Agotamiento de la República  :   
 Dramática sesión parlamentaria del 16 de junio de 1936. 
   31/03/1964.  Páginas: 6. Párrafos: 49. 

AGOTAMIENTO DE LA REPÚBLICA

DRAMÁTICA SESIÓN PARLAMENTARIA DEL 16 DE JUNIO DE 1936

Nota de la Redacción:

Con harta mayor eficacia que cualquier síntesis histórica a literatura

conmemorativa, la simple transcripción de esta, sesión parlamentaría de la que

Calvo Sotelo habria de salir condenado a muerte "ín pectore") trasladara al

lector al dramático clima que imperaba en España en aquellos dias angustiosos

que precedieron a la Guerra Civil,

El Sr. PRESIDENTE: "´Se va a dar lectura a una proposición no de ley presentada

a la Mesa.1´

El Sr. SECRETARIO (Trabal>: Dice asi:

"A las Cortes.—Los Diputados que suscriben ruegan a ia Cámara se sirva aprobar

la siguiente proposición no de ley:

Las Cortes esperan del Gobierno la rápida adopción de las medidas necesarias

para poner fin al estado de subversión en que vive España.

Palacio de las Cortes, a 11 de junio de 1836. José María Gil Robles.—Andrés

Amado.—Ramón Serrano Súñer.—Gemi-niano Carrascal.—Antonio Bermúdez Cañete.—José

María Fernández Ladreda.— Jesús Pabón.—Juan Antonio Gamazo.—Pedro Rahola.—Siguen

las firmas, hasta 34."

El Sr. PRESIDENTE: "El Sr. Gil Robles tiene la palabra para defender su

proposición."

El Sr. GIL ROBLES: "Señores Diputados: Espero que el espíritu más suspicaz

encuentre plenamente justificado el planteamiento del tema a que se refiere la

proposición no de ley que acaba de leerse; ello no inüplica solamente el

ejercicio de un derecho, sino el cumplimiento de un deber por parte de los

grupos de oposición de la Cámara;..." "...Por ello, señores Diputados, en

cumplimiento, como antea decía, de un deber, con toda la serenidad que requiere

el momento en que vivimos y con toda sinceridad, que es un tributo obligado a la

propia convicción, voy a plantear el tema ante la Cámara..." "...Ein el orden

gubernativo, a más de los resortes ordinarios del Poder, que son potentísimos

cuando se ponen al servicio de una voluntad enérgica, habéis tenido toda clase

de medios extraordinarios: leyes de excepción votadas por estas Cortes:

suspensión de las garantías constitucionales, mediante prórrogas del estado de

alarma, a las cuales en la misma Diputación permanente dieron sus votos las

fuerzas de derecha, y por si esto fuera poco, a vuestro favor y a vuestra

disposición, el factor moral que supone la exaltación del triunfo por vosotros

conseguido y la depresión natural de sus adversarios..."

"...Y yo me pregunto: al cabo de cuatro meses que tenéis en vuestras manos estos

resortes excepcionales, ¿habéis actuado con equidad y habéis obtenido la

eficacia? ¿Habéis cumplido con la equidad? Que lo digan los centenares, los

miles de encarcelamientos de amigos nuestros, las deportaciones, no hechas por

el Gobierno muchas veces, sino por autoridades subalternas rebeladas contra la

autoridad del Gobierno de la República: las multas injustas impuestas a diario

en esas ciudades y en esos pueblos, los atropellos continuos a todo ¡o que somos

y significamos. En vuestras manos, el estado de excepción no se ha nutrido de

equidad; ha sido una arbitrariedad continua, un medio de opresión: muchas veces,

simplemente, un instrumento de venganza. Ha muerto en vuestras manos el título

primero para tener derecho a aplicar durante musho tiempo un estado de excepción

que no lo empleáis para hacer que todos los ciudadanos estén dentro de la ley,

sino para aplastar a aquellos que no tienen el mismo ideario que vosotros, que

tienen la valentía de no compartir vuestros ideales..." (Muy bien.)

ARBITRARIEDAD E INEFICACIA

"...Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con

total ineficacia. Aunque os sea molesto, señores Diputados, no tengo más remedio

que leer unos datos estadísticos. No voy a entrar en el detalle, no voy a

descender a lo meramente episódico. No he recogido la totalidad del panorama de

la subversión de España, porque, por completa que sea la información, es muy

difícil que pueda recoger hasta los últimos brotes anárquico;, que llegan a los

más lejanos rincones del territorio nacional.

Desde el 16 de febrero basta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico

arroja los siguientes datos:

Iglesias totalmente destruidas, 160.

Asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto. 251.

Muertos, 269.

Heridos de diferente gravedad, 1.287.

Agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan. 215.

Atracos consumados. 138.

