Los cuatro agentes rechazados cuentan sus motivos para estudiar la lengua vasca. 
 "Queremos aprender euskera"     
 
 Diario 16.    10/03/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Los cuatro agentes rechazados cuentan sus motivos para estudiar la lengua vasca

«Queremos aprender euskera»

Continúa la polémica por el rechazo que han sufrido cuatro policías nacionales para estudiar el euskera por parte de profesores y alumnos, mientras que los agentes se reafirman, en unas declaraciones, en su voluntad de llegar hasta el final para integrarse en Euskadi.

Bilbao — «Además de policías somos personas, y como personas queremos desenvolvernos en la sociedad y aprender el euskera», han señalado los cuatro policías nacionales que se han matriculado en una escuela euskaldegui dispuestos a aprender la lengua,del País Vasco.

Los policías se llaman Manolo, Manuel, Ángel y Paco, y residen en San Sebastián desde hace bastantes años. Tres de ellos están casados y dos tienen hijos.

En sus declaraciones al rotativo vasco «Deia» han señalado que «no somos cuatro policías, sino dieciséis, los que queremos aprender el euskera. Vivimos en una zona bilingüe.

somos policías y estamos para ayudar al pueblo. En muchas de nuestras relaciones con la gente nos preguntan en euskera».

´«Somos personas»

«Además de policías, somos personas, y como persona queremos también desenvolvernos en la sociedad. Hace tiempo surgió una iniciativa entre los policías nacionales de San Sebastián y, tras consultar con el mando, éste nos dijo que buscáramos un profesor para dar clases en el cuartel cuando estuviéramos libres de servicio.»

Más adelante han indicado: «Imagínate si vamos dieciséis a una academia. El problema habría surgido a mitad de curso, y entonces también nos hubiéramos tenido que ir. Después de lo sucedido estos días nos va a resultar muy difícil dar clases de euskera, por la publicidad que hemos tenido.»

Respecto a la actitud del resto de los alumnos del euskaldegui han dicho: «Estamos sorprendidos, no tanto por la reacción de los alumnos, que ya la esperábamos, sino por la de los profesores; ¿por qué se va a sentir esa tensión?, nosotros vamos a ir sin armas ni protección, con los riesgos que ello supone.»

«Cuando nos matriculamos no había ningún otro´, alumno con nosotros. Hablamos con el director del euskaldegui, Antxon Inarrategui, diciéndole cuál era nuestra profesión y que queríamos aprender euskera. No queríamos fastidiar el curso, sino estudiar y aprobar. Le pedimos que no se enterasen de nuestra profesión, y nos contestó que sólo lo sabría él, los profesores y la secretaria que tomó nuestros datos. Una semana antes de empezar las clases, se reunieron los alumnos. Nosotros nos enteramos de todo por la prensa. Nos quedamos muy sorprendidos, porque alguien había faltado a su ética profesional.»

La asamblea

En opinión de los cuatro policías, la pregunta formulada en la asamblea fue bastante tendenciosa: «Durante un buen rato, se fueron calentando los ánimos. Además, los antiguos alumnos y los profesores tenían ya tomada una posición, que comunicaron a los nuevos alumnos. Se le dio un trasfondo político a la asamblea. Nosotros somos apolíticos. Les dijimos que nos preguntaran las causas por las que queríamos aprender euskera, pero en sus respuestas nos querían llevar al terreno político, no se abordaron problemas de enseñanza.»

«Nuestros compañeros nos están dando un apoyo

total. Dicen que se cambiarían por cualquiera de nosotros. En la votación hubo mucha gente coaccionada. Queremos conocer mejor las inquietudes de la juventud de aquí y sus problemas. Siempre se ha dicho´ que la Policía desconoce los problemas. Nosotros queremos .escuchar a, la otra parte, pero alumno por alumno. En el fondo, queremos hacer un mejor servicio a la sociedad. No queremos irnos mañana del País Vasco. Antes la pretensión de la gente era marcharse de aquí, pero las cosas han cambiado.»

«El problema "calle", que antes tenía mucha preponderancia, ha remitido. Nosotros también hemos cambiado en ´nuestra manera de actuar. Si hay un follón, intentamos controlar a los que lo arman, sin que los demás tengan que ver nada. Si la asamblea nos llega a admitir, nos hubiéramos llevado la mayor alegría de nuestra vida. Nos hemos acercado a la sociedad vasca con riesgo de nuestra parte.»

«Somos vascos»

Manolo, uno de los policías, que reside desde los dos años en San Sebastián, ha señalado: «Tampoco se puede hablar de integración. Yo me considero tan vasco como el que más. Aquí he vivido treinta años. El pueblo vasco no es sólo una clase.»

De los policías, dos tienen hijos. «En su escuela aprenden euskera como asignatura. Mis chavales vienen a casa cantando en vasco, y me preguntan qué quiere decir alguna palabra, a lo que no les puedo responder. Se ve una luz de esperanza, y no es cuestión de cambiar a los crios de ciudades. Si estuviéramos en Cataluña, me gustaría que supiesen catalán. Además, el bilingüismo es un bagaje cultural importante, y para posteriores trabajos, cuando sean mayores; no me gustaría que me reprochasen que no les he enseñado euskera.»

 

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