ETA, a la desesperada     
 
 Diario 16.    17/04/1982.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ETA, a la desesperada

El prepotente comunicado de ETA militar, conminando al Estado a abandonar el País Vasco bajo amenaza de bombardear —como hicieron ayer en. Barcelona con un microbús del Ejército- las instalaciones donde viven las familias de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pone una nueva nota de inquietud en la política nacional y obliga al máximo rigor, serenidad y firmeza contra el chantaje etarra.

Es evidente que lo que esos forajidos acorralados intentan, es dar a su banda una imagen de más. envergadura, precisamente porque los golpes recibidos últimamente la han dejado tan débil que ya sólo le quedaba una salida a la desesperada.

Como pegarle un tiro en la nuca a un militar retirado o secuestrar, torturar y asesinar a un médico no da la auténtica medida de su «poder militar», de su categoría´ política y sus virtudes humanas, ahora quieren asesinar no sólo a policías y guardias civiles, sino también a sus mujeres y a las criaturas que anden jugando por la casa.

Es fácil ver la clase de campo de concentración en que convertirían al País Vasco estos sujetos si llegaran alguna vez a sustituir a las Fuerzas del Estado. Si alguna fuerza política pensó en dialogar o jugó a «comprender» a los pistoleros etarras, debe estar ahora sumida en la vergüenza.

Bombardear domicilios particulares en un Estado democrático es seguramente el mayor acto de barbarie criminal, sin coartada política posible, a que puede aspirar un grupo de cualquier ideología, nación o religión.

La respuesta a ese intento de pasar de pistoleros por la nuca a artilleros por la ventana no puede ser más que una el uso absoluto de todos los resortes del Estado con que quieren acabar, hasta barrer a esa mafia sangrienta de la tierra vasca.

 

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