Se prorroga el estado de alarma  :   
 Los señores Conde de Vallellano y Gil Robles atacan al gobierno por ello y con motivo de la muerte del Sr. Calvo Sotelo. 
   31/03/1964.  Páginas: 4. Párrafos: 35. 

LOS SEÑORES CONDE DE VALLELLANO Y GIL ROBLES ATACAN AL GOBIERNO POR ELLO Y CON

MOTIVO DE LA MUERTE DEL SR. CALVO SOTELO

Se abrió la sesión a las once y veinticinco minutos de la mañana..."

El Sr. PRESIDENTE: El Sr. Suárez de Tangil tiene la palabra.

El Sr. SUAREZ DE TANGIL.: En nombre de las minorías tradicionalistas y de

Renovación Española integrantes del Bloque Nacional, voy a dar lectura del

siguiente documento:

•´No obstante la violencia desarrollada durante el último período electoral y

los atropellos cometidos por la Comisión de Actas, creímos los Diputados de

derechas en la conveniencia de participar en los trabajos del actual Parlamento,

cumpliendo así un penoso deber en aras del bien común, de la paz y de la

convivencia nacional.

El asesinato de Calvo Sotelo—honra y esperanza de España—nos obliga a modificar

nuestra actitud. Bajo el pretexto de una ilógica y absurda represalia ha sido

asesinado un hombre que jamás preconizó la acción directa, ajeno completamente a

las violencias callejeras, castigándose en él su actuación parlamentaria

perseverante y gallarda, que le convirtió en el vocero de las angustias que

suíre nuestra Patria. Este crimen, sin precedentes en nuestra historia política,

ha podido realizarse merced al ambiente creado por las incitaciones a la

violencia y al atentado personal contra los Diputados de derechas que a diario

se profieren en el Parlamento. "Tratándose de Calvo Sotelo, el atentado personal

es lícito y plausible", han declarado algunos.

Nosotros no podemos convivir un momento más con los amparadores y cómplices

morales de este acto.

No queremos engañar al país y a la opinión internacional aceptando un papel en

la farsa de fingir la existencia de un Estado civilizado y normal, cuando, en

realidad, desde el 16 de febrero vivimos en plena anarquía, bajo el imperio de

una monstruosa subversión de todos los valores morales. que ha conseguido poner

la Autoridad y la Justicia al servicio de la violencia. • No por esto desertamos

de nuestros puestos en la lucha empeñada, ni arriamos la bandera de nuestros

ideales. Quien quiera salvar a España, a su patrimonio moral como pueblo

civilizado, nos encontrará los primeros en el camino del deber y del

sacrificio."

Inmediatamente después de la lectura dei documento, el señor Suárez de Tangil lo

entregó a la Mesa e hizo ademán de retirarse.

El Sr. PRESIDENTE: Un momento, señor Suárez de Tangil. Quiero hacer unas

manifestaciones respecto al contenido «leí documento que acaba de leerse.

El Sr. SUAREZ DE TANGIL,: Las atenciones y deferencias que oficial y

particularmente debemos en este trágico caso al Sr. Presidente me obligan a

cumplir su» indicaciones.

El Sr. PRESIDENTE: "...Todas las manifestaciones hechas por el Sr. Suárez de

Tangil, que corren a cargo de su exclusiva responsabilidad, han podido

producirse sin que les ataje la campanilla presidencial, habida cuenta del

estado singular ds la conciencia personal y política de esos grupos: pero no

extrañará a! Sr. Suárez de Tangil que todo lo que no es sustancial en el cuerpo

del escrito que acaba de leerse, todo lo que significa inculpaciones que pueden

estar justificadas por ese estado de dolor, pero que no tes Justifica

ciertamente la realidad, no pase al Diario de Sesiones..." (El Sr. Gil Robles

pide la palabra.) "...El Sr. Gil Robles tiene la palabra."

UN ATENTADO AL DERECHO DE LAS MINORÍAS

El Sr. GIL ROBLES: Sin perjuicio de tratar con la amplitud debida, en el momento

oportuno, el tema planteado por el Sr. Suárez de Tangil y recogido -por la

Presidencia, he pedido la palabra en relación con las que acaba de pronunciar e!

señor Presidente de las Cortes.

No he de ocultar que he oído sus palabras con natural alarma..." "...

