Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El problema vasco     
 
 Informaciones.    12/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El problema vasco

Por Abel HERNÁNDEZ

EL problema vasco se ha enquistado en el corazón de la reforma política y amenaza con paralizarla o quiza acabar definitivamente con ella. Los "milis" de la E.T.A., con su brutal atentado de San Sebastián, han encontrado para sus planea revolucionarios los mejores colaboradores en la extrema derecha. La destructora y sistemática actuación de estos "vengadores" está sera* brando el miedo y el desconcierto entre la pacífica población vasca, que ve cómo la violencia irracional —con cadenas de hierro, barras metálicas, pistolas y metralletas— se apodera impunemente de la calle. Y esta pacífica población, según testimonios directos, está a punto de decir "basta" y tomarse la justicia por su mano.

Antes de que esto ocurra y el problema vasco deje de tener remedio, antes de llegar a la "ulsterización" del País Vasco —que no aparece en «tos momentos como una posibilidad demasiado remota—, la Justicia debe hacer justicia urgentemente. Y sólo la Justicia. El buen pueblo vasco, sometido durante cuarenta años a toda suerte de limitaciones, no merece este trato.

La Policía, que debe ser apolítica, debe esforzarse en detener a los extremistas violentos, sean del bando que sean. El sonido de las pistolas habrá de reservar!» la fuerza pública exclusivamente para ocasiones de legítima defensa.

El problema regional es uno de los más difíciles de resolver en esta hora del cambio en que nos encontramos. Parece prudente que la necesaria autonomía regional vaya reconociéndose ya, paso a paso, con medidas concretas.

Ahora que se tolera la "ikurriña", se declaran de interés social las hasta hace poco perseguidas "ikastolas", se anuncian tímidas pero ciertas medidas autonómicas, se protege la cultura vasca, se está, aunque sea a trancas y barrancas, en trance democrático, no es lógico lo que está ocurriendo en el País Vasco.

Da la impresión de que los extremistas de uno y otro lado han tomado esta tierra como punto de apoyo para desbaratar el proceso democrático. Al Gobierno no se le puede ir de las manos este gravísimo problema ni un día más, si no quiere ser responsable, entre otras cosas, de la "ulsterización" de Euzkadi.

 

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