Tentativas de atraco. 23.

Centros particulares y políticos destruidos, 69.

ídem asaltados, 312.

Huelgas generales, 113.

Huelgas parciales, 228.

Periódicos totalmente destruidos. 10.

Asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33.

Bombas y petardos explotados, 146.

Recogidas sin explotar, 78. (Rumores.)

Diréis, señores Diputados, que esta estadística se refiere a un período de

agitación y de exacerbación de pasiones. a la cual, en su discurso primero en

esta Cámara, se referia el Sr. Azaña cuando presidía el Gobierno. Podréis decir

que posteriormente, al calmarse el fervor pasional, al actuar los resortes del

Poder, al acabar los primeros momentos, ha venido un instante de tranquilidad

para España. Me va a permitir la Cámara que brevemente haga una estadística de

cuál es el desconcierto de España desde que el Sr. Casares Quiro-ga ocupa la

cabecera del banco azul.

Desde el 13 de mayo al 15 de junio, inclusive:

Iglesias totalmente destruidas, 36.

Asaltos de iglesias, incendios sofocados, destrozos e intentos de asalto. 34.

Muertos, 65.

Heridos de diferente gravedad. 230.

Atracos consumados, 24.

Centros políticos, públicos y particulares destruidos, 9.

Asaltos, invasiones e incautaciones —las que se han podido recoger—. 46.

Huelgas generales. 79.

Huelgas parciales, 92.

Clausuras ilegales, 7.

Bombas halladas y explotadas, 47.

´´... Un día. señor Presidente del Consejo de Ministros, son los ingenieros de

una mina, alguno de ellos extranjero, que durante diecinueve días están

secuestrados y encerrados en el fondo de una mina, sin que el Gobierno tenga

fuerza suficiente para acabar con ese conflicto y concluir con esa vergüenza.

Otro día, o todos los días, son los asaltos, las detenciones de los coches y

automóviles que circulan por las carreteras, para exigirles el pago de una

contribución para el Socorro Rojo Internacional, sin que haya una autoridad que

evite ese ejemplo bochornoso que no se da en ninguna nación del mundo. Otras

veces, señor Presidente del Consejo de Ministros, el desorden y la anarquía se

traducen en vergüenza para nosotros como españoles. Ahí está la circular dictada

por el Automóvil Club de Inglaterra, diciendo que no se garantiza a ningún coche

que entre en el territorio español. Ahí tenéis la vergüenza de lo ocurrido en

Canarias, en el puerto de la Luz, donde la Escuadra española no puede repostarse

y, en cambio, un crucero extranjero, por la fuerza, si es preciso, de sus

patrullas, obtiene un combustible que se ha negado a un buque del Estado

español. Otro, señor Presidente del Consejo, es el caso verdaderamente

sangriento que se ha dado en un pueblo de la provincia de Córdoba, donde

elementos societarios, con el alcalde a la cabeza, hirieron a un guardia

civil..." (El señor Jaén: Miente S. S. Grandes protestas y contraprotestas.)

AGOTAMIENTO DE LA REFUBLíCA EL GUARDIA CIVIL DEGOLLADO

El Sr. GIL ROBLES: "´...Decía y repito, señores Diputados, el caso de ese

guardia civil, al que las turbas, con el alcalde a la cabeza, le hacen entrar

violentamente en la Casa del Pueblo y le degüellan con una navaja barbera..."

(Fuertes rumores y protestas. Varios Sres. Diputados: ¡Eso es falso! Continúan

las protestas y ias interrupciones.)

"... Otro día es, señores Diputados, i» vergüenza de que barcos mercantes

españoles, con tripulación y policías extranjeros, tengan que ser echados de

puertos no nacionales para que no contaminen de espíritu revolucionario todas

las organizaciones y la vida comercial de un pueblo. (Rumores. El Sr. Ministro

de Estado: Inexacto, Sr. Gil Robles. Merece la. pena aquilatar un poco los datos

que se aportan.) Por si S. S, no los tiene ccmpletos, le diré que eso ha

ocurrido en Genova y Workíngton..." (El Sr. Ministro de Estado: Con permiso de

la Presidencia. Estoy a disposición de S. S. en el acto para informar a la

Cámara de cuanto estime oportuno respecto del caso; pero también debo advertir a

S. S. que, en cuanto a las informaciones que reciba, no sirva intereses que,

peligrosamente, está sirviendo contra España. Prolongados aplausos.) Celebro,

Sres. Diputados, que los nervios un poco excitados del Sr. Ministro de

Estado..." (Exclamaciones y protestas.—El señor Barrios pronuncia palabras que

no se perciben.)