Considero absolutamente excesivo, intolerable". "...que la mesa se arrogue la

facultad de tamizar las manifestaciones hechas por les diputados". "Si

de las palabras del señor Suárez de Tangil. de los conceptos por él vertidos—

que en gran parte hacemos nuestros—ss deducen acusaciones, la mesa no tiene

más que darles la tramitación adecuada. Tacharlas, hacer que no lleguen al Acta,

que no sean transcritas en el Diario de Sesiones es algo que significa un

atentado al derecho de las minorias, y que pondría a los que estamos en

ciertos núcleos de la oposición en la necesidad de considerar si es posible

que asi habríamos de continuar en la diputación permanente y en las Cortes.

Nada más." "... Las facultades que el Reglamento y la práctica parlamentaria

otorgan a! Presidente de las Cortes son, pura y simplemente. las de

eliminar del Diario de Sesiones expresiones malsonantes, conceptos

injuriosos, excitaciones a la Comisión de determinados delitos o violencias. De

ahí nunca se ha pasado, ni en las atribuciones del Pre-silente ni en la práctica

parlamentarla..." "...La actitud que adopta el Sr. Presidente es

extraordinariamente alarmante para las minorías. Si la inviolabilidad del

Diputado queda sometida a las normas de la Mesa, a un criterio que puede,

evidentemente, coartar un derecho, la función parlamentaria está de más..."

El Sr. PRESIDENTE: El Sr. Suárez de Tangil tiene la palabra.

El Sr. SUAREZ DE TANGIL: "... Pan; quien mientras no cambie la situación de

España y dure este Gobierno va a hablar por primera y úitimn vez. probablemente,

en ia Diputación Permanente de la.s Cortes, poco queda por decir..." "...Yo. por

mi parte, he cumplido con mi deber, creo que con tanto comedimiento y respeto,

dominando la situación de mi ánimo."

E! Sr. PRESIDENTE: Espero y deseo que la retirada parlamentaria de los grupos de

Renovación Española y tradicionalistas, que han delegado su derecho en S. S.,

sea transitoria y que circunstancias bonancibles para todos nos permitan contar

de nuevo dentro de la Cámara con la cooperación de SS. SS.

(El Sr. Suárez de Tangil abandona el salón.)

Tiene la palabra el Sr. Ministro de Estado.

El Sr. Ministro de ESTADO (Barcia): "...sólo por ese enorme respeto al tremendo

dolor que embargaba al Sr. Suárez de Tangil no puse inmediata rectificación a

algo dicho por el Sr. Gil Robles, que es muchísimo más que una injuria, que es-

una imputación calumniosa, y que todo hombre de honor y de sentimientos que se

vea acusado en esos términos, con un fondo de iniquidad tan espantoso, tiene que

Estos son los cuatro oradores que, desda el Parlamento, el 16 de Julio de 1936,

responsabilizaron al Gobierno de la República de la muerte de Calvo Soelo. De

Izquierda a.derecha: el conde de Vallellano, don José María en Robles, don Juan

Ventosa y don José María Cid. Eran los Jefes de tas minorías de derechas en ei

Parlamento.

hacer lo que he hecho: sofrenar una vez mas mis sentimientos, para .decir que

hay tal fondo de injusticia en algunas de esas manifestaciones que, como decía

el señor Presidente del Consejo de Ministros, a la Historia entregamos el

resultado de las actitudes y de los conceptos que fueron aquí vertidos. Y

salvados y defendidos estos principios, no intervengo por ahora con mayor

extensión en el debate.

EL GOBIERNO DESBORDADO POR LAS MASAS

El Sr. PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Gil Robles acerca de la comunicación

que se ha leído.

El Sr. GIL ROBLES: "...Así como vosotros estáis total y absolutamente rebasados,

el Gobierno y los elementos directivos, por las masas obreras, que ya no

controláis, así nosotros estamos ya totalmente desbordados por un sentido de

violencia, que habéis sido vosotros los que habéis creado y estáis difundiendo

por toda España..."

"...Cuando la vida de los ciudadanos está a marced del primer pistolero, cuando

el Gobierno es incapaz de poner fin a ese estado de cosas, no pretendáis que las

gentes crean ni en la legalidad ni en la democracia: tened la seguridad de que

derivarán cada vez más por los caminos de la violencia, y los hombres que no

somos capaces de predicar la violencia ni de aprovecharnos de ella seremos

lentamente desplazados por otros más audaces o más violentos que vendrán a

recoger este hondo sentido nacional."

