Autor: Marañón, Jesús. 
   Ha comenzado el homenaje a Calvo Sotelo     
 
 ABC.    22/07/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

A B C. VIERNES 22 DE JULIO DE 1960

HA COMENZADO EL HOMENAJE A CALVO SOTELO

Ha comenzado con el mayor esplendor, con la máxima dignidad. Como correspondía a

la trascendencia de la conmemoración y a la excelsa figura del homenajeado. Su

insuperable categoría de homenaje nacional ha sido consagrada con la presidencia

en el solemne acto de S. E. el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos,

D. Francisco Franco Bahamonde, y con la concurrencia al mismo del Gobierno del

Estado español, en pleno. Todos aquellos que. de cerca o de lejos hemos

cooperado en este homenaje, nos tenemos que sentir satisfechos.

Conforme a los deseos del memorable Gobierno nacional de Burgos, plasmados en la

orden de julio de 1938, -se alza ya en el centro, en el corazón .de España, el

simbólico monumento del protornártir de la Cruzada española. La concepción del

mismo por .sus ilustres autores se inspira, con pleno acierto, en la

coordinación de la proa de la Patria que´ avanza detrás del gesto sublime de su

Liberador, que rompe en un gesto bravo y redentor, las esclavizadoras cadenas de

la tiranía roja. La hermosa poesía de Torcuato Luca de Tena publicada en ABC con

el título de "Una proa en Castilla" y los bellos comentarios de Luis Emilio

Calvo Sotelo, bajo el emblema "Doliente Estela", qiie aparecieron en "La

Vanguardia", rinden el «debido dolocausto a la grandiosa obra de Manzano Monis y

Rerreiras.

Con sobria y exacta elocuencia lo proclamó también el Caudillo en su discurso v

inaugural: "sin el sacrificio de Calvo Sotelo la suerte del Movimiento Nacional

pudo haber sido muy distinta". Y a continuac,ión, el Generalísimo explicó la

crucial afirmación: "La muerte alevosa venció las naturales escrúpulos de los

patriotas, marcándoles el camino de un deber insoslayable." Pero, además, el

Jefe del Estado describió con brillantes trazos el gesto liberador del

protomártir: "Su sacrificio no pudo ser más fecundo; constituyó el rayo de sol

en medio de la tormenta; fue la claridad para todos. Si hoy lloramos su ausencia

hemos de reconocer lo muchísimo que le debemos. "Con su ejemplo", nos dio un

nuevo estilo de servir la política..."

He aquí la más autorizada consigna que hay que deducir del monumento a José

Calvo Sotelo: que es a la vez símbolo y ejemplo. El monumento en sí, mismo

cumple perfectamente la primera parte y ahora nosotros nos debamos apresurar a

llevar a cabo la segunda. Para lo cual es necesario divulgar la vida entera del

hombre ejemplar y dar a conocer su obra. Seguros por otra parte, de que esta

última, a pesar de haber ya transcurrido cinco lustros, no he, perdido ni

vigencia, ni realidad. La evocaré rápidamente y a grandes trazos.

Comenzando por el final de sus trabajos, he de referirme a los artículos y

discursos que aparecieron en la magnífica revista de "Acción Española" durante

los años de 1932 a 1936. Merced al excelente libro que acaba de publicar el

joven y ya autorizado escritor Luis María Ansón, bajo ese título, en la

"Colección de Doctrina Monárquica", se pueden fácilmente apreciar las

inconmensurables dimensiones dé la labor realizada en esos años por José Calvo

Sotelo; lal/or que se inició en su destierro de París y a la que dio remate un

mes antes de su cruento sacrificio. Dicha revista publicó ochenta y ochó números

en los cuatro años, y solamente en cuatro dejó Calvo de colaborar. Se puede,

pues, calcular fácilmente, que dicha colaboración representa más de un millar de

páginas; y no hay que olvidar que aquélla representa en su mayoría un estudio

profundísimo de los «problemas que plantea. Es, pues, indudable, que estos

escritos y discursos .serán la más acabada expresión de la patriótica ideología,

de alta inspiración del jefe indiscutible de la contrarrevolución española.

Pero esto no es "todo, aun siendo mucho. Pues Calvo Sotelo apenas dejó el

Ministerio de Hacienda (enero-de 1930) se desbordó en interesantes

publicaciones. Ninguna supera a "Mis servicios al Estado.

Seis años de gestión". Un grueso volumen cuya segunda edición está agotada

desde hace tiempo y que siempre se tee con enorme aprovechamiento y gran

emoción. Ya en el destierro (abril 1931), sus colaboraciones periodísticas

fueron incesantes y leídas con avidez, y muy pronto se hizo célebre la firma de

"Máximo" de sus artículos en "A B C". Varios de estos y otros artículos análogos

se publicaron en dos tomos que bajo el título común de "La voz de un perseguido"

editamos varios amigos incondicionales, por los años 1933 y 1934. Hay, pues,

tela cortada, según suele decirse, para conocer y divulgar la doctrina salvadora

que en la plenitud de su vida joven y pujante fue laborando José Calvó Sotelo.

Aún quedan otros grandes filones que explotar: pues en su vida oficial con la

Dictadura del inolvidable general Primo de Rivera, primero al frente de la

Dirección de Administración Local, y después como rector de la Hacienda

española, llevó a cabo obras ingentes muy dignas de ser estudiadas. Y con

independencia de ellas, en el campo jurídico ha dejado dos muestras de gran

valor: su tesis doctoral sobre "la doctrina del abuso del Derecho, como

limitación del Derecho subjetivo", magistral estudio que no vaciló en prologar

don Gumersindo Azcárate (1917), y la conferencia Inaugural que pronunció en la

Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, que le había exaltado, a la

presidencia, el 30 de noviembre de 1935. sobre "Él capitalismo contemporáneo y

su evolución", que es un estudio fundamental. Tuvo también atisbos, en plena

juventud, de actuaciones en el terreno social, puesto que en un concurso

convocado en 1915 por la Juventud Maurista de Madrid, fue premiada su Memoria,

que tenia por título "El proletariado ante el socialismo y el maurismo" y que le

sirvió de punto de apoyo para organizar con buen éxito la Mutualidad obrera

Maurista.

El índice que precede demuestra con perfecta claridad que Calvo ¡Sotelo, en su

breve existencia (de poco más de ocho lustros) , la vivió en plenitud. Nada,

pues, más justo, eme el homenaje que acaba de ofrendarle España entera y que no

debe interrumpirse, ya que como dijo en la última sesión de las Cortes-Españolas

su elocuente presidente, D. Esteban Bilbao, "legó a la Patria la grandeza de su

ejemplo y la gloria de mi inmortalidad".—Jesús MARAÑON.

 

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