Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   Al paso de los programas     
 
 El Alcázar.    26/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Crítica de televisión AL PASO DE LOS PROGRAMAS

ME llevo preguntando varios días de qué manga se ha sacado RTVE él título de "Presidente de la Generalitat de Catalunya" que —pronunciado de una forma estúpidamente caprichosa— aplica a cada mención de- Don Josep Tarradellas. Tal identificación con cierto sector del separatismo catalán, puesto que hay otros sectores de tal tendencia política que cuestionan semejante titulación, resulta módicamente sorprendente, aunque alarmantemente capciosa. Si con arreglo a la fórmula acreditada, acabamos legalizando "lo que está en la calle1´, no está bien que situemos "en la calle" lo que pertenece a un acervo privado y minoritario. Don Josep Tarradellas es tan "Presidente de la Generalitat de Catalunya" como Don Camilo José Cela arzobispo de Manila, que es su vieja aspiración incumplida. Aplicarle tal- título,, al producirse cualquier evento que haga posible su mención, vendría a ser lo mismo que aplicarle al famoso Senador del Reino el tratamiento de Excelencia Reverendísima y otorgarle ya ese título eclesiástico a que aspira.

POR supuesto, RTVE cubrió la información del entierro de Don Javier de Ybarra y Bergé, asesinado por ETA. Inevitablemente, la información concluyó la infaltable referencia a los grupos de extrema derecha que, al parecer, quisieron politizar el entierro (con un sentido político de tanta torpeza como seguramente lleno de esas buenas intenciones que empeoran los infiernos´). En cambio no incluyó la necesaria precisión en lo que se refiere a las fonderas que, enlutadas, ornaban muchos balcones de Algorfa. Y en estos momentos esa precisión resultaba informativamente imprescindible, ya que Algorta es un territorio que, de momento, tiene en vigencia tres banderas, por lo menos: la española, la vizcaína y lo nacionalista, es decir, la vulgarmente llamada "ikurriñá". Es posible que así que pasen unos meses, la precisión en tal sentido resulte innecesaria, tras haberse desterrado dos de ellas; pero, hoy por hoy, como digo, se nos debiera haber dicho qué banderas aparecieron enlutadas. Hubiese sido e! complemento necesario para esas lamentaciones y condenas a que aquí se hizo referencia hace unos días.

(Entre paréntesis, permíteseme felicitar —tras de transmitirles mi más sentido pésame en estas horas terribles para ellos— a los hijos de Don Javier de Ybarra por no haber permitido que se politizase el entierro de su padre, vilmente asesinado. Porque la politización del entierro hubiese servido para dar carácter político, y amnistiable, a un asesinato vulgar, que como tal asesinato ha de ser juzgado y contemplado, y condenado)

POR cierto que, sobre el mismo tema, me explico la actitud televisiva de Doña Rosa Olivares, representante de "Euzkaldiko Ezkerra" ya que al día siguiente de su aparición delirante ante las cámaras, un reportaje de una revista me aclaraba —aunque allí no apareciera con carácter condenatorio sino francamente laudatorio— las relaciones entre ETA y ese grupo político. Después de esa aclaración, hay que decir que menos mal que, ya que no condena ni lamentación, al menos no hubo justificación del asesinato, calificado de ejecución, que es calificativo de uso creciente para casos así, conforme puede leerse en machos sitios, sin escándalo de nadie, por supuesto.

SE sigue, esperando el resultado oficial de las elecciones del pasado día 15 de junio, porque todos tenemos ganas de que empiece el jolgorio parlamentario que tantos y tan benéficos frutos ha de regar sobre el Estado Español, por otro nombre el país, o sea, España. Pero ya somos muchos los que nos tememos que no llegaremos a caminar —yo el segundo por si las moscas— por la senda constitucional, puesto que, tal y cómo están las cosas, tal vez transcurran los cuatro años reglamentarios y haya que convocar nuevas elecciones antes de conocer el resultado de las pasadas. Y es que aquí las máquinas no acaban de aclimatarse y siempre-tropiezan con los hombres. Agustín de Foxá lo dijo en verso perenne, pero tal situación puede confirmarse a diario no solamente en este estrepitoso fracaso de las computadoras, sino en los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa; mismamente en el fluir de la circulación automovilística en las calles de cualquier ciudad así que entran en colisión ordenadora del trafago, semáforos y agentes.

Marcelo ARROITA-JAUREGUI

 

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