Autor: J. F. D.. 
 El atentado de San Sebastián. 
 Ocho los contusionados en los alborotos de San Sebastián     
 
 ABC.    07/10/1976.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL ATENTADO DE SAN SEBASTIAN

OCHO LOS CONTUSIONADOS EN LOS ALBOROTOS DE SAN SEBASTIAN

San Sebastián. 6. (De nuestro enviado especial.) Ocho versiones fueron atendidas ayer noche en la Casa de Socorro de diversas heridas y contusiones después de los incidentes protagonizados por un reducido grupo de personas en vacias calles de San Sebastián. Ninguna de los heridos -presentaba herida de bala y solo uno de ellos fue trasladado a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu para ser atendido de una luxación de hombro.

A primeras horas de la noche del miércoles la ciudad de San Sebastián se encontraba totalmente desierta. Todos los bares y cafeterías, excepto algunos en la zona de Ondarreta, estaban cerrados. No había ningún transeúnte por la calle y sólo algunos coches y taxis se cruzaban de vez en cuando con «jeeps" de la Policía Armada que patrullaban por las calles. Tal era el aspecto que ofrecía la ciudad donostiarra después de los sucesos protagonizados por un grupo de unas cincuenta personas a primeras horas de la noche.

La jornada, que había transcurrido en un clima de gran tensión, no vio interrumpida su normalidad hasta después de la celebración del funeral. Un grupo compuesto por un centenar de personas intentó protagonizar la repulsa ciudadana que asistió en silencio a los actos religiosos en la catedral del Buen Pastor pronunciando gritos contra el Gobierno, la E.T. A y la amnistía.

Muchas de estas personas se habían trasIadado desde Madrid a la capital donostiarra, observándose después del funeral la presencia de algunos de ellos en los salones del hotel María Cristina.

Sin embargo, las violencias de algunos grupos no comenzaron hasta media hora después de que finalizara el funeral. A la salida del templo una manifestación compuesta por varios centenares de personas recorrió las principales calles de la ciudad a los gritos de «E. T. A., asesina´». Los manifestantes sé trasladaron hasta el lugar donde se cometió el atentado, y después de rezar allí un padrenuestro, muchos de ellos se dispersaron.

CIERRE DE BARES.-Fue o partir de este_ momento cuando un grupo de unas cincuenta personas comenzó a recorrer bares y cafeterías, increpando a las personas que se encontraban en estos locales por no haber asistido al acto de la catedral. Las zonas más afectadas por los manifestantes fueron la avenida de España, la parte vieja y el barrio de Gros. Algunas de estas personas esgrimieron pistolas en algunos momentos.

Los locales que resultaron con más desperfectos fueron la cafetería Dover, sita en la avenida. Precisamente los dueños de este establecimiento tenían una estrecha amistad con la familia Araluce. Asimismo, la cafetería Barandiarán y la pastelería Izar, en la Alameda, presentaban a primera- hora de la madrugada sus lunas rotas, así como platos y sillas rotos esparcidos por el suelo. También los locales de Bay-Bay, Vesubio y Urola fueron escenarios de incidentes.

Estos grupos entraron en los cines Teatro Principal y Trueba y obligaron a la gente a salir interrumpiendo el desarrollo de la sesión cinematográfica. Los manifestantes, que iban armados con cadenas, porras y palos, también efectuaron en varías momentos disparos de fogueo en la parte vieja de la ciudad.

HERIDOS.—Como consecuencia de estos desórdenes fueron atendidos en la Casa de Socorro las siguientes personas: Miguel Alarcón Ruis, de veintidós años; Hilario Meguer-Nuela Pérez, de veintiocho: Gonzalo Villea, de treinta; Irene Muñoz Alberdi, de diecinueve; José María Amundarain Iturrioz, de veinte; Luis Muxi, de cuarenta; María José Eguesa Sagarzazu, de veintiuno, y Francisco Muzas Duranza, de cincuenta y siete. Este último fue trasladado a la residencia sanitaria, donde fue atendido de luxación de hombro.

Los diarios «La Voz de España» y «El Diario Vasco» condenan en sus números de hoy los sucesos que se desarrollaron a última hora de la tarde de ayer.

«No cabe duda —señala "La Voz de España"— que estos hechos contravienen los más elementales derechos de la población ciudadana y que nada tienen que ver con el clima de dolor y serenidad que dominaba, la jornada de ayer.»

«El Diario Vasco» recoge, por su parte, la presencia de varios individuos armados que penetraron en su taller, sito en la calle de Miracruz, y que trataron de que los trabajadores abandonasen sus puestos. El mismo director del diario les hizo deponer su actitud. Posteriormente varios «jeeps» de la Policía Armada aparcaron delante del edificio para evitar nuevos incidentes.—J. P. D,

 

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