Autor: Zallo, Ramón. 
   Reformistas y revolucionarios ante la autonomía vasca     
 
 Diario 16.    03/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Sábado 3-septiembre 77/DIARIO 16

Refconistas y revolucionarios ante la autonomía vasca

Ramón Zallo

(Miembro de la Dirección Nacional de LKI, Liga Comunista Revolucionaria)

El pasado domingo. día 28, él periódico de Bilbao "El Correo Español", tradicionalmente ligado a los sectores más reaccionarios del capitalismo local, tras constatar un "recrudecimiento de la agitación social", pedía una "urgente reacción decidida de todos los parlamentarios vascos pava recuperar el protagonismo que el 15 de junio les otorgó claramente el pueblo y que les está queriendo ser arrebatado por unos pocos".

Veinticuatro horas después, quizá sintiéndose acudidos, los parlamentarios del PNV, PSOE y UCD se alarmaban de ´´la perturbación social que esta situación está creando", la cual, a su juicio, "fomenta el protagonismo y acciones extraparlamentarias". Ese mismo fin de semana, varios cientos de miles de vascos se habían movilizado para pedir la amnistía total, la legalización de todos los partidos y la autonomía.

La diferencia entre los reformistas y los revolucionarios no es que mientras los primeros plantean metas inmediatas y realizables, los segundos se limitar a ofrecer la luna. Metas intermedias son necesarias. La diferencia es que para los revolucionarios esas reivindicaciones inmediatas deben ser un paso hacia los objetivos finales, sin agotarse en si mismas. Deben ser-

vir para hacer avanzar a los oprimidos hacia su emancipación, para aumentar su confianza en sus propias fuerzas y su desconfianza en las instituciones burguesas. Esto implica el protagonismo popular en el proceso de conquista de las reivindicaciones.

Miedo

El debate actual en torno a la autonomía ilustra esta doble vía con nitidez. La coincidencia entre los sectores reaccionarios que se reconocían en al editorial de "El Correo Español" y los diputados y senadores de PNV, PSOE y UCD es la coincidencia en el miedo: miedo al desbordamiento, a que la calle imponga, sin su participación, las reivindicaciones por las que durante tantos años ha venido luchando el pueblo vasco. Miedo, en definitiva, a que la gente pueda poner en cuestión la utilidad —y, por tanto, la legitimidad— de los organismos e instituciones a través de los cuales la burguesía reproduce en el terreno político el dominio que ejerce en el terreno económico.

La derecha, el centra y la izquierda reformista coinciden en la necesidad de desactivar el polvorín vasco mediante una solución negociada con el poder central. Tal es

el contenido esencia; de las propuestas actualmente en debate respecto a un régimen autonómico provisional. "Nos lo impone la relación de fuerzas", nos dicen. Pero aun admitiéndolo como hipótesis, habría que preguntarse por qué esta relación es desfavorable cuando la mayoría absoluta del pueblo vasco ha votado, como mínimo, por la autonomía sin recortes (es decir: no porque nos decidan cuánta autonomía nos conviene, sino por decidir nosotros mismos, soberanamente, qué régimen autonómico queremos).

Pero es que, además, no habrá solución a la cuestión vasca mientras no se aborde frontalmente la cuestión de la soberanía.

Preguntamos: ¿qué razones hay que impidan hoy la convocatoria inmediata de elecciones a una asamblea constituyente vasca donde se discutan los distintos proyectos autonómicos que de hecho se están discutiendo ya entre las direcciones de los partidas? En Euskadi existe una fuerte corriente independentista. Nosotros no compartimos sus puntos de vista, pero sería ceguera dejar de constatar que existe.

¿Se piensa que un estatuto negociado con el poder central (es decir: impuesto por éste) va a hacer

que esta comente se disuelva? ¿Se piensa que va a resolver la grave dicotomía creada en el pueblo vasco por la incidencia de ID cuestión nacional mientras el conjunto de la población de Euskadi no tenga ocasión de pronunciarse en torno a las distintas alternativas?

Nosotros creemos que esa dicotomía está perjudicando notablemente la unidad del movimiento popular. Por eso somos los primeros interesados en resolver la cuestión. Y no hay otra vía, si se quiere algo más que sucesivos aplazamientos de la misma, que el libre pronunciamiento de la población. Concretamente: elecciones a nivel de Euskadi en las que cada fuerza presente su alternativa. Debate en la asamblea que resulte elegida y refrendo por Darte de la población del anteproyecto que resulte de sus deliberaciones.

Pretender sustituir estas elecciones a nivel de la nacionalidad sor la actual Asamblea de Parlamentarlos Vascos o por cualquier organismo basado en las elecciones del 15 de junio, es ignorar las graves deficiencias que, desde el punto de vista democrático, revistieron aquellas elecciones, y que éstas se realizaron sin un debate previo y específico en torno a la cuestión autonómica.

 

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