Octubre rojo de 1934. 
 Quien yugulo la subversión de Asturias     
 
 ABC.    07/11/1959.  Página: 59. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. SÁBADO 7 DE NOVIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 59

OCTUBRE ROJO DE 1934

QUIEN YUGULO LA SUBVERSIÓN DE ASTURIAS

En enero de 1934 se produjo la primera as las cuatro crisis de aquel año.

Insistía Lerroux en sus esfuerzos por gobernar, pero por no contar con mayoría

parlamentaria toda s u acuidad se le iba en combinaciones y cubileteos - para

componer, como en los rompecabezas, un bloque da diputados en que apoyarse.

Después de incontables intentos y composturas lo-gnj rehacer el equipo

gubernamental, desarticulado ´por la crisis.

En esta ocasión asignó la cartera de Guerra a p. Diego Hidalgo, notario y

diputado radical por Badajoz, que se había distinguido en las Cortes por sus

intervenciones contra los desafueros y transgresiones de los socialistas en

política agraria.

Vencida la revolución de octubre, el señor Hidalgo fue objeto de vivos ataques

por parte de algunos diputados- dé derechas. Uno-,le atribuyó el título de

editor de folletos y libros marxistas, acusándole también de haber impuesto

injustas sanciones a ciertos jefes militares. Otro le reprochó abandono y

negligencia en fábricas y talleres de armamento militar. El ministro respondió

en las Cortes a sus acusadores y pudo probar que los cargosT que se le hacían

carecían "de fundamento o eran inexactos. El Sr. Hidalgo no era editor ni tuvo

intervención alguna en la publicación de las obras marxistas. No poco influyó en

el equivocado enjuiciamiento un viaje a Rusia realizado por «1 señor Hidalgo,

cuyas impresiones y recuerdos quedaron reflejados en un libro titulado "Un

notario español en Rusia".

En aquellos días inflamados de 1934 la pasion. política impedía muchas.veces ver

las cosas con la debida claridad. Por eso los censores y adversarios políticos

de don Diego Hidalgo no; reconocieron a; éste, ministro de la, Guerra. duraste

las: jornadas turbulentas y dramáticas del, octubre rojo, su proceder patriotico

y los aciertos a los que se debió en parte muy importante el fracaso de la

revolución dé octubre. Porque el entonces ministro de la Guerra, en cuanto

estalló la insurrección, llamó a su lado- al general Franco y puso el Ministerio

.en ´sus manos.

EL hecho sucedió así. El ministro conoció al general durante un viaje de

inspección realizado en junio de 1934 a Baleares, donde -Franco ejercía la

Comandancia General de>las islas. -La impresión qué el general produjo al Sr.

Hidalgo está reflejada por éste en un libro titulado "¿Por qué fui lanzado del

Ministerio de la Guerra?", publicado el año 1934. El autor hace extraordinarias

alabanzas tie las virtudes militares de Franco, de su clara inteligencia,*

comprensión, cultura y capacidad de trabajo. Ensalza "su ponderación al

examinar, analizar, inquirir y desarrollar los proulemas"; su amor al estudio,´

"hasta el punto de que puede afirmarse. que no hay secretos para este ¡militar

en el arte de la guerra, elevado a ciencia por el Ingenio de los hombres".

Hasta tal puntó llega la admiración, que en el citado libro cuenta lo siguiente:

Franco era uno de los generales "congelados" en virtud de un decreto de 28 de

^ñero de 1933. que anuló su último ascenso. Pues bien, "en la primera y única

vacante de general de división ocurrida durante mi permanencia en el" Ministerio

de la Guerra ascendí al general Franco. A la letra as la ley, en las páginas del

"Anuario Militar", Franco aparecía en uno de los últimos lugares del generalato,

pero en mi ánimo estaba en el primero. Y hoy, fuera del puesto que he ocupado,

bien puedo vanagloriarme de que haya sido durante mi actuación el ascenso a

divisionario del general Franco". No olvidemos que esto lo escribía el señor

Hidalgo, diputado radical, a fines de 1934, un año y medio antes del Alzamiento,

¿Cómo y par qué se encontraba Franco en Madrid en octubre de 1934? Debemos la

respuesta al propio D. Diego Hidalgo, en la .actualidad notario de Madrid.

A mediados de septiembre el ministro de la Guerra tuvo conocimiento de que se

iba a iniciar de un momento a otro la insurrección anunciada y preparada por los

socialistas. Las informaciones confidenciales de la Dirección General de

Seguridad denunciaban la importancia del ataque, la acumulación de armas y

dinamita en diversas provincias y los preparativos de Cataluña para producir un

movimiento de secesión. En el acto el ministro de la Guerra pensó en el general

Franco y quiso´tenerlo a su lado como consejero y técnico en los días azarosos

que se avecinaban. Estaban anun-´ ciadas para aquellos días unas maniobras

militares en los montes de León, y el;ministro SQ sirvió de ello para invitar al

§sne-ral a que le acompañara en calidad de asesor del ministro. Buen pretexto

para justificar el viaje a Madrid del comandanta general de Baleares, Conoció

Franco df labios del ministro el complot revolucionario y la verdadera finalidad

de su llanada. Pero como se ignoraba la fecha exacta de

la insurrección, el general proyectó .un rápido viaje de carácter familiar a

Oviedo. Ss disponía a emprenderlo cuando sobrevino el estallido. Y por ´muy

pocas horas no le sorprendieron´ a Franco los sucesos en la capital asturiana.

En la madrugada del 6 de octubre, el general estaba en el Ministerio de la

Guerra. .Por disposición oficial quedó Franco a las órdenes del .ministro. Este

le instaló en su propio despacho, dispuso para alojamiento del general una

habitación contigua a la del ministro y resignó de hecho en su huésped el mando

y atribuciones, para que con plenitud de autoridad dirigiera la batalla contra

la revolución. El despacho se transformó en cuartel general con los grandes

mapas y planos a la vista y a su servicio las estaciones de radio y el gabinete

telegráfico. Franco propuso el envío dé dos banderas de la Legión y de dos ta-

bores de Regulares a Asturias,´recurso al que había apelado el propio Azaña,

siendo ministro de la Guerra, en agosto de 1932, cuando la sublevación de

Sanjurjo. Dictó las órdenes de movilización, designó los buques para el

transporte de tropas, nombró al general Yagüe para mandar la columna de

desembarco, dispuso el cese tíe jefes dudosos, orientó al general Batet en

Barcelona, dio instrucciones para acabar

 

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