Autor: Domínguez, Manuel. 
 Pese a algunas ausencias. 
 El folklore de Euskadi, bien representado en la Semana de Canción Vasca     
 
 Informaciones.    31/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PESE A ALGUNAS AUSENCIAS

El folklore de Euskadi, bien representado en la Semana de Canción Vasca

BILBAO, 31 (INFORMACIONES, por Manuel

Domínguez),

DURANTE la pasada semana, desde el martes 23 hasta el domingo 28, se ha celebrado en el Parque de Atracciones de Bilbao la II Semana de Canción Vasca. El lugar escogido para celebrarla dentro del recinto era el auditorio del Parque, que se encuentra al aire Ubre, en la ladera de un monte a espaldas de Bilbao. Debido al tiempo inestable, los dos últimos días se cambió de escenario, pasándose las actuaciones, a un local cerrado, ganando éstas en intimidad y calor.

El grupo de danzas Txindor, de Bilbao, estuvo presente los cuatro primeros días, mientras el festival se desarrolló al aire libre, interpretando diferentes danzas folklóricas del país. Para el año próximo se quiere ampliar la Semana a otros campos de la cultura, mediante conferencias y una participación más abierta de grupos de danzas y de corales.

AUSENCIAS

En el cartel de esta segunda edición faltaban algunos nombres importantes en el campo de la canción en euskera. Se daba por descontado que no actuaría Mikel Laboa, quien lleva unos meses retirado de los escenarios renovando su repertorio y puede que incluso preparando un nuevo disco. Menos excusables son las ausencias de Imanol y del grupo Oskorri, cuyos álbumes han sido lo mejor del año, abriendo coa ellos nuevas perspectivas a la canción vasca, y las de Mai-te Idirin y Gorka Knöorr.

La Semana se abrió con la actuación de Benito Lertxundii uno de los pioneros de la canción. Se presentó acompañado por un violto y un acordeón, arropando con ellos y con su guitarra y armónica sus bellas baladas tan apagadas a la tierra. Su permanencia en el escenario fue breve, apenas los treinta y cinco minutos, que por término medio han venido durando las intervenciones. En segunda parte actuó el dúo vas. cofrancés Pantxo eta Peio con abundantes himnos y marchas; contaron con la participación del público en la canción que cerró la sesión, dedicada al atentado contra Carrero, lanzando los asistentes chaquetas, jerseys y toda clase de objetos hacia el cielo cada vez que los cantantes aludían al coche del almirante.

En la tarde del miércoles se presentó el grupo Errobi, dúo también vasco-francés, que con un magnífico juego de guitarras impresionó al público. Al día siguiente le llegó el turno al vizcaíno Gontzal Mendibil y a Bultza Tal-dea, un grupo de Bilbao cuya actuación fue la más desastrosa del festival.

El cartel quizá más interesante era el del viernes, a cargo de Xabier Lete y Antón Valverde, dos de los mejores intérpretes con que cuenta la canción vasca. Aunque cada cual canta sus propias canciones, la actuación fue conjunta, acompañándose mutuamente.

Lete, gran admirador de Lluis Llach, del que suele cantar «La estaca», hizo en esta ocasión una versión del «Viatge a Itaca».

El sábado se reunieron los dos cantantes más comerciales, acompañados de sendos grupos. Por un lado, Urko, quien hace ahora tres años que dejó de cantar en castellano para hacerlo en euskera y que a pesar de su mediocridad es muy popular. Por el otro, Estitxu, en cuyo repertorio cabe de todo.

TXOMIN ARTOLA Y AIZEA

La «Euskal Abestien Astea» se cerró con la actuación el domingo de dos grupos bien diferentes. El primero fue Ai-zea Taldea, grupo creado por Txomin Artola, que lleva muy pocos meses en rodaje y que por lo conseguido hasta ahora puede en el futuro llegar a jugar un papel importante dentro de la canción vasca; Aizea está compuesto por cinco miembros, entre ellos una chica, Amaia, como voz solista, un magnífico guitarra, Lasa., y el propio Artola. Cantaron varios temas populares arreglados por ellos y también uno de los poemas de Walt Withmann, Que tienen musicados. Presentan serias influencias del folk y del blues americanos, todavía en estado muy primario, que tienen que pulir para evitar que los contenidos vascos terminen siendo accidentales. Fue en el último tema popular, con un arreglo muy festivo, donde mejor conjuntaron su formación musical «sajona» con el sabor de la tierra de Euskadi.

Gernika puso el punto final con unos cuantos temas sobre la libertad, el pueblo vasco, etcétera, un demasiado repetitivos, tanto en su contenido como en su desarrollo musical.

Denotaron una buena puesta en escena a la vez que una falta de madurez. El guitarra solista era el que daba algo más de variedad al conjunto, que, -en general, abusó de los coros y de composiciones tipo himno, marcha, etcétera, trascendentalizando innecesariamente su canto y cayendo en definitiva en unas formas peligrosamente esquematizadas.

 

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