El Sr. GIL ROBLES: "...Su Señoría, Sr. Ministro de Estado, se ha permitido

deslizar la especie—más bien lo ha dicho con toda claridad—de que con mis

palabras—hacía la atenuación de decir que inconscientemente—venía a servir

intereses contrarios a los de la nación española. Yo digo a S. S. que como se va

contra los intereses de España es manteniendo un estado de agitación y de

anarquía que ante los ojos del mundo nos desacredita, y que el mayor servicio

que se puede prestar a esos intereses es levantar aquí la voz de un hombre, la

voz de un partido que no se solidariza con esa política de desprestigio que

estáis llevando hasta los últimos rincones..."

"...Desengañaos. Sres. Diputados, un país puede vivir en Monarquía o en

República, en sistema parlamentario o en sistema presidencialista, en sovietismo

o e» fascismo: como únicamente no vive es en anarquía, y España hoy. por

desgracia, vive en la anarquía..."

AGOTAMIENTO DE LA REPÚBLICA

El Sr. PRESIDENTE: "El Sr. Calvo Sotelo tiene la palabra."

ESPAÑA A LA DERIVA

El Sr. CALVO SOTELO: "´Señores Diputados, es esta la cuarta vez que en el

transcurso de tres meses me levanto a hablar sobre el problema del orden

público. Lo hago sin fe y sin ilusión, pero en aras de un deber espinoso, para

cuyo cumplimiento me siento con autoridad reforzada al percibir de día en día

cómo al propio tiempo que se agrava y extiende esa llaga viva que constituye el

desorden público, arraigada en Ja entraña española, se extiende también el

sector de la opinión nacional de que yo puedo considerarme aquí como vocero, a

juzgar por las reiteradas expresiones de conformidad con que me honra una y ctra

vez."

"España vive sobrecogida con esa espantosa úlcera que el señor Gil Robles

describía en palabras elocuentes, con estadísticas tan compendiosas como

expresivas; España, en esa atmósfera letal, revolcándose todos en las angustias

de la ineerti-dumbre, se siente caminar a la deriva, bajo las manos, o en las

manos—como queráis decirlo—de unos Ministros que son reos de su propia culpa,

esclavos, más exactamente dicho, de su propia culpa..." "...Vosotros, vuestros

partidos o vuestras propagandas insensatas, han provocado el 60 por 100 del

problema del desorden público, y de ahí que carezcáis de autoridad. Ese problema

está ahí en pie. como el 19 de febrero, es decir, agravado, a través de los

cuatro meses transcurridos, por las múltiples claudicaciones, fracasos y

perversión del sentido de autoridad desde entonces producidos en España entera."

"...España no es esto. Ni esto es España. Aquí hay Diputados republicanos

elegidos con votos marxistas; Diputados marxistas partidarios de la dictadura

del proletariado, y apóstoles dal comunismo libertario; y ahí y allí hay

diputados con votos de gentes pertenecientes a la pequeña burguesía y a las

profesiones liberales que a estas horas están arrepentidas de haberse equivocado

el 16 de febrero al dar sus votos al camino de perdición por donde nos lleva a

todos el Frente Popular. (Rumores.) La vida de España no está aquí, en esta

mixtificación. (Un Sr. Diputado: ¿Dónde está?) Eitá en la calle, está en el

taller, está en todos los sitios donde se insulta, donde se veja, donde se mata,

donde es escarnece; y el Parlamento únicamente interesa cuando nosotros traemos

la voz auténtica da la opinión..." "...La República, el Estado español, dispone

hoy de agentes de la autoridad en número que equivale casi a la mitad de las

fuerzas que constituyen el Ejército en tiempo de p-az. Percentaje abrumador,

escandaloso casi, no conocido en país alguno normal, si queréis en ningún país

democrático europso. Por consiguiente, no se puede decir que la República,

frente a estos problemas del desorden público, haya carecido de los medios

precisos para contenerlo."

"´¿Oual es, pues, la causa? La causa es de más hondura, es una causa de fondo,

no una causa de forma. La causa es que el problema del desorden público es

superior, no ya al Gbierno y al Frente Popu-üar, sino al sistema dernocrático-

parlamentarió y a la Constitución del 31..."

LA TURBAMULTA SOEZ Y VOCIFERANTE

"...España, padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que

es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis

salen por ahí gritando; "Somos los más!" Grito de tribu—pienso yo—; porque el de

la civilización sólo daría derecho al enfajsis cuando se pudiera gritar: "¡Somos

los mejores!", y los mejores, casi siempre, son los menos. La turbamulta impera

en Sa

vida española de una manera sarcástica, en pugna con nuestras supuestas "soi di-

sant" condiciones democráticas y, desde luego, con los intereses nacionales.

