Autor: Armiñán Odriozola, Luis de. 
   Concentración de marineros voluntarios de la cruzada en Palma de Mallorca     
 
 ABC.    22/06/1961.  Página: 55-56. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

ABC. JUEVES 22 DE JUNIO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

PAG. 58

CONCENTRACIÓN DE MARINEROS VOLUNTARIOS DE LA CRUZADA EN PALMA

DE MALLORCA

"FORMÁIS UN GRUPO SELECTO DE COMBATIENTES VETERANOS Y LA MARINA ESTA ORGULLOSA",

LES DIJO EL ALMIRANTE ABARZUZA

"Nuestro enemigo es el mismo, sólo que ha aumentado su potencia", manifestó el

Sr. Solís en su discurso

Palma de Mallorca 21. (Crónica telefónica de nuestro redactor enviado especial.)

¿Te acuerdas? Aquel día... Tú estabas en... Y así comienzan las conversaciones

antes de que los dos tnadurones se den un abraso que alegra la sonrisa y

entristecen las lágrimas. Porque muchos de estos hombres Itan llorado esta

mañana, como emocionaron a todos la otra tarde, cuando al cruzar en el mar el

hoyo que se tragó al "Baleares" los supervivientes que iban a bordo levantaron

el ´brazo sin acuerdos ni orden -y cantaron el "Cara al sol", que quisas algunos

habían olvidado -y otros consideraron pasado de moda. Pero volvían los trágicos

minutos, tornaba, con ellos la juventud, v todos los impulsos dueños salieron

por la boca en ese canto que era. el de su inda y el de sus ilusiones, cuando

iban en el crucero como marineros voluntarios

En la misa de campaña celebrada ante el monumento al crucero glorioso estaban,

con el obispo de las Islas, los ministros de Marina, secretario general del

Movimiento y subsecretario de la Presidencia. Las autoridades civiles y

militares. Los voluntarios se enracimaban todavía sin fundirse. Unos llegaron de

Valencia, otros de Barcelona, y en el arsenal hicieron vida común. No importa.

El momento de la intimidad no había llegado, y llegó en la fiesta aue uno de los

voluntarios ofreció en el Club Náutica. Ante una copa de buen jeres,, y viéndose

todos juntos, comenzaron a surtirse las viejas intimidades. ¿Te acuerdas? ¿Te

acuerdas? Los brazos se van a los brazos, y parece que no han pasado los

veinticinco años; un cuarto de siglo, señor, que son muchos días.

Por la piel del rostro, por la ropa, adivinamos el tono social de cada uno.

Están los que siguen requemados; conservan la parla nativa y visten sus

pingullos de fiesta; viejos pescadores de ribera, hombres de oficio o de artes

de mar; otros con aire de ciudad, manos finas de lector estudioso, gafas;

profesores, catedráticos, abogados, médicos...

Y luego, de comandantes a coroneles, en todas las escalas de los cuerpos de mar,

aquellos que no quisieron abandonar la Marina y completaron los estudios para

seguir en ella por las filas del Cuerpo General, de Intendencia, Máquinas o

Infantería de Marina. Los paisanos humildes les rondan tímidos hasta que son

reconocidos, y en el abraso salta el "tú" de los días de guerra. ¿Te acuerdas?

¡Demonio si se acuerdan! Iban en los "bous" o en los cruceros, en el "España",

y, ¡santo Dios!, en el "Baleares". El grupo de supervivientes del crucero avanza

cuando es llamado. Van como si desearan conducir a las sombras de los compañeros

que no están. Se les recibe con impresionante silencio. Son ellos la gloria de

la Marino, en carne .mortal y presente.

Ya sin soltarse, el que nada tiene y el que logró mucho, toma» asiento en la

Lonja para el banquete que la, Hermandad les ofrece. Presiden, con el ministro

de Marina, almirante Abárzusa, los señores Carrero Blanco, y, Solís; estan el

almirante de la Flota, los que hoy tienen la responsabilidad de los buques y han

efectuado tan brillantemente el ejercicio de las maniobras y eran alféreces de

navio, tenientes, quisa, ninguno mucho más entonces. En el puente del "bou", con

un contramaestre de segundo, en los lugares subalternos, aprendieron que la

guerra es algo que no se puede hacer sin el marinero de segunda. Y comparten con

los viejos compañeros el pan de este día; el ministro de Marina, el secretario

general del Movimiento les hablan. Todos "vibran, y si en este momento les

pidieran tripular de nuevo los barcos

para defender a España, allá irían sin medir sus fuerzas.

Buena labor ésta del margues de ´Albo-rán al reunir a los que estuvieron a bordo

hace veinticinco años.

Un millar de hombres hasta de sesenta años se han juntado en la Lonja de Palma.

Muchos faltan, porgue en tantos días la muerte ha segado. Pero ellos quedan.

Ejemplo y espíritu, recuerdos y orgullo al tenerlo.

Viejos entrañables a los que debería mirar la juventud que vive tranquila, y, a

veces, no quiere recordar, gracias a ellos. Cuando dentro de unas horas vuelvan

a disolverse en la geografía nacional, llevará cada uno en el pontón de su aliña

un renuevo de to que no se marchita nunca. — Luis DE AR-MINAN.

 

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