"...El estado de cosas actual ha culminado, señores, en el episodio tristísimo

de la muerte del Sr. Calvo Sotelo. Me duele mucho que nadie pueda pensar que

alrededor de su muerte yo pretendo hacer nada que signifique política. Bien

quisiera que mis palabras, en este momento, no tuvieran otro significado que el

del tributo rendido a un hombre consecuente basta el final con sus ideas,

valiente en la exposición de las mismas, que no ha claudicado en ningún momento,

que ha mantenido siempre alta y enhiesta la bandera de su ideal y que por eso

mismo ha muerto de la manera más criminal y más odiosa. Yo quisiera que mis

palabras fueran exclusivamente un homenaje a su memoria : pero han sido tales

las circunstancias que han rodeado su muerte, es tal el contenido que tiene para

tocia la sociedad española ese crimen, que es necesario que, cuanto antes, aquí

ahora, en el Parlamento en su primera sesión, si es que a ella

asistimos, quede perfectamente ctero nues-tro pensamiento y queden plantados los

jalones de lo que nosotros creemos gravísimas responsabilidades que en tomo a

ese suceso se han producido..."

"...La gravedad del hecho es enorme, y yo tengo que examinarla con la luz de los

antecedentes del hecho mismo y de las circunstancias en que se ha producido. To

sé la gravedad de las manifestaciones que voy a hacer. Estoy perfectamente

penetrado incluso de las consecuencias que para mí personalmente pueden tener.

El cumplimiento del.deber no se puede detener ante ese orden de

consideraciones...´

EL ATENTADO, DENUNCIADO AL MINISTRO DE LA GOBERNACIÓN

"...El miércoles pasado, Sres. Diputados —hace hoy exactamente ocho días—, el

Sr. Calvo Sotelo me llamó aparte, en uno de los pasillos de la Cámara, y me

dijo: "Individuos de mi escolta, que no pertenecen ciertamente a la Policía,

sino a uno de los Cuerpos Armados, han recibido una consigna de que en caso de

«tfátado contra mi persona procuren inhibirse. ¿Qué me aconseja usted?" "Que

hable usted inmediatamente con el Sr. Ministro de la Gobernación."

E1 Sr. Calvo Sotelo fue* a contárselo, el miércoles o el jueves; según mis

noticias, recibidas del Sr. Calvo Sotelo. el Ministro dijo que en absoluto de él

no había emanado ninguna orden de esta naturaleza. Pero el Sr. Calvo Sotelo tuvo

esa confidencia exactísima.

El Sr. Ventosa lo sabe, porque yo se lo comuniqué. "Contra el señor Calvo Sotelo

se prepara un atentado.

Ha habido parte de organismos dependientes del Ministerio de la Gobernación,

órdenes para que se deje impune el atentado que se prepara. Usted lo sabe; usted

y yo somos testigos de que esta advertencia se ha hecho al Gobierno, de que esa

amenaza se está cerniendo sobre la cabeza del señor Calvo Sotelo." Y esa amenaza

se ha realizado y ese atentado ha tenido lugar..."

"... ¡Ah! Pero ¿es que es ésta la única responsabilidad que al Gobierno y a los

grupos de la mayoría les corresponde en este asunto? ¿Es que no estamos cansados

de oir todos los días, en las sesiones de Cortes, excitaciones a la violencia

contra los Diputados de derecha? Voy a prescindir de lo que a mí se refiere;

bien claras han estado algunas amenazas en el salón de sesiones. Me voy a

referir exclusivamente a lo ocurrido con el Sr. Calvo Sotelo. ¿Es que no

recordamos, aunque tas facu1tades presidenciales, interviniendo oportunamente,

quitaran ciertas palabras del "Diario de Sesiones", que el Sr. Galarza,

perteneciente a uno de los grupos que apoyan a! Gobierno, dijo en el salón de

sesiones—yo estaba presente y lo oí— que contra el Sr. ´Calvo Sotelo toda

violencia era lícita? ¿Es que acaso estas palabras no implican una excitación,

tan cobarde como eficaz, a la comisión de un delito gravísimo? ¿Es que ese hecho

no implica responsabilidad alguna para los grupos y partidos que no

desautorizaron esas palabras?

¿Es que no implica una responsabilidad para el Gobierno que se apoya en quien es

capaz de hacer una excitación de esa naturaleza?

