El acto del Palacio de la Lonja     
 
 ABC.    22/06/1961.  Página: 56-57. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

ABC. JUEVES 22 DE JUNIO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

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EL ACTO DEL PALACIO DE LA LONJA

Palma de Mallorca 21. En la sobremesa del´ almuerzo celebrado en el Palacio de

la Lonja, con motivo de la primera concentración nacional de marineros

voluntarios de la Cruzada, el presidente de la Hermandad Nacional, marqués dé

Alborat, dirigió unas palabras a los asistentes y evocó los tiempos heroicos de

la Cruzada. Afirmó que están los marineros voluntarios con la misma alegría,

patriotismo y camaradería de entonces, todos unos: militares, profesionales,

técnicos, obreros, etc., reunidos al mismo fin de servir a España desde

cualquier sitio en que se encuentren. Puso de relieve la extraordinaria emoción

que han sentido todos al contemplar las unidades de la gloriosa -Escuadra

Nacional y elogió el acierto que se ha tenido al elegir a Palma como lugar de la

primera concentración de la Hermandad de Marineros Voluntarios, ya que Palma fue

durante la Guerra de Liberación base importantísima, como lo fueron más tarde

Cádiz y El Ferrol del Caudillo. Rememoró las gestas de la Cruzada y agradeció al

ministro de Marina las atenciones recibidas, rogándole que transmitiera al Jefe

del Estado la adhesión inquebrantable de todos los presentes.

Discurso del ministro de Marina

A continuación pronunció un discurso el ministro de Marina, almirante Abárzuza,

quien dijo, entre otras cosas, lo siguiente :

"Constituye para mí una gran satisfacción re unirme con vosotros en entrañable

camaradería ante el mar hispano que fue escenario de vuestras hazañas y de

vuestro sacrificio .en los años heroicos de la campaña de Liberación. La misma

brisa marinera que curtió vuestros rostros a lo largo de incontables singladuras

nos envuelve. Si muchos de los barcos de aquel tiempo no existen ya, los .otros

que les han sucedido conservan intacto vuestro recuerdo. Fuisteis testigos de

excepción, partícipes directos en la labor de la Marina en la Cruzada y

calasteis hasta su intimidad última la verdadera entraña de esta profesión,

muchas veces oscura, muchas veces juzgada sin justicia por quienes creen que la

blancura de un uniforme está reñida con el valor y los riesgos de la guerra en

el mar. Formáis ahora un grupo selecto de combatientes, veteranos y la Marina

está orgullosa de vosotros. Os aseguro Que vuestra presencia aquí es para mí,

para quien por designio de nuestro Caudillo rige los destinos de la Armada,

motivo de satisfacción especialísima y de emoción incomparable, y os aseguro

también que todos los que hoy sirven a España en nuestros buques comparten esos

sentimientos. Hace poco más de dos años, recogiendo vuestras aspiraciones, tuve

la feliz oportunidad de autorizar vuestra Agrupación en Hermandad. Me cabe

también el placer de comprobar personalmente el estricto cumplimiento, por

´vuestra parte, de los fines espirituales y de camaradería previstos en sus

Estatutos,´ a los que vuestro presidente ha aludido que son mantener la unión de

los asociados con auténtico espíritu de hermandad continuando el que os llevó a

luchar en la Armada con fidelidad inquebrantable a los principios del Movimiento

y a cuanto representa en España el 18 de julio. Establecer el íntimo contacto

con la Marina de Guerra considerándose en servicio permanente y honrar la

memoria de los Caídos, que ofrecieron su vida como marineros voluntarios, y en

general, de cuantos cayeron luchando con el uniforme glorioso del botón de

ancla."

RECUERDO A LOS CAÍDOS DE I/A ARMADA

"Quiero hacerme eco de las palabras de vuestro presidente dedicando un recuerdo

a todos los hombres de la Armada, muertos en el cumplimiento de su deber, y

también muy especialmente a nuestro inolvidable almirante D. Francisco Moreno,

marqués -de Alborat, alma de la organización y jefe de las fuerzas del bloqueo

del Mediterráneo, a cuyas órdenes directas servísteis la mayoría. Que el ejemplo

de aquellos permanezca vivo y os valga de estímulo en las horas de desaliento.

Quiero también deciros que eri la Marina tienen .vuestros hijos, los jóvenes de

vuestra sangre, formados a vuestro calor, en vuestro entusiasmo y en vuestros

principios las máximas esperanzas. Si un día necesitáramos marineros

voluntarios, que |iejnRre.nos hacen falta hombres de, verdad para cumplir los

puestas de mando o de obediencia en vuestros hijos, estad seguros y también está

segura la Marina. (Una carrada ovación interrumpe las palabras del ministro.)