¿Qué es la turbamulta? La minoría vestida de mayoría. La ley de la democracia

es la ley del número absoluto, de la mayoría absoluta, sea equivalente a la ley

de la razón o de la justicia, porque, como decía Anatole France, "una tontería,

no por repetida por miles de voces deja de ser tontería" Pero la ley

de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez y

vociferante, y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida

española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el

individuo, entre la cantidad y la calidad, íntre la apetencia material y los

resortes espirituales, entre la avalancha brutal del número y el impulso selecto

de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la

propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo.

Y la horda triunfa porque el Gobierno no puede rebelarse contra ella o no

quiere rebelarse contra ella, y la horda no hace nunca la Historia, Sr.

Casares Quiroga; la Historia es obra del individuo. La horda destruye o

interrumpe, la Historia y SS. SS. son víctimas de la horda; por eso SS. SS. no

pueden imprimir en España un sello autoritario. ¡(Rumores.) Y el más lamentable

de los choques (sin aludir ahora al habido entre la turba y si principio

espiritual religioso) se ha producido entre la turba y el prinoi-pio de

autoridad, cuya más augusta encarnación es el Ejército. Vaya por delante un

concepto en mí arraigado; el de la convicción de que España

necesita un Ejército fuerte, por muchos motivos que no voy a desmenuzar..."

(Un Sr. Diputado: Para destrozar al pueblo, como hacíais.)

"...Sobre el caso me agradaría hacer un levísimo comentario. Cuando se habla por

ahí del peligro de militares monarquizan-tes, yo sonrío un poco, porque no creo—

y no me negarais una cierta autoridad moral para formular este aserto—que existe

actualmente en el Ejército español, cualesquiera que sean las ideas políticas

individuales, que la Constitución respeta, un solo militar* dispuesto a

sublevarse en favor de la Monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera,

sería un loco, lo digo con toda claridad (rumores), aunque considero que también

sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a

sublevarse «n favor de España y en contra de la anarquía...´ (Grandes

protestas y contraprotestas.)

El Sr. PRESIDENTE: "No haga su señoría invitaciones que fuera de aquí pueden ser

mal traducidas."

El Sr. CALVO SOTELO: "La traducción es libre, Sr. Presidente; la intención es

sana y patriótica, y de eso es de lo único que yo respondo..."

"...Y puesto que el debate se ha producido sobre desórdenes públicos o

sobra el orden público, ¿cómo yo podría omitir un repaso rapidísimo de algunos

episodios tristes acaecidos en esta materia y que constituyen un

desorden público atentatorio a las esencias de.¡ prestigio militar?..." "...Un

cadete de Toledo tiene i;.i incidente con los vendedores de un semanario rojo:

se produjo un alboroto: no sé si incluso hay algún disparo; ignoro si parte de

algún cadete, de algún oficial, de un elemento militar o civil, no lo sé: pero

lo cierto es que se produce un .incidente de escasísima importancia. Los

elementos de la Casa del Pueblo de Toledo exigsn que en tíimino

perentorio... «Un Sr. Diputado: Falso.—Rumores.) se imponga una

sanción colectiva (siguen les rumores) y, en efecto, a las veinticuatro

horas siguientes, el curso de la Escuela de Gimnasia es suspendido "ab irato" y

se ordena el pasaporte y la salida de Toledo sn término de pocas ¡horas a

todos los sargentos y oficiales que asisten al mismo, y la Academia de Toledo

es trasladada fulminantemente al campamento, donde no había intención de

llevarla, puesto que hubo que improvisar menaje, utensilios, colchonetas,

etc. y allí siguen. Se ha dado satisfacción asi a una exigencia

incompatible con el prestigio del uniforme militar, porque si se cometió alguna

falta, castigúese a quien la cometió, pero nunca es tolerable que por ello se

impongan sancio-les a toda una colectividad, a toda una Corporacion."

(Rumores.)

"En Medina del Campo estalla una huelga general; ignoro por qué causas, y para

que los soldados del regimiento de Artillería allí de guarnición puedan salir a

la compra, consiente, no sé qué jefe—si conociera su nombre lo diría aquí, y no

para aplaudirle—, que vayan acompañados, «n protección, per guardias rojos.

(Rumores. Un Sr. Diputado: No es verdad. Lo so positivamente. Siguen los

rumores.) Es verdad." (Protestas.)

EL EJERCITO, PISOTEADO

"En Alcalá de Henares (los datos irán, si es preciso, al Diario de Sesiones para

ahorrar la molestia de la lectura. (Risas.)

Tomadlo a broma: para mí esto es muy serio. (Rumores.) Un día un

capitán, al llegar aquí, es objeto de insultos, intentan asaltar su coche, se

ve obligado a disparar un tiro para defenderse, y es declarado disponible.

