Martín Villa, en el Siglo XXI. 
 El consenso debe dejar paso a la competencia política y técnica     
 
 Diario 16.    06/11/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Diariol 6/6-noviembre-79

NACIONAL

Marlín Villa, en el Siglo XXI

El consenso debe dejar paso a la (ompetenda política y técnica

La libertad es posible cuando se asienta en cimientos sólidos de igualdad y justicia; si se resuelve a

tiempo y positivamente el problema de las autonomías; cuando se supere la crisis económico-social, y

cuando se conciba la libertad como un bien del que sólo se obtiene beneficio si se ejerce de acuerdo con

las reglas establecidas, dijo ayer el ex ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, en el Club Siglo XXI.

El diputado de UCD por León se manifestó contrario a la política de consenso que guió la elaboración del

texto constitucional y expresó la necesidad de dejar paso a la competencia tanto política como técnica.

Madrid — El consenso terminó el 25 de octubre; la transacción como sistema debe dejar paso a la

exteriorización de la competencia: de la competencia política y de la competencia técnica, dijo ayer el ex

ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, durante su conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI.

«Para mí —señaló el diputado de UCD por León—, la discusión constitucional no consiguió configurar el

gran debate nacional sobre los modelos de sociedad que había que ofrecer a los españoles. El texto

aprobado responde más a mutuas concesiones coyunturales que a ideas de conjunto. Esa es la razón por la

que temas tan fundamentales como el concepto de nacionalidades, el modelo social, la libertad de

enseñanza, la pena de muerte, la defensa de la familia o el aborto continúan siendo objeto de polémica y

discusión y no temas resueltos y superados con la aprobación del texto constitucional.»

Martín Villa valoró positivamente el texto constitucional, si bien el procedimiento de elaboración del

mismo no fue para él «el más acertado, porque restó crédito político y autoridad moral al Parlamento, al

introducir la práctica del consenso».

Tras analizar el proceso de evolución de un régimen de poder personal a un sistema inequívocamente

democrático, para lo que era necesario aceptar el hecho real de la presencia de amplios sectores socialistas

y comunistas en nuestro país, el ex ministro subrayó que los dos polos de la idea democrática son la

libertad y la igualdad:

«Pero no sé trata —dijo más tarde Martín Villa— de sentar las "´bases de una sociedad absolutamente

igualitaria, sitio de concebir la igualdad como nivelación de diferencias desmesuradas y, por

desmesuradas, injustas.

Objetivos a seguir

El materialismo que se ha adueñado de las sociedades de tipo industrial y el relativjsmo que preside

nuestro comportamiento ha puesto en tela de juicio los valores que hacen posible la convivencia, sin

haber intentado siquiera sustituirlos por otros nuevos o de diferente signo», dijo el ex ministro del

Interior.

Martín Villa fijó como «objetivos que se imponen con plena vigencia: conseguir una sociedad justa en

lugar de una sociedad simplemente permisiva; preservar cueste lo que cueste la significación

fundamentalmente ética de la democracia, y el rematar la construcción de un Estado abierto a todos y

capaz, tanto de agilizar la vida pública española, como de orientar a la sociedad.»

En este sentido, el ex ministro destacó el papel de los intelectuales —«cuya misión social no es otra que

la de iluminar a la sociedad, marcándole caminos y asignándole metas y empeños colectivos» y de la

Iglesia —que debe retornar— «a lo espiritual, a lo eclesial, a lo pastoral, a lo evangélico».

Inversión y solidaridad sindical

Respecto al Estado, el diputado ucedista indicó que ha de transformarse en social, y sus nuevas

dimensiones serán: «la procura existencial, administrar con criterios gerenciales y cumplir una

permanente función distributiva de la riqueza generada».

Respecto a la crisis económica, Martín Villa puntualizó que «lo que importa es tomar posición ante la

misma. Y pienso que no existe otra postura admisible que la de anteponer las preocupaciones sociales a

los planteamientos de la más estricta ortodoxia económica».

«El paro no es sólo un problema económico, sino, sobre todo, humano —añadió el conferenciante—. La

superación del paro requiere el aumento de la inversión. No hay solución al paro sin la inversión privada,

que debe articularse y ser compatible con la existencia y potenciación de unas empresas públicas

rentables y eficaces en sectores estratégicos y singulares de nuestra economía.»

La solidaridad sindical en ía lucha contra la inflación es indispensable», aseguró el ex ministro. Y

argumentando con el ejemplo de los sindicatos alemanes, concluyó: «lo debemos demostrar nosotros

articulando un frente común ante la inflación, que es tanto como decir construyendo un arma

poderosísima contra el paro».

Martín Villa, tras señalar que la política fiscal es el instrumento más eficaz en todos los sistemas

democráticos para el logro de una mayor justicia y moral social, afirmó que ha llegado la hora de

mostrarse menos conservadores en proteger actividades y sectores en decadencia y de comportarse mucho

más radicalmente en lo referente al saneamiento financiero y a la profunda reforma estructural de muchos

de nuestros organismos.

El antiguo ministro del Interior aseguró que el segundo gran problema de esta etapa es el conformado por

las autonomías o, más exactamente, por la proliferación de las demandas autonómicas que pueden poner

en peligro la funcionalidad del Estado.

Discute con Suárez

En los postres de la cena, una vez pronunciada la conferencia, el ex ministro de Suárez dijo que no le

gusta arriesgar demasiado pero que es uno de los dirigentes de UCD que más discute con el presidente.

Afirmó que el saldo del «alumbramiento de las libertades» ha sido positivo y desechó la conveniencia de

un Gobierno de concentración.

Respecto al terrorismo, rechazó cualquier posibilidad de negociación con ETA «ya no por intereses

políticos —explicó— sino por una serie de criterios de formas de comportarse que difícilmente van a

abandonarse».

«Si yo fuera presidente no haría por el momento ningún cambio de Gobierno», comentó en otro

momento. Para luego continuar diciendo que no veía a un catalán o a un vasco de ministro de Comercio,

Industria o de Relaciones como el de Defensa, Exteriores o de Economía. «Allí donde hay que hablar de

España y de los intereses españoles.»

A otra cuestión planteada por algún invitado, el diputado centrista afirmó que la transición política afectó

al aparato policial decisivamente. «De una Policía hecha para reprimir —agregó- hemos pasado a otra

hecha para vigilar. Todo ello sin que significara depuración.»

En otro momento, Martín Villa se reafirmó en lo necesario que fue el consenso para redactar la

Constitución. «El consenso fue necesario y Dios nos llevó de su mano el 15 de junio, cuando UCD no

logró la mayoría absoluta que le hubiera hecho caer en la tentación de imponer su propio criterio en la

Constitución con lo que tendríamos una constitución de, pero no una Constitución de todos los

españoles», concluyó.

 

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