Autor: Foxá Torroba, Agustín de. 
   La Brigada del Amanecer     
 
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LA BRIGADA DEL AMANECER

Subían con el alba.., como piratas de nocturna* voces, —patilla- y fusiles—

encendidos odio en el abril y el corazón saltando, Cercaban Ja» angustias de las

casas la intimidad de lechos y de alcobas, y era Ja escalera cascada de palabras

y de luces. Y el ascensor, posándose en su hueco, como un grito que queda en la

garganta. Y un revolver de Cristo-- con alfombras, de paños y juguetes, libros,

rosas, espadas de panoplia, con marfiles. Y allí la ropa tenue, blanca o rosa,

de la muchacha, con olor a novia. \ el tiragomas del hermano muerto, la almohada

de la niña con su lazo, la sábana nupcial, y la vitrina con abanico» de óperas

antiguas: la violeta secada en la novela, el rizo, el primer diente eu orla de

oro, los lentes «leí difunto padre, helados con el vago recuerdo de sus ojos.

¡Todo—furia infernal—. todo lo tierno se rompía en sus ¡dedos sin pasado!

Asesinaban los borrosos muertos, supervivientes en pequeñas cosas. Rasgaban con

las duras bayonetas los lienzos con las Vírgenes pintada*, las copias,

inocentes, de: Murillo, cuyos corderos presidieron sueños, fiebres, suspiros,

besos y agonías. Era la horda cargada de intemperie fumando en un balcón de

Reyes Magos junto a la palma de un domingo antiguo. Se llevaban al pálido

muchacho (de latín, y de novia), y la escalera repetía el sollozo de la madre

hululando en la noche sin faroles Y abajo estaiba el auto, y la siniestra

sonrisa de} "paseo" hacia la muerte. Hacia un polvo y un yeso de cipreses, para

tirar en un solar la carne; que abrigaron la madre y las hermanas, para llenar

de hormigas una boca, que bebió dulce leche y tibios besas. Era la horda del

alba, la manchada y descompuesta y verde; entre dos luces entre luna y aurora:

con la sangre como -un aceite «sobre el mono infame. ¡Brigada de las tres de la

mañana! ¡Maldita seas, enemiga nuestra! Violadora de candidos secretos, cuando

el reloj del comedor sonaba evocando la» cenas familiares. ¡Las casas sin honor

y «in recuerdos, maldicen vuestra sangre vagabunda!

Agustín de FOXA (De su libro "El Almendro ¡y la Espada´´.}

 

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