Una aventura bien abanderada     
 
 ABC.    10/08/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MIÉRCOLES 10 DE A G O S T O DE 1960.

UNA AVENTURA BIEN ABANDERADA

En España, decir república equivale a caos e inseguridad. La proclamada en 1931

fue desde su instauración régimen tambaleante, socavado por corrientes erosivas

cuyos manantiales brotaban del propio sistema. En el seno de ,1a República

anidaban larvadas la conspiración o el complot, gusanera natural en un fruto

podrido. Los confabulados rojos aspiraban a adueñarse del Poder, disputándoselo

a los compadres que lo usufructuaban. Los bien intencionados pretendían sanear

el régimen, dignificarlo, poniéndolo en vías de normalidad.

La situación de España en 1932 era, agravada, la misma del año precedente: con

más anarquía, más odio, mayor incertidumbre y estragos más profundos en el área

de la economía nacional. Un dato revelador: en el mes de julio la Federación

Patronal Madrileña de la Construcción declaraba la existencia de veinte mil

pisos desalquilados en la capital, "por lo cual era de todo punto imposible

pensar en levantar nuevas viviendas económicas". Los inquilinos habían

renunciado a los arriendos, para alejarse de la ciudad, empujados por la crisis

económica y los peligros que significaban la vida en la misma. En un trimestre,

Sevilla, la capital, había soportado trescientas huelgas. Los españoles se

desayunaban todos los días con pan de motín, de asesinato social, de persecución

religiosa y separatismo.

Uno de los más preocupados por rectificar el rumbo catastrófico de la República

fue el general Sanjurjo, milite ilustre y popular por sus grandes hazañas en la

guerra de Marruecos y cuya transigencia como director general de la Guardia

Civil en los momentos precursores del advenimiento de la República tuvo

importancia decisiva en la instauración del nuevo régimen. Ganó entonces el

general gran predicamento y autoridad entre algunos jefes republicanos, y sin

duda contó con ellos para su proyectada operación renovadora del régimen.

Difícil y comprometida era la empresa, puesto que el mal era medular y sólo se

pretendía podar las ramas, dejando intactas las raíces y el troncó carcomido. De

sus conversaciones con los jefes republicanos opuestos a la marcha "de la cosa

tmblica sacó el general la conclusión de que si lograba el triunfo, tendría el

concurso de aquéllos, más el de todos los patriotas españoles, cuya adhesión la

consideraba indiscutible. En esta confianza se lanzó ilusionado a la heroica

aventura, para impedir que el país se despeñara en el abismo al que lo

arrastraba la demagogia aliada con la anarquía.

Mal preparada la empresa, sólo alcanzó éxito, muy efímero, en Sevilla, ganada

para el movimiento del general Sanjurjo sin disparar un solo tiro. En cambio,

fracasó en Madrid, mientras el resto de la Península permanecía a la

expectativa. Pero en la capital de España secundaron al caudillo grupos muy

numerosos de patriotas que lucharon-con denuedo en las calles, y algunos

valientes pagaron su altruismo y entusiasmo con la vida, ofrendada con

abnegación de mártires, el nombre de Dios y de la Patria en los labios y en el

corazón.

En esta fecha nos corresponde rendir homenaje, al que se hicieron acreedores, a

los héroes del 10 de agosto de 1932, impacientes por liberar a España del mal

que la aniquilaba y envilecía y por restablecer los derruidos y fundamentales

principios de autoridad y orden sin los cuales no es posible una sociedad

civilizada y cristiana. Los defectos de que adoleció aquella empresa quedaron

salvadlos por la voluntad y la pureza de ideales de quienes la acometieron. Fue,

como !a definió "Acción Española", una aventura abanderada bajo el más

acrisolado y el más ardiente españolismo.

 

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