RESPONSABILIDAD DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS

¡Ah! En el orden de la responsabilidad moral, a la máxima categoría de las

personas le atribuyo yo la máxima responsabilidad, y, por consiguiente, la

máxima responsabilidad en el orden moral tiene que caer sobre el Sr. Presidente

de! Consejo ds Ministros. El Sr. Presidente del Consejo de Ministros, que, al

llegar al más alto puesto de la gobernación del Estado, no ha prescindido del

carácter demagógico que impregna todas sus actuaciones, dijo un día que, frente

a las tendencias que podía encarnar el señor Calvo Sotelo u otras personas de

significación ideológica parecida, el Gobierno era un beligerante. ¡El Gobierno

nunca pueda ser beligerante! El Gobierno tiene qus ser instrumento equitativo de

justicia, aplicada por igual a todos, y eso no es ser beligerante, cómo no lo es

el juez que condena a un criminal.

Cuando desde la cabecera del banco azul se dice que el Gobierno es un

beligerante, ¿quién puede impedir que los agentes de la autoridad lleguen en

algún momento hasta los mismos bordes del crimen?

Pero aún hay más: a virtud de unas palabras pronunciadas por el Sr. Calvo Sotelo

en un debate de orden público (haciendo referencia a acontecimientos que sen

precisamente los grupos que apoyan al Gobierno los que los están aireando estos

días) pronunció el Sr. Presidente del Consejo de Ministros unas frases

provocadoras que implicaban el hacer efectiva en el Sr. Calvo Sotelo una

responsabilidad por acontecimientos que pudieran sobrevenir, lo cual, como dice

muy bien ese documento leído por el Conde de Vallellano. equivale a señalar, a

anunciar una responsabilidad "a prior!", sin discernir si se

SE PRORROGA El ESTADO DE ALARMA

ha incurrido o no en ella." "¿Ocurre esto, va a ocurrir este acontecimiento?

Pues su señoría es el responsable."

Periódicos inspirados por elementos del Gobierno han venido estos días diciendo

que se iba a producir ese acontecimiento, que era inminente en la noche pasada,

en la que viene, que el observatorio está vigilante, que va a surgir en seguida

lo que se teme. Ya se está dibujando la responsabilidad. Y esa noche cae muerto

el señor Calvo Sotelo, a manos de agentes de la autoridad. ¿Creéis que esto no

representa una responsabilidad? ¡Ah! Pero hay otra, todavía mayor, si cabe. El

señor Calvo Sotelo no ha sido asesinado por unos ciudadanos cualesquiera, el

señor Calvo Sotelo ha sido asesinado por agentes de la autoridad.

E1 señor PRESIDENTE: Señor Gil Robles, piense S. S. que se trata de un suceso

que está sometido en estos instantes a la investigación de la Justicia. Su

Señoría, anticipadamente, resuelve, declara que la responsabilidad de ese suceso

corresponde a personas investidas del carácter de agentes de la autoridad.

Será ello así o no lo será. Es la Justicia la que lo tiene que decir, y no es,

ciertamente, aquí donde podemos poner cortapisas ni ejercer en el ánimo de los

Juzgados coacción alguna.

