Camaleonismo y demagogia     
 
 Diario 16.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Camateonismo y demagogia

En el curso de otra reunión de parlamentarios guipuzcoanos el diputado del PNV Javier Arzallus ha afirmado, según recoge en su primera página "Egin", diario donostiarra que acaba de aparecer: "Yo, siguiendo la tradición de mi partido, soy independentista." Nadie iba a escandalizarse, por supuesto, si eso lo dije-ían los "abertzales" o cualquiera de los grupos y partidos extraparlamentarios que no han ocultado nunca su propósito de fograr un Euskadi independiente y separado políticamente tanto de España como de Francia. Cada cual es muy libre de mantener las ideas que prefiera y de intentar hacerlas realidad si utiliza medios civilizados. Aunque el separatismo no es muy habitual en los países viejos y serios, no deja de haber ejemplos de este tipo de actitudes en los Estados recientes y menos hechos. Ahí están Bangla-Desh o Nigeria como muestras

Lo sorprendente de esa toma de posición es que venga de un parlamentario del PNV, partido que públicamente ha proclamado una línea autonomista basada, en el autogobierno de los vascos, pero dentro del Estado del que secularmente forman parte. Sería muy necesario, por eso, que Arzallus y sus, compañeros del PNV aclarasen con sinceridad y de una vez por todas cuáles son sus verdaderos propósitos. Entablar negociaciones con el Gobierno sobre la base de que se aspira a la autonomía cuando se alimenta en la conciencia un designio independentista es una actitud poco gallarda

Los millones de españoles que están apostando en todos los rincones del país por soluciones autonómicas y que incluso no descartan una estructura federal, tienen derecho á que no se les engañe con tniquitos semánticos ni con caretas hipócritas. La declaración de Arzallus es un logradísimo ejemplo de esa irresponsabilidad de que parecen estar haciendo gala algunos políticos de todos los colores, más preocupados por realizar gestos para la galería que por trabajar para consolidar la democracia. Demagogia barata y cobardona se llama ese modo de actuar, que, si no se corrige a tiempo, puede dar al traste con este complicado esfuerzo de lograr una libertad real para todos los pueblos de España. Decididamente se trata de una tarea que no entienden quienes no son capaces de ver más allá de sus narices.

 

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