Y nada más, marineros voluntarios de la Cruzada_, amigos míos y de la Marina;

desde aquí os exhorto a que nunca os apartéis de la línea de conducta que desde

vuestros años mozos de la guerra y en la victoria os mantienen firme en el

servicio a España, al Generalísimo y a nuestra querida Marina de Guerra. Y ahora

gritad todos conmigo: ¡Viva Franco!, ¡Viva la Marina!, ¡Viva España!"

Palabras de don José Solís Ruiz

En el mismo acto pronunció otro discurso el ministro secretario general del

Movimiento, D. José Solís Ruiz, del Que destacamos los siguientes aspectos:

"Nos correspondió el alto honor de luchar juntos; vosotros, sobre el mar;

nosotros sobre la tierra. Unidos luchamos por una España mejor. Vosotros a las

órdenes de nuestra heroica Marina y nosotros con nuestro Ejército, heroico

también, de Tierra, que, junto al Ejército del Aire, constituimos aquel

invencible Ejército que Franco llevó a la total victoria. . Luchamos con

valentía, luchamos con ardor, porque enfrente teníamos otros hombres tan bravos

como nosotros, porque también, como nosotros, eran españoles.

Luchamos y vencimos. Vencimos porque Dios nos ayudó en aquella Jucha y porque la

Justicia y la razón estaban de nuestro lado. Pero terminada nuestra contienda,

nuestro Jefe Nacional, nuestro Caudillo, nos dio una orden: la paz ganada, la

conquista conseguida es para todos los españoles, para nosotros y para los de

enfrente. Porque él nos dijo que quería, por encima de todo, la unidad de

España, que era precisamente donde podía avanzar y apoyar la grandeza de una

España mejor.

Pero, sin embargo, nosotros cometimos un pequeño error. Error que luego hemos

subsanado y que tenemos que tener siempre presente. Luchamos, y al terminar

nuestra contienda consideramos que nuestro deber había concluido. Nos

incorporamos a nuestros negocios, nos incorporamos a nuestras carreras, nos

afanamos con nuestro trabajo creyendo que aquella guerra contra una civilización

cristiana y contra una España eterna había terminado. Este íue nuestro error,

porque si dura fue la guerra de los tiros, infinitamente más dura ha sido esta

guerra de la paz, infinitamente más duros han sido los ataques contra España en

estos veinte años.

LUCHÁBAMOS CONTRA UNA POLÍTICA ANTIESPAÑOLA

Nosotros luchamos por una España grande, nosotros luchamos por una España justa,

nosotros luchamos por nuestra España, pero nosotros, al luchar por ella,

luchábamos por nuestra familia, por un honor* por una conciencia cristiana;

luchamos por nuestra, fe, que había sido violentamente atacada, pero también

luchábamos por algo más: luchábamos por una nueva política, contra la política

española que dividía a los hombres en grupos, que los fraccionaba sindicalmente,

oue defendía la lucha de clases* que predicaba el asesinato, la quema de las

fábricas, de los conventos y de las iglesias. Era precisamente la política que

acarreaba la total ruina de la Patria.

Contra aquella política luchamos para implantar otra política. La política que

Franco señalaba día a día para la Patria. Una política donde, el odio era

sustituido por la hermandad, donde la lucha era sustituida por el compañerismo,

donde la división era sustituida por la unidad. No queríamos una España

fraccionada, sino una España total. No queríamos una España en que una y otra

región se mirasen con odio y sin comprenderse, sino al contrario, que todas las

regiones españoles se sintiesen orgullosas de constituir España. Esta es la

política que Franco nos indica, y ésta es la política uor la que nosotros

luchamos. Pero, sin embargo, debemos estar vigilantes siempre porque todavía en

el mundo, v desgraciadamente en España, hay quien cree que con zancadillas, con

malos modos no, jugándose la cara frente a frente, puede imponernos aquella

política que fue vencida por nosotros."

HAY QUE TENER FE

El enemigo es el mismo, solamente que ha aumentado su potencia, que ha aumentado

la extensión territorial de su. dominio y que un día estuvo a punto en España de

ondear, sustituyendo a esta gloriosa bandera, una roja con la hoz y el martillo.

Y hoy, todavía, hay el peligro de que eso pueda ocurrir si nosotros no

mantenemos el entendimiento y la unidad necesaría de España con Franco.

