y compañeros de los difuntos, el Ministro de la Gobernación, el Subsecretario, el Gobernador Civil, el Director General de Seguridad y altos mandos de la Guardia Civil, Policía Armada y D.G.S. El sacerdote destacó en la homilía la necesidad de comprensión y perdón y añadió que asi como la semilla de Cristo había sido la salvación del género humano, esperaba que la sangre de estos mártires lo sería también. En el transcurso del acto religioso, varios familiares de las víctimas tuvieron que ser atendidos por funcionarios de policía al sufrir mareos y síncopes por el dolor que les embargaba.

Finalizado el acto religioso, fueron sacados los féretros cubiertos con la bandera nacional, a hombros de sus compañeros. La multitud irrumpió en aplausos unánimemente, con respeto y en silencio. Con los ataúdes» a hombros, se inició el cortejo fúnebre por las calles de Carretas, plaza de Jacinto Benavente y cape de Atocha donde ante la iglesia de Santa Cruz fue rezado un responso.

El padre Godoy, despidió a la comitiva con un "Viva España" que fue coreado por todos los asistentes.

Durante el recorrido, millares de funcionarios del Cuerpo General de Policía caminaron en silencio, luciendo en sus solapas la insignia-distintivo del Cuerpo. Varios grupos entonaron el "Cara el Sol" y se escucharon gritos contra los asesinos y pidiendo justicia; vivas a la Policía y al Ejército y otros pidiendo la inmediata dimisión del Gobierno. A su paso por estas calles, el público que se encontraba en las aceras aplaudió calurosamente ante los féretros que contenían los restos mortales de los dos asesinados.

Frente a la iglesia de Santa Cruz, en la calle de Atocha, los ataúdes fueron introducidos en furgones fúnebres y las comitivas, integradas por numerosos turismos y autocares, iniciaron sus respectivos recorridos. Los restos mortales de don Luis Francisco Sanz Flores fueron trasladados a la Sacramental de San Justo, donde llegaron pasadas las doce del medio día, acompañados de una comitiva de más de dos mil personas, entre las que figuraba el Alcalde de Madrid. El féretro fue trasladado hasta el sepulcro a hombros de sus compañeros donde don Luis Francisco Sanz recibió cristiana sepultura y fueron depositadas numerosas coronas de flores. Varios de los asistentes entonaron el "Cara el Sol".

Media hora más tarde, llegó a la iglesia de San Pedro Advínculo en el pueblo de Vallecas, la comitiva que acompañaba los restos mortales de don Antonio Palomo Pérez, integrada por unas dos mil personas, entre las que figuraban el Gobernador Civil, el Presidente de la Diputación y el Subinspector General de la Policía Armada así como un furgón con varias coronas de flores. El féretro fue colocado ante la iglesia donde se rezó un responso. Posteriormente fue trasladado a hombros hasta el cementerio del antiguo pueblo de Vallecas. Varios de los asistentes pronunciaron diversos gritos pidiendo la dimisión del Gobierno y recabando justicia para los asesinos y protección para las Fuerzas del Orden.

MANIFESTACIÓN DE LA POLICÍA

Como informamos en EL ALCÁZAR de ayer, más de mil quinientos funcionarios del Cuerpo General de Policía se congregaron en la madrugada del miércoles en el kilómetro 28 de la carretera de Irún, junto a las instalaciones deportivas del circuito del Jarama. Desde las once de la noche fueron llegando a este lugar numerosos coches radio patrullas y vehículos particulares hasta un número que se puede calcular en cerca de quinientos. Los inspectores, a quienes acompañaban también miembros de la Policía Armada y de la Guardia Civil, se mostraban respetuosamente indignados por estos nuevos asesinatos y esperaron a pie firme, fuera de sus coches, la llegada de los restos mortales de sus compañeros para rendirles los últimos honores. Entre los asistentes se encontraban asimismo altos jefes de la Dirección General de Seguridad y varios comisarios.

A las dos de la madrugada se personó en el lugar el Gobernador Civil acompañado del Jefe Superior de Policía. Los funcionarios explicaron al Gobernador Civil su intención de trasladar los restos mortales de sus compañeros al salón de Canalejas de la Dirección General de Seguridad e instalar allí la capilla ardiente manifestándole su disconformidad ante los propósitos oficiales de instalar la capilla ardiente de don Francisco Sainz Flores en los locales funerarios de la calle de Galileo y la de don Antonio Palomo Pérez en el domicilio de sus padres en el pueblo de Vallecas. Los funcionarios expresaron al Gobernador que así se había hecho otras veces y que sus compañeros asesinados eran dignos de los máximos honores. Explicaron asimismo Su indignación por estos hechos y los peligros a los que se ven expuestos en el ejercicio de su misión, pidiendo las máximas seguridades. Tras largo tiempo de diálogo, el Gobernador Civil propuso instalar la capilla ardiente de los dos policías en la sede del Gobierno Civil y desde esos momentos se iniciaron los preparativos en estas dependencias para recibir a los féretros. Pasadas las cuatro de la madrugada llegaron al kilómetro 28 de la carretera de Irún la comitiva fúnebre.

Desde este punto se inició una impresionante marcha que ocupaba unos cinco kilómetros de vehículos. Despacio y en silencio emprendieron su entrada a Madrid por la avenida del Generalísimo. Los coches radio patrullas pusieron en funcionamiento los aparatos de destellos luminosos y al pasar ante la sede de Presidencia del Gobierno hicieron funcionar las sirenas y accionaron los claxons de los vehículos en señal de protesta. Al llegar a la Puerta del Sol los funcionarios detuvieron la comitiva y por su propia iniciativa sacaron los féretros y los introdujeron en la Dirección General de Seguridad. Momentos después fueron trasladados desde el Gobierno Civil los candelabros y ornamentos al salón de Canalejas donde quedó instalada la capilla ardiente.

ENTIERRO EN LEÓN DEL POLICÍA ARMADO

Por otra parte de madrugada llegaron a SH pueblo natal, Lago de Babia los restos mortales del conductor de la Policía Armada, Alfredo García González, muerto en el atentado de San Sebastián.

A pesar de la hora intempestiva, esperaba todo el vecindario de Lago en la calle, así como una sección de la Policía Armada de León.

El funeral y sepelio de la víctima se verificó ayer tarde a las cuatro, con asistencia del Gobernador Civil, general de la Guardia Civil y otras autoridades, así como representaciones de la policía armada y la guardia civil de León.

 

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