Seguridad social agraria: cada vez, menos cotizantes  :   
 Ingresos: sólo la mitad de los que deberían alcanzarse. Gastos: aluvión de dinero hacia las empresas farmacéuticas. 
 Ya.    18/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL 18-XII-77

SEGURIDAD SOCIAL AGRARIA: CADA VEZ, MENOS COTIZANTES

Ingresos: Sólo la mitad de los que deberían alcanzarse • Gastos: Aluvión de dinero hacia

las empresas farmacéuticas

DÉFICIT DE LA SEGURIDAD SOCIAL AGRARIA (en millones de pesetas)

El tema de la Seguridad Social Agraria ofrece múltiples focos de interés. Por una parte, la habitual desidia

que pesó sobre los trabajadores del agro hasta el año 1963, fecha de fundación de la Mutuliadad Nacional

de Previsión Social Agraria (MNPSA), y por otra, las circunstancias especiales que confluyen sobre el

sector agrario. Es un hecho que, por ejemplo, la Seguridad Social Agraria se caracteriza por un progresivo

y tenaz descenso del colectivo de trabajadores asegurados, lo que repercute fundamentalmente en el

número de cotizantes. Bien es cierto que, al ser menos los asegurados, también son menos los

beneficiarios de la Institución, pero no es menos cierto que los gastos no decrecen proporcionalmente con

el descenso de asegurados, toda vez que la mayor parte de bajas se produce por el pase a la situación de

pensionistas, aquella que más cargas conlleva.

El tema capital será, pues, el de la financiación de la Seguridad Social del Campo. A este respecto, y

según un estudio realizado por J. Félix Lobo, de la revista "Hacienda Pública Española", titulado "Los

ingresos y gastos en la Seguridad Social Agraria", pueden estimarse varios bloques de financiación: un

primer bloque integrado por las cotizaciones de trabajadores y empresarios; un segundo, en el que irían el

recargo sobre la contribución territorial, rustica y pecuaria, constitutiva de la cuota empresarial; según la

ley, y las percepciones sobre oroductos del campo, creadas en 1970, y que rematan el bloque de impuestos

asignados; un tercero vendría determinado por las subvenciones estatales y un postrero, integrado por las

transferencias internas a la Seguridad Social, con origen en el régimen general y destino en el régimen

especial agrario.

La verdad es que los ingresos por el primer bloque se han caracterizado con frecuencia por un gran

desfase entre lo previsto y lo recaudado, debido principalmente a una elevada tasa de ocultación de las

bases imponibles. Otra fuente de financiación que ha languidecido hasta su total desaparición es el recargo

sobre la contribución territorial rústica y pecuaria, debido sobre todo a la aparición de otras fuentes

de financiación. En cuanto a la tan traída y llevada cuota empresarial, fue repetidamente contestada por

los propietarios, en base a su indiscriminación a la hora de establecer el recargo en fincas de distintas

características, con lo que se perjudicaba a las explotaciones más progresivas. La cuota empresarial, no

obstante; fue reformada por ley de 22 de diciembre de 1970, y en ella se introdujeron importantes

correcciones racionalizadoras, aunque siga adoleciendo de defectos tales como cierta discriminación en

favor de instalaciones ganaderas y menos facilidades para empresas mecanizadas.

DEFRAUDACIÓN MASIVA

La defraudación masiva y generalizada también se apoderó de la cuota empresarial complementaria, cuya

creación coincide casi con la creación de la Seguridad Social Agraria. Fue tan elevado el nivel de evasión

fiscal que el porcentaje de ingresos en 1966 sólo alcanzó el 51,2 por 100 de los que teóricamente deberían

haberse obtenido en base al número de trabajadores censados.

En suma, que contando con las subvenciones estatales, que se fijaron para 1975 en 10.500 millones de

pesetas, la evolución de los ingresos de la Seguridad Social Agraria hasta el año 1975 se caracteriza,

según Félix Lobo, por una insuficiencia creciente de los recursos propios, cuyo porcentaje sobre los

ingresos totales disminuye alarmantemente desde el año 1962, en el que significaban un 82,2 por 100

hasta 1975, en que se rebajan a un 26,8 por 100. Lo cual significa que el Estado se ha visto obligado a

abandonar su posición abstencionista frente a la Seguridad Social.

Por su parte, la evolución de los gastos a través de todos estos años no ha dejado de ser creciente. Se

observa en ellos que, aun cuando los gastos por prestación de servicios sanitarios ha aumentado, lo cual

puede ser positivo, se observa en ellos un decantamiento acusado hacia gastos farmacéuticos, en perjuicio

de los sanitarios y hospitalários. En otras palabras, que hay un importante aluvión desde la Seguridad

Social y sus financia-dores hacia las empresas farmacéuticas por los precios monopolísticos.

Visto el cuadro de déficit de la Seguridad Social Agraria y confirmado el hecho de que esta ínsuficiéncia

crónica no ha sido corregida por las correspondientes reformas, hay que urgir para que éstas correcciones

se hagan por la vía más rápida y eficaz posible, sobre todo teniendo en cuenta que el déficit formal se

enjuga a base de anticipos corrientes con cargo a Tesorería. La Seguridad Social Agraria va perdiendo

progresivamente su carácter de régimen específico para convertirse gradualmente en un apéndice más de

la Seguridad Social. Con todos los inconvenientes que ello comporta.

 

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