Mañana cumplen veinticinco años los nacidos el día de la victoria     
 
 ABC.    31/03/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACION GENERAL

ABC

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACION GENERAL

MAÑANA CUMPLEN VEINTICINCO AÑOS LOS NACIDOS EL DIA DE LA VICTORIA

ERA el primer día de abril de 1939 y último de la guerra española. Nacían, con

la paz. los españoles que mañana han de cumplir veinticinca año» Unidad mayor en

la escala de los tiempos, de ese cuarto de siglo viven no sólo quienes hoy

cifran su edad en eí cumpleaños de la Victoria; gustaríamos de registrar la

fecha con emoción, pero con llaneza, atentos más al espíritu que no a la

cronología: bajo el signo de esa unidad cabal viven también unos cuantos

millones de españoles cuyo promedio toca el nivel de los cuarenta años:

labriegos y hombres de la ciudad, pensadores y técnicos, médicos, ingenieros,

abogados que ponen la plenitud de su presencia—en muchos casos, su rectoría—en

la ancha faz de España.

Tampoco es propósito de estas líneas el simple proceso de capitalización,

natural a quien hace estilo de vida de su culto al pasado; miramos atrás, y

ciertamente compondríamos el decálogo de las gracias perdidas y las perfecciones

alcanzadas. Nada hay que oponer a esa actitud, emocional a veces, en todo caso

digna. Pero miramos como delante de nosotros mismos, figurativos del porvenir; y

esas dos alas -pretérico, futuro—sostienen en vuelo el cuerpo del pensamiento

europeo representativo de nuestros días,

A los tres momentos dedicamos las más de las páginas de tres números sucesivos.

Evocaremos, en seguida, umbrales nada fáciles: las vísperas, de dolor y de

lucha. Inmediatamente, trataremos de explanar los agobios y las realizaciones de

un presente dilatado veinticinco años. No se nos pedirá que andemos con la

cabeza vuelta, atentos a sólo aquello que ya fue: nos hacemos problema del

futuro; con amplitud de miras, con sinceridad, abordaremos las interrogantes del

mañana de España.

El primero de los tres números con que ABC pretende celebrar un tan histórico

período de la vida española es, ya se sabe, este número mismo. Su contenido

discurre entre unos límites expresados desde la portada con que el número se

abre, hasta la portadilla que lo cierra: abarca del 19 de febrero de 1936 al I

de abril de 1939; es decir: del gorro frigio a la hoz y el martillo; pero en

España empieza a amanecer; palabras, aquéllas, de áspera verdad; empresa, la

última, de ie, de poesía.

Los nacidos hace veinticinco años, por ventura no vivieron el drama comprendido

entre esas fechas; no lo han podido saber, sino por el relato íntimo o por

cultura de lo que ya es historia. Y porque no lo han vivido, les ofrecemos esas

páginas vivas, grandiosas y terribles, en las de este número, a sabiendas del

respeto con que han de contemplar el sacrificio de la generación que les

precedió. Hemos huido en lo posible de todo efecto, de toda literatura; hemos

trasladado aquella trágica realidad en un ochenta por ciento con sólo textos: la

verdad, la cruel verdad. La verdad de que la sangre corría entre las fuerzas

contendientes: la verdad de una pugna incierta, y necesaria. Principiaron a

desencadenarse verdaderas saturnales de la libertad; el 7 de abril de 1935 el

país contemplaba con estupor un artilugio pintoresco: la destitución de Alcalá-

Zamora, primer magistrado de la nación. Como primero de sus actos, la Cámara

examinaba y resolvía sobre la necesidad del decreto de disolución de las Cortes

anteriores. Y acordaba destituir al presidente de la República, tras esta

conclusión increíble: la de que no debió disolver el último Congreso;

disposición que había permitido a los diputados que ahora tomaban ese acuerdo,

el hecho mismo de sentarse en los escaños del Congreso nuevo. Si esto acontecía

entre cantaradas ayer copartícipes del banco azul, ¿qué les cabía esperar a los

hombres que no aceptaron aquella comunidad de ideas, ni de sistema, ni de

procedimiento? La situación del Poder en ese breve lapso de agotamiento de la

República del 14 de abril queda significada en dos sesiones de Cortes: la de su

pleno, del 16 de junio, y la de la permanente el 15 de julio, ambas de 1935. En

sólo un mes, día por día. del 16 de junio a! 15 de julio, las Cortes se

estremecían con estos dos sucesos de magnitud histórica: la acusación de mil

atropellos de la legalidad, a cargo del jefe de la oposición, y la que

suscitara. la eliminación a mano airada, el asesinato, de la figura insigne que

encarnaba la oposición.

A esta última sesión, de luto nacional, dos días despuís de la muerte de Calvo

Sotelo, sucedió dos días después el alzamiento en armas de una España que se

hacía problema de su ser o no ser. Ahí arrancan los1 tres años de dolor y de

gloria, reflejados en este número con cuatro rasgos, los menos conocidos de !a

gente moza, los más caracterizantes de! alma de la guerra. A una galería de

forjadores de la victoria le sigue en apuntación breve un documental de la

llamada zona roja. Muestra, esta última, de la más insospechada

irresponsabilidad de gobierno en la redondez toda del mundo; la noticia de la

sublevación en el comunicado oficial del Gobierno cíe Madrid la distribución de

armas a las hordas y la creación de tribunales populares; los estatutos, que

trocaban la unidad nacional en una España rota; el fusilamiento de José Antonio

Primo de Rivera por la. imputación, en juicio, de tenencia ilícita de armas,

siendo asi que se encontraba encarcelado desde ocho meses antes de ese juicio;

el extrañamiento de las reservas en oro a países de ios que nunca habrían de

tornar; la presencia de brigadas internacionales, principio de la intervención

extranjera en nuestra lucha..

Tres años de muerte y de gloria, y la recolección fecunda prometida. Tres años

de sembradura con semilla de dolor y de. sangre, llameante la ilusión en la

negrura de los lutos. Y en el confín de esos tres años, el cierre de este primer

número : último parte de guerra, fechado aquel día de abril en que nacieran los

que mañana cumplen veinticinco años".

En España empezaba a amenecer. Principiaban, con esos veinticinco años de paz,

los años de miles de españoles que ahora cuentan veinticinco años. Diremos, sí,

qué han sido—difíciles, realizadores— esos veinticinco años. Diremos también

nuestra idea del futuro: la imagen de la España que ante sí tienen los españoles

en Sus bodas de plata con la paz. Mañana mismo.

 

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