(Rumores.) Otro día. un capitán, en la plaza municipal de Alcalá. es

requerido por unas mujeres para que defienda a un muchacho que está siendo

apaleado por una turba de mozalbetes; interviene, se promueve un incidente y

e! coronel ordena que pase al cuartel, queda allí arrestado y se le declara

disponible. Otro día (este hecho ocurrió hace poco más de un mesi llega a

Alcalá un capitán en bicicleta, el capitán señor Rubio: le turba le

sigue, se mete él en su casa; la turba intenta asaltarla y tiene qus

defenderse: pide auxilio al coronel o al general: se lo niegan: sigue

sosteniendo la defensa durante dos o tres horas: tiene que evacuar a la familia

por la puerta trasera de la casa donde vive. (Rumores. Eí señor Presidente

agita la campanilla reclamando orden.) Al día siguiente el general de esa

brigada ordena que los oficiales salgan sin uniforme ni armas a la calle, y al

otro día, gracias a las gestiones que realizan los elementos de la Casa del

Pueblo en los Centros ministeriales, se da la orden de que en el término de ocho

horas sean desplazados ios dos regimientos de guarnición en Alcalá, el uno

a Palencia y el otro a Salamanca..." (Rumores y protestas. El señor Presidente

reclama orden, ) ´´...Yo podría alargar esta lista, pero la cierro. Voy

a hacer un solo comentario, ahorrándome otros que qusdan aquí en ei fuero de mi

conciencia y que todos podéis adivinar Quiero decir al Sr. Presidente

del Consejo de Ministros que, puesto que existe la censura, que puesto qus S. S.

defiende y utiliza los plenos poderes que supone el estado de alarma, es

menester que S. S. transmita a la censura instrucciones inspiradas en el respeto

debido a los prestigios multares. Hay casos bochornosos de

desigualdad que probablemente desconoce S. S., y por si los desconoce y para que

los corrija y evite en lo futuro, alguno quiero citar a S. S. Porque, ¿es lícito

insultar a ia Guardia Civil >y aquí tengo un artículo de "Euzkadi

Rojo", en que dice que la Guardia Civil asesina a las masas y que es

homicida) y, sin embargo, rio consentir la censura que se divulgue algún

episodio, como el ocurrido en Palenciana, pueblo de la provincia de Córdoba,

donde un guardia civil, separado de la pareja que acompañaba, es encerrado en la

Casa del Pueblo y decapitado con una navaja ca-britera? ´Grandes protestas.

Varios señores Diputados: "Es falso, es falso.; ¿Que no es cierto que el

guardia civil fue internado en ¡a Casa del Pueblo y decapitado? El que

niege eso es..." (El orador pronuncia palabras que no constan por orden del Sr.

Presidente y que dan motivo a grandes protestas f increpaciones.)

HASTA El. INSULTO PEKSONA1.

El señor PRESIDENTE: -Señor Calvo Sotelo. retire S S. inmediatamente esas

palabras."

El S)-. CALVO SOTELO: -Señor Presidente, a mí me gusta mucho la sinceridad,

jamá.s me presto a ningún género de convencionalismos, y voy a decir quién es el

Diputado que ha calificado de canallada la exposición que yo hacía: es el señor

Carrillo. Si no explica estas palabras, han de mantenerse las mías." (Se

reproducen fuertemente las protestas.)

E! Sr. PRESIDENTE: "Se dan por re-1 iradas las palabras del Sr. Calvo Sotelo.

Puede seguir su señoría."

El Sr, SUAREZ DE TANGIL: "¿Y las del señor Carrillo?" (El Sr. Carrillo replica

con palabras que levantan grandes protestas y que no se consignan por orden de

la Presidencia.)

El Sr. PRESIDENTE: "Señor Carrillo, sí cada uno de ios señores Diputados ha de

tener para con los demás el respeto que pide para sí mismo, es preciso que no

pronuncie palabras de ese jaez. que. vuelvo a

repetir, más perjudican a quien las pronuncia que a aquel contra quien se

dirigen. Doy también por no pronunciadas las palabras de su señoría."

"ESPAÑA NO OS CREE"

(El Sr. CALVO SOTELO: "Voy a concluir ya..." "...Para que el Consejo de

Ministros elabore esos propósitos de mantenimiento del orden han sido precisos

250 ó 300 cadáveres, 1.000 ó 2.000 heridos y centenares de huelgas. Por todas

partes, desorden, pillaje, saqueo, destrucción. Pues´ bien, a mí me toca decir,

Sr. Presidente del Consejo, que España no os cree. Esos propósitos podrán ser

sinceros, pero os falta fuerza moral para convertirlos en hechos. ¿Qué habéis

realizado en cumplimiento de esos propósitos? Un telegrama circular y una

combinación fantasmagórica de gobernadores, reducida a la destitución de uno,

ciertamente digno de tai medida, pero no digno ahora, sino hace tres meses. Y

quedan otros muchos que están presidiendo el caos, que parecen nacidos para esa

triste misión, y entre ellos y al frente de ellos un anarquista con fajín, y he

nombrado al gobernador civil de Asturias, que no parece una provincia española,

sino una provincia rusa..." (Fuertes protestas.—Un Sr. Diputado: Y eso, ¿qué es?

