Rebelión de los azules     
 
 Diario 16.    21/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Rebelión de los azules

Quizá por primera vez empieza a verse algo de luz al final del negro túnel de las pesadumbres vascas. AI ondear la "ikurriña" libremente en Euskadi, ha estallado una rebelión de los azules vascos que, por fin, puede poner las cosas claras en esa guerra civil larvada que amenaza con arrastrarnos a todos a la violencia.

El Gobierno no ha podido seguir más tiempo apoyando a esa enfebrecida clase política vasca que, encerrada en su bunker de hierro, ha perdido toda credibilidad en su propio país. Al tomar el Gobierno medidas de distensión, de inmediato se rebeló el bunker vasco. Y eso está bien. Ahora ya se sabe quiénes son, cuántos son —cuatro gatos—, y lo que quieren. La paz se va haciendo posible.

Martín Villa, con todos sus defectos, se ha apuntado así un éxito importante: sacar al Gobierno poco a poco de la guerra civil vasca. Por ahí van las cosas. El nombramiento ahora de gobernadores —o un solo gobernador para las tres provincias—, que cuenten con la confianza de las fuerzas políticas de Euskadi, puede hacer posible la iniciación de las negociaciones para la paz. Algo empieza a entenderse en ese diálogo de sordos de una guerra civil localizada que hay que terminar.

Toca ahora que los políticos vascos den muestras de realismo y capacidad de negociar. Dos no negocian si uno permanece hermético y con el dedo en el gatillo. El Gobierno, lentamente, quizá cicateramente, ha dado un par de pasos adelante, y anuncia que dará más. Los políticos vascos deben anunciar también su voluntad de dialogar sin miedo.

 

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