POLÍTICA DE VIOLENCIA QUE ARMA LA MANO «EL ASESINO

El señor GIL ROBLES: "... Es exacto, señor Presidente, que están actuando los

Tribunales de Justicia; pero los Diputados tenemos no sólo el derecho, sino la

obligación de traer aquí, como la hubiéramos llevado a la sesión pública si nos

hubiese sido posible, esta acusación categórica y terminante..." "... Las

averiguaciones judiciales irán encaminadas a saber quién fue el oficial, pero

que fue un agente de la autoridad que iba acompañado por guardias de Asalto, de

paisano o de uniforme, y en una camioneta de la Dirección General de Seguridad,

que después fue dejada en el mismo Ministerio de la Gobernación o en el

cuartelillo que está al lado, esto no puede negarlo nadie..." "... Cuando todo

esto ocurre, el Gobierno ¿no tiene que hacer otra cosa que publicar una nota

anodina, equiparando casos que no pueden eQuipararse y diciendo que los

Tribunales de Justicia han de entender en el asunto, como si fuera una cosa

baladí que un jefe político, que un jefe de minoría, que un parlamentario, sea

arrancado da noche de su domicilio por unos agentes de la autoridad, valiéndose

de aquellos, instrumentos que el Gobierno pone en sus manos para proteger a los

ciudadanos; que le arrebaten en una camioneta, que se ensañen con él, que le

lleven a la puerta del cementerio, que allí le maten y que le arrojen como un

fardo en una de las mesas del depósito de cadáveres? ¿Es que eso no tiene

ninguna gravedad? ¡Ah!. señores del Gobierno: vosotros en estos momentos habéis

creído que todo lo tenéis libre con nombrar un juez, con dictar una nota y con

acudir el día de mañana a que la .pasión política os dé un "bilí" de indemnidad

en forma de voto de confianza. Tened la seguridad de que eso no se limpia tan

fácilmente. Un día el señor Calvo Sotelo pronunció en la Cámara unas palabras,

contestando al señor Presidente del Consejo de Ministros, que si son su mayor

glorificación, constituyen la mayor condenación para vosotros... "...la vida

podéis quitarme, pero más no podéis, y es preferible morir con gloria a vivir

con vilipendio". Esto dijo el señor Calvo Sotelo; He ha llegado la muerte con

gloria. ¡Ah!, pero para vosotros como Gobierno, tenéis la enorme responsabilidad

moral de patrocinar una política de violencia que arma la mano del asesino; de

haber, desde el banco azul, excitado a la violencia; de no habsr desautorizado a

quienes desde los bancos de la mayoría han pronunciado palabras de amenaza y de

violencia contra la persona del señor Calvo Sotelo. Eso no os lo quitaréis

nunca; podéis, con la censura, hacer que mis palabras no lleguen a la opinión;

podéis, con el ejercicio férreo de facultades que la ley pone en vuestras manos,

hacer imposible que esto llegue en sus detalles a conocimiento de la opinión

pública: podéis ir al Parlamento y pedir una votación de confianza. ¡Ah!, pero

tened la seguridad de que la sangre del señor Calvo Sotelo está sobre vosotros y

sobre la mayoria..."

EL GOBIERNO DEL HAMBRE Y DE LA MISERIA

Después de esto, pocas palabras voy a tener que pronunciar en el día de hoy;

quizá muy pocas palabras más hayamos de pronunciar en el Parlamento. Todos los

días, por parte de los grupos de la mayoría, por parte de los periódicos

inspirados por vosotros, hay la excitación, la amenaza, la conminación a que hay

qut aplastar al adversario, a que hay que realizar con él una política de

exterminio. A diario la estáis practicando: muertos, heridos, atropellos,

coacciones, multas, violencias... Este período vuestro será el período máximo de

vergüenza de un régimen, de un sistema y de una Nación..." "...No: el Parlamento

está ya a cien leguas de la opinión nacional; hay un abismo entre la farsa que

representa el Parlamento y la honda y gravísima tragedia nacional." "...Nosotros

no estamos dispuestos a que continúe esa farsa.

Vosotros podéis continuar; sé que vais a hacer una política de persecución, de

exterminio y de violencia de todo lo que signifique derechas. Os engañáis

profundamente; cuanto mayor sepia, violencia, mayor será la reacción: porcada

uno de los muertos surgirá otro combatiente. Tened la seguridad de que vosotros,

que estáis fraguando la violencia, seréis las primeras victimas de ella. Muy

vulgar, por muy conocida, pero no menos exacta, es la frase de que las

revoluciones son como Saturno, que devoran a sus propios hijos. Ahora estáis muy

tranquilos porque veis caer al adversario. ¡Ya llegará un día en que la misma

violencia que habéis desatado se volverá contra vosotros; (Un Sr. Diputado: Ya

llegó en octubre.)

De lo de octubre hablaremos, que estoy deseando hablar. Lo único que hacéis

vosotros con lo de octubre es estar- todos los días paliando ante las masas el

fracaso de vuestra política: cuando al obrero no le dais pan, cuando al obrero

le sumís en la miseria, lo que hacéis es darle unos cuantos latiguillos sobre

Octubre.

¡Dadle un poco más de pan y un poco menos de literatura. (Otro Sr. Diputado:

¿Por qué no se lo ha dado el Sr. Gil Robles, con dos? años que ha estado en el

Poder?). Atendimos a los obreros mucho más que vosotros. El paro ha aumentado

extraordinariamente en vuestras manos. Y dentro de poco vosotros seréis en

España el Gobierno del Frente Popular del hambre y de la miseria, como ahora lo

sois de la vergüenza, del fango y de la sangre. Nada más..."

 

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