Nos está provocando. El señor Presidente agita la campanilla reclamando orden.)

"...Yo digo, Sr. Presidente del Consejo de Ministros, compadeciendo a S. S. por

la carga improba que el azar ha echado sobre sus espaldas... (El Sr. Presidente

del Consejo de Ministros: Todo menos que me compadezca S. S. Pido la palabra.—

Aplausos.) El estilo de improperio característico del antiguo señorito de la

ciudad de La Coruña..." (Grandes protestas.—El Sr. Presidente del Consejo de

Ministros: Nunca fu» señorito.—Varios señores Diputados increpan al Sr. Calvo

Sotelo airadamente.)

El Sr. PRESIDENTE: "¡Orden! Los señores Diputados tomen asiento."

"Señor Calvo Sotelo, voy pensando en que. es propósito deliberado de S. S,

producir en la Cámara una situación de verdad;´! ; pasión y angustia. Las

palabra que su señoría ha dirigdo al Sr. Casares Quiroga, olvidando que es el

Presidente del Consejo de Ministros, son palabras que no están toleradas, no en

la relación de una Cámara legislativa, sino en la relación sencilla entre

caballeros." (Aplausos.)

El Sr. CALVO SOTELO: "Yo confieso que la electricidad que carga la atmósfera

presta a veces sentido erróneo a palabras pronunciadas sin la más leve maligna

intención." (Protestas.)

"...Lamento que se haya alargado mi intervención por este último incidente y

concluyo volviendo con toda serenidad y con toda reflexión a lo que quisiera que

fuese capítulo final de mis palabras, y es que anteayer ha pronunciado el Sr.

Largo Caballero un nuevo discurso y en él ha dicho que esta política, la

política del Gobierno del Frente Popular, sólo es admisible para ellos en tanto

en cuanto sirva el programa de la revolución de Octubre, en tanto en cuanto se

inspire en la revolución de Octubre. Pues basta, Sr. Presidente del Consejo; si

es cierto eso, sí es cierto que S. S.. atado umbilicalmente a esos grupos, según

(Jijo aquí en ocasión reciente, ha de inspirar su política en la revolución de

Octubre, sobran notas, sobran discursos, sobran planes, sobran proposites, sobra

todo: en España no puede ha-bsr más que una cosa: la anarquía." (Aplausos.)

^El Sr. PRESIDENTE: "El Sr. Presidente del Consejo de Ministros tiene la

palabra,"

INTERVIENE CASARES QUIROGA

El Sr. Presidente del CONSEJO DE MINISTROS (Casares Quiroga: "Señores Diputados,

yo tenía la decidida intención de esperar a que tomaran parte en este debate

todos los oradores que habían pedido la palabra, e intervenir entonces, en

nombre del Gobierno; pero el Sr. Calvo Sotelo ha pronunciado esta tarde, aquí,

palabras tan graves que antes que el Presidente del Consejo de Ministros, quien

ha pedido la palabra, diré que, impulsivamente, ha sido el Ministro de la

Guerra..."

"...El Sr. Calvo Sotelo, con una intención que yo no voy a analizar, aunque

pudiera hacerlo, ha venido esta tarde a tocar puntos tan delicados y a poner los

dedos, cruelmente, en llagas que, como español simplemente, debiera cuidar muy

mucho de no presentar, que es obligado al Ministro de la Guerra el intervenir

inmediatamente para desmentir en su fundamento todas las afirmaciones que ha

hecho el Sr. Calvo Sotelo..."

"...Yo no quiero incidir en la falta que cometía S. S., pero»sí me es lícito

decir que después de lo que ha hecho S. S. hoy ante el Parlamento, de cualquier

caso que pudiera ocurrir, que no ocurrirá, haré responsable ante el país a su

señoría (Fuertes aplausos.)

