Conferencia de Julio Caro Baroja, en el Ateneo. 
 "La influencia de los vascos en Madrid ha sido siempre importante"     
 
 ABC.    02/05/1982.  Página: 46. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CULTURA Y SOCIEDAD

Conferencia de Julio Caro Baraja, en el Ateneo

«La influencia de los vascos en Madrid ha sido siempre importante»

MADRID. «La influencia de los vascos en Madrid ha sido siempre importante, empezando por el campo burocrático», dijo en el Ateneo el antropólogo Julio Caro Baroja, en una conferencia sobre «Los vascos en Madrid».

Según Baroja, desde finales del siglo XV es excepcional el número de vascos que se dedican a la administración en la Corte. La causa, según Baroja, es que la Primera Enseñanza estaba muy desarrollada en el País Vasco, capacitando a los jóvenes que no podían encontrar medios en la propia tierra para trasladarse a Madrid a ejercer funciones burocráticas.

Esta masiva presencia de vascos entre los «secretarlos», en su sentido originario de hombres que participan de los secretos del Poder, provoca sucesivas oleadas de crítica, entre las que Caro menciona las sátiras de Quevedo sobre la excesiva importancia de «Los cántabros tinteros», utilizando un término —cántabros—, muy extendido en la época, aunque impropio étnicamente, para denominar a los vascos.

Esta cercanía a los órganos de Poder quizá explique la gran proporción de licencias y aprobaciones para negocios diversos que se conceden a empresarios vascos en el siglo XVII.

La comunidad vasca en Madrid se agrupa en cofradías, a través de las cuales —y de los intereses económicos, pues la presencia burocrática se va viendo reforzada por una importante presencia comercial— hay una influencia política muy grande sobre Madrid en tiempos de Felipe V, coincidente con otro aluvión de sátiras a la enorme influencia de «los montañeses», término con el que según Baroja, se está aludiendo realmente a vascos.

LAS COFRADÍAS

Estas cofradías son la de San Ignacio, para los vascongados y San Fermín de los

Navarros; para los originarios de Navarra, aún existente. Sus archivos, según Baroja, son de gran importancia para el conocimiento de estas actividades.

La crisis del imperio español y las guerras carlistas imponen un cambio importante en la presencia vasca en Madrid. Desaparecen casi los altos funcionarios, que son ahora sustituidos por representantes de la burguesía industrial y por una clase media profesional en la que hay una proporción muy significativa de ingenieros, arquitectos y médicos.

A finales del siglo XIX y principios del XX se produce la llegada a Madrid de escritores y pintores vascos. Todos estos grupos humanos, según Baroja, trabajaron por el País Vasco, siguieron pensando en él y siempre manifestaron su querencia, frente a los que, desde el País Vasco sostienen hoy, por motivaciones políticas, que el saber o el poder de estos vascos no repercutió allí.

Tan vasco es Lope de Aguirre, como San Ignacio de Leyóla, y éste como Unamuno, y éste como...», dijo Baroja, enlazando una amplia relación de nombres. «Yo creo que es peligrosa la simplificación que lleva a definir, desde posiciones unilaterales, cómo debe ser un vasco cien por cien. Y, además, es falsa, porque en toda comunidad, la posibilidad de divergencias son afortunadamente muy altas.»

 

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