Hay que tener fe. Hay que tener ilusion hay que tener esperanza. Sin fe no se

pide gobernar a un. pueblo; sin fe no se puede dirigir a los hombres, y

necesitamos mantener aquel espíritu, necesitamos mantener aquella

intransigencia, necesitamos aquella entrega a una Patria. Porque el mundo que

nos despreció tantas veces, hoy necesita de nosotros. El mundo que estuvo a

punto de aplastarnos, no pudo aplastarnos porque no mandaba por Franco, hoy nos

habla y nos dice que mantengamos una España fuerte y poderosa; que podemos

ayudarle y estamos... (Grandes aplausos.)

Es necesario que comprendáis que vuestra Hermandad ha de tener dos cometidos: un

cometido como su nombre indica: hermandad, ayuda mutua, compañerismo, entrega

desinteresada por el camarada, entrega total a un compañero que nos necesita,

pero también es necesario que sepamos y digamos que vuestra Hermandad ha de

tener como objetivo mantener levantada la bandera del 18 de julio, los

principios del Movimiento que Franco acaudilla, la dignidad de España

representada por él, todo lo que significó aquella entrega nuestra, aquel

sacrificio de los mejores, porque ellos, desde -allá arriba, nos han de exigir

una entrega total para salvar aquello por lo que ellos dieron su vida. (Grandes

aplausos.)

Tened la completa seguridad que si vosotros en vuestra hermandad, nosotros en la

correspondiente de tierra, los otros en sus organizaciones sindicales, o en sus

organizaciones del Movimiento, y nuestros hijos detrás, mantenemos a este España

unida, ni el mundo entero podrá con nosotros, porque nos sobra todavía valentía

y empuje para mantener la continuidad da esta paz y tranquilidad conquistada por

Franco. Pero si nos fraccionamos, si nos dividimos, si la rencilla empieza a

apartarnos a los unos y a los otros, si nos desanimamos, si no tenemos fe ni

esperanza, tened también la completa seguridad de que España no tendrá solución.

Por lo tanto, para concluir, os digo que la salvación de la Patria está, una vez

;más. en nuestras manos, que la continuidad de esta paz, tranquilidad para

nuestros hijos, está también en nuestras manos, y que el enemigo, al que fue

nuestro enemigo, también , generosamente debemos concederle un ´puesto junto a

nosotros, porque también tiene cabida cuando se tsata de salvar ,

definitivamente a España.

Y a ti, ministro oe Marina, muchas gracias. Me has dado la oportunidad de

convivir unas horas con hombres que combatieron como yo. Me has dado la

oportunidad : de encontrar caras amigas de aquellos tiempos, me has dado la

oportunidad de revivir el espíritu de aquel 18 de julio. Ten la seguridad que

particularmente, y también en lo que represento, estaremos y te estamos a ti a

la Marina que mandas totalmente agradecidos; y a ti, Pepe Moreno, presidente de

esta Hermandad, sé de tu patriotismo, sé dé tu entrega y sé de tu manera de

pensar. Tienes una gran responsabilidad. Hay 1.000 hombres, mil bravos hombres a

tus órdenes; únicamente yo pido a Dios que te ayude, y tengo la completa

seguridad de que estos hombres te prestarán una total colaboración, y que si

España algún día necesitase de ellos, os encontraríamos en la calle, junto a

otros muchos miles, junto a millones, junto a 30 millones de españoles, porque

la verdad es que la unidad de España la tenemos ya conseguida. ¡Arriba España!"

EL SR. SOLIS. CON LOS MANDOS PROVINCIALES

Palma de Mallorca 21. El ministro secretario general del Movimiento, D. José

Solis Ruiz, visitó al mediodía los locales de la Jefatura Provincial del

Movimiento en el paseo de Sagrera, acompañado del gobernador, D. Plácido Alvarez

Buylla. Le fue tributado un cariñosísimo recibimiento por el Consejo Provincial

en pleno y mandos de los restantes organismos del Movimiento.

El ministro se dirigió primero a la capilla y después, al Museo-Naval, instalado

en los bajos del edificio. A continuación subió a la planta principal y penetró

en el salón cíe Consejos. Reunido con todos los mandos mencionados, el Sr. Solís

Ruiz escuchó unas palabras del gobernador civil, señor Alvarez Buylla, quien

puso de relieve la alegría que le producía la presencia del ministro.

El Sr. Solís y le contesto con una palabras de agradecimientos. Cifra.

 

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