"No basta por lo visto que determinadas personas, que yo no sé si son amigas de

su señoría, pero tengo ya derecho a empezar a suponerlo, vayan a procurar

levantar el espíritu de aquellos que puede creerse que serian fáciles a la

subversión, recibiendo a veces por contestación el empellón que los arroja por

la escalera; no basta que algunas personas amigas de su señoría vayan haciendo

folletos, formulando indicaciones, realizando una propaganda para conseguir que

el Ejército, que está´ al servicio de España y de la República, pese a todos

vosotros y a todos vuestros manejos, se subleve (aplausos); no basta que después

de habernos hecho gustar las "dulzuras" de la Dictadura de los siete años. S. S.

pretenda ahora apoyarse de nuevo en un Ejército, cuyo espíritu ya no es el

mismo, para volvernos a hacer pasar por las mismas amarguras; es preciso que

aquí, ante todos nosotros, en el Parlamento de la República. S. S.,

representación estricta de la antigua Dictadura, venga otra vez a poner las

manos en. la llaga, a hacer amargas las horas de aquellos que han sido

sancionados, no por mí, sino por los Tribunales; es decir, a procurar que se

provoque un espíritu subversivo. Gravísimo. Sr. Calvo Sotelo. Insisto: si algo

pudiera ocurrir, su señoría sería el responsable con toda responsabilidad." (Muy

bien; aplausos.)

"...¿Qué España no nos va a creer? ¿Cuál España? ¿La vuestra, ya que, por lo

visto, estamos dividiendo a España en dos? ¿Qué España no nos va a creer? Señor

Gil Robles y Sr. Calvo Sotelo, no quiero incurrir en palabras excesivas; a los

hechos me remito. Ya veremos si España nos cree o no." (Prolongados aplausos de

la mayoría.)

El Sr. PRESIDENTE: "Distintos señores Diputados han pedido la palabra. He de

considerar el acuerdo adoptado por la Cámara hace unos minutos en el sentido de

que, haciendo un poco expansiva la interpretación del Reglamento en lo que se

refiere a las proposiciones no de ley, puedan intervenir en el debate los

señores Diputados que lo han solicitado."

EL SECTARISMO DE LA PASIONARIA

La Sra. Ibarruri tiene la palabra.

¡La Sra. IBARRURI: "Señor Casares Quiroga, Sres. Ministros, ni los ataques de la

reacción ni las maniobras, más o menos encubiertas, de los enemigos de la

democracia, bastarán a quebrantar ni a debilitar la fe que los trabajadores

tienen en el Frente Popular y en el Gobierno que lo representa. (Muy bien.) Pero

es necesario que el Gobierno no olvide la necesidad de hacer sentir la ley a

aquellos que se niegan a vivir dentro de la ley. Y si hay generalitos

reaccionarios que, en un momento determinado, azuzados por elementos como el

señor Calvo Sotelo, pueden levantarse contra el Poder del Estado, hay también

soldados del pueblo, cabos heroicos, como el de Alcalá, que saben meterlos en

cintura. (Muy bien.) Y cuando el Gobierno se decida a cumplir con ritmo

acelerado el pacto del Frente Popular y, como decía no hace muchos días el Sr.

Albornoz, inicie la ofensiva republicana, tendrá a su lado a todos los

trabajadores, dispuesto, como el 16 de febrero, a aplastar a esas fuerzas y a

hace; triunfar, una vez más, al Bloque Popular.

"Conclusiones a que yo llego: Para evitar las perturbaciones, para evitar el

estado de desasosiego que existe en España no solamente hay que hacer

responsable de lo que pueda ocurrir a un Sr. Calvo Sotelo cualquiera, sino que

hay que comenzar por encarcelar a los patronos que se niegan a aceptar los

laudos del Gobierno."

"Hay que comenzar por encarcelar a los terratenientes; hay que encarcelar a los

que con cinismo sin igual, llenos de sangre de la represión de octubre, vienen

aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho. Y cuando se comience

por hacer esta obra de justicia, Sr. Casares Quiroga. Sres. Ministros, no habrá

Gobierno que cuente con un apoyo más firme, más fuerte que el vuestro, porque

las masas populares de España se levantarán, repito, como en el 16 de febrero, y

aun, quizá, para ir más allá, contra todas esas fuerzas que, por decoro,!

nosotros no debiéramos tolerar que se sentasen ahí." ¿(Grandes aplausos.)

El Sr. PRESIDENTE: "El Sr. Calvo Sotelo tiene la palabra para rectificar."

REPLICA DE CALVO SOTELO

´El £r. CALVO SOTELO: "Voy a contestar ahora, rapidísimamente, unas palabras y

conceptos concretos del Sr. Casares Quiroga. Su señoría ha querido darme una

lección de prudencia politica..." "Ahora bien, Sr. Casares Quiroga: para que S.

S. dé lecciones de prudencia, es preciso que comience por practicarla, y el

discurso de S. S. de hoy es la máxima imprudencia que en mucho tiempo haya

podido fulminarse desde el banco azul...´´ "...Para mi. el Ejército (lo he-dicho

fuera de aquí y en estas palabras no hay nada que signifique adulación), para mí

el Ejército—y discrepo en esto de amigos como el Sr Gil Robles—no es en momentos

culminantes para la vida de la patria un mero brazo, es la columna vertebral. Y

yo agrego que en estos instantes en España se desata una furia antimilitarista

que tiene sus arranques y orígenes en Rusia y que tiende a minar él prestigio y

la eficiencia del Ejército español. ¿Que S. S. ama al Ejército? No lo he negado.

