El voto en el país vasco     
 
 ABC.    10/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL VOTO EN EL PAÍS VASCO

Una parte singularmente importante de España, el País Vasco, destacado por su historia y sus tradiciones, principal por su aportación a la común empresa de la nacionalidad, llega a las elecciones en circunstancias de evidente tensión política; muy lamentables en sí mismas y más lamentables aún si de ellas llegare a deducirse alguna abstención considerable en la votación del 15 de junio.

Objetivo primero para las elecciones es —decíamos ayer— votar en libertad. «Sin coacciones de última hora, sabiendo cada elector que el voto que emite es fruto de su personal decisión, fruto también de una calle de todos, de una serenidad compartida y de la convicción de que todos han expresado su voluntad, por lo que habrá de aceptarse el resultado final como expresión, de la voluntad general.»

Este cumplimiento libre del derecho y el deber del voto que deseamos para todos los españoles en cualquier zona o región de la geografía patria lo deseamos más acentuadamente si cabe, para los votantes del País Vasco.

Sean cuales fueren las reivindicaciones legítimas de esta diferenciada regionalidad y de sus gentes, el Gobierno actual, bajo una Monarquía que se definió desde el principio «de todos los españoles» y contraría a discriminación alguna entre ellos, el Gobierno actual —decimos— ha llegado a agotar, prácticamente, todos los reconocimientos posibles, por ahora, de las demandas formuladas y mantenidas por los vascos. Las satisfacciones pendientes no está ya en su mano acordarlas o concederlas. Son tema —muy urgente y sustantivo, por cierto— del próximo Gobierno; de las Cortes- que se formen de acuerdo con la popular votación.

No diríamos, por lo tanto, que exista motivo razonable para una abstención significativa ante las urnas en el País Visco. Pero no nos preocupa, de cara a la jornada del 15 de junio, esta abstención. No» preocupa mucho, desde luego, la abstención que pudiera producirse por otra razón: por la coacción de los grupos extremistas, por el «boicot» electoral que se intente hacer empleando la intimidación.

En la grande y decisiva opción política de los españoles el 15 de junio —opción libre entre los diversos partidos— no debe faltar la opinión de los vascos, expresada en porcentajes normales de votación; de votación, claro está, secreta y ejercida con libertad.

Damos por hecho, naturalmente, que todos los dispositivos de la autoridad se emplearán en la garantía. del buen, orden ciudadano que debe presidir la jornada electoral para que esta jornada se consume con la máxima objetividad y sin coacción o intimidación para los votantes. Damos por hecho que esta responsabilidad se siente de modo especial hacia el País Vasco en las más altas esferas gubernativas.

Queda, sin embargo, pendiente de la libre y espontánea reacción del pueblo vasco, una aportación clave para el éxito de las elecciones en sus colegios electorales: su cívica decisión masiva de votar.

A ella, a alentarla por el bien de la España nueva que será construida con la participación de todos, se orienta y encamina este comentario; que no prejuzga, ni lo pretende por ningún camino, cuál sea el sentido de los votos vascos, Y que sólo desea —eso sí— que la participación del País Vasco en las elecciones no desmerezca del peso real que debe tener su opinión en la política española.

 

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