¿Que se trata de servir al Ejército? No lo he puesto en duda; lo que sí he

advertido a´ S. S- es la necesidad absoluta de que se evite que el Ejército

pueda descomponerse, pueda disgregarse, pueda desmedular-se a virtud de la

acción envenenadora que en torno suyo se produce..." "...Por las calles de

Oviedo, a las veinticuatro o a las cuarenta y ocho horas de la circular de S.

S., que prohibe ciertos desfiles y ciertas exhibiciones, han paseado

tranquilamente uniformados y militarizados, cinco, seis, ocho o diez mil jóvenes

milicianos rojos, que al pasar ante los cuarteles no hacían el saludo fascista,

que a S, S. le parece tan vitando, pero sí hacían el saludo comunista, con el

puño en alto y gritaban: ¡Viva el ejército rojo!; palabras que no tenían el

valor... (un señor Diputado: No es cierto), lo dice "Claridad". (El mismo señor

Diputado: No han desfilado por delante de ningún cuartel.) Esos vivas al

ejército rojo quieren ser, quizá, una añagaza para disimular ciertas

perspectivas bien sombrías sobre lo que quedaría de las instituciones militares

actuales en el supuesto de que triunfase vuestra doctrina comunista. Pero no

caben despistes. De los Jefes, oficiales y clases del Ejército zarista, ¿cuántos

militan y figuran en las filas del ejército rojo? Muchos murieron pasados a

cuchillo; otros murieron de hambre; otros pasean su melancolía conduciendo taxis

en París o cantando canciones del Volga. Risas.) No ha quedado ninguno en el

ejército rojo."

ANCHAS SON MIS ESPALDAS

"Yo tengo, Sr. Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y

pronto para el gesto de reto y para las palabras de amenaza. Le he oído tres o

cuatro discursos en mi vida, los tres o cuatro desde ese banco azul, y en todos

ha habido siempre la nota amenazadora. Bien, Sr. Casares Quiroga. Me doy por

notificado de la amenaza de S. S. Me ha convertido su señoría en sujeto, y por

tanto no sólo activo, sino pasivo, de las responsabilidades que puedan nacer de

no sé qué hechos. Bien, Sr. Casares Quiroga. Lo repito, mis espaldas son anchas;

yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan

derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para

bien de mí patria (exclamaciones) y para gloria de mí España, las acepto

también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a

un rey castellano: "Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis." Y es

preferible morir con gloria a ivivir con vilipendio. (Rumores.) Paro a mi vez

invito al Sr. Casares Quiroga a que mida sus responsabilidades estrechamente, si

no ante Dios, puesto que es laico, ante su conciencia, puesto que es hombre de

honor; estrechamente, día a día, hora a hora, por lo que hace, por lo que dice,

por lo que calla. Piense que en sus manos están los destinos de España, y yo

pido a Dios que no sean trágicos. Mida S. S. sus responsabilidades, repase la

historia de los veinticinco últimos años

y verá el resplandor doloroso y sangriento que acompaña a dos figuras que han

tenido participación primerísima en la tragedia de dos pueblos: Rusia y Hungría,

que fueron Kerensky y Karoly; Kerensky fue la inconsciencia; Karoly. la traición

a toda una civilización milenaria Su Señoría no será Kerensky, porque no es

inconsciente, tiene plena conciencia de lo que dice, de lo que calla y de lo que

piensa.

Quiera Dios que S. S. no pueda equipararse jamás a Karoly." (Aplausos.) (1)

El Sr. PRESIDENTE: "Se va a dar lectura a la proposición incidental que ha

llegado a la Mesa y de que antes di noticia."

El Sr. SECRETARIO «Trabal-: Dice así:

"A las Cortes.—Los Diputados que suscriben, como resultado del debate producido

al discutirse la proposición no de ley, firmada por los grupos de oposición,

proponen :

Que el Congreso declare no haber lugar a votar la proposición indicada y en sa

lugar se vote la confianza de la Cámara al Gobierno para la realización del

programa del Frente Popular.

Palacio del Congreso. 16 de junio de. 1936.—Marcelino Domingo.—Luis Fernández

Clérigo.—Enrique de Francisco.—José A. Trábala.—Emilio Palomo.—José Andrés y

Manso.—Leandro Pérez Urria.—Ángel Galana. — José Tomás Fiera. — Domingo Palet y

Barba. — José Díaz. — Siguen las firmas hasta 20."

(1) N. de la R.—No había transcurrido un mes de este discurso cuando fue

asesinado por Agentes de la Autoridad el Sr. Calvo Sotelo.

 

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