Dos años de Gobierno vasco     
 
 ABC.    02/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Dos años de Gobierno vasco

El Gobierno vasco ha cumplido dos años de existencia. En una rueda de Prensa, celebrada con este motivo en Vitoria, el «lendakari», don Carlos Garaicoechea, ha evaluado los años de gestión, estimándolos positivos.

La consideración crítica más importante que puede hacerse a sus palabras se centra, paradójicamente, en las que no ha pronunciado. El «lendakari» alude a avances ciertos logrados por su Gobierno en beneficio de Euskadi, pero nada dice de cómo han sido posibles estos avances por la condescendencia y ayuda del Gobierno central más que por el propio acierto del Gobierno vasco. Casos patentes son varios, entre los cuales destaca el acuerdo sobre la central nuclear de Lemóniz, y también puede recordarse el apoyo económico recibido para la enseñanza del vascuence.

Más comprometida es su manifestación sobre el terrorismo: «En todo momento el Gobierno vasco está deseando explicar a España que no debe confundir el terrorismo y la violencia en nuestra tierra con la actitud de un pueblo pacífico.» Una vez más predomina la ambigüedad. La mejor explicación sería no tener que darla. Está reciente todavía el bochornoso acto en el velódromo de Anoeta para recordatorio del apoyo al terrorismo de ETA por algunos sectores de población, visiblemente radicalizados. Y son recientes también las declaraciones favorables a la negociación con ETA de líderes de Herri Batasuna y la aceptación por otros políticos vascos, nominalmente más moderados, de puntos defendidos por los terroristas.

La tajante negativa a la LO APA —«que no aceptamos bajo ningún concepto»— no es tampoco, evidentemente, una prueba de flexibilidad política por parte del Gobierno vasco. Negarse a toda posible negociación, a todo diálogo, es imponerse por la obstinación.

Sobre la crisis económica, el «lendakari» se ha mostrado esperanzado. Conviene, sin embargo, repetir que los problemas económicos vascos no deben ser resueltos por la vía de excepcionales entregas de fondos públicos estatales, porque ello constituiría una injusta carga tributaria para otras regiones españolas.

Por último —prescindiendo de comentar la preferencia interesada del señor Garaicoechea por el ex presidente don Alfonso Suárez—, aparece en las declaraciones una interesante apreciación: un posible Gobierno del PSOE no abriría al PNV perspectivas más halagüeñas de las que le ofrece el actual

Gobierno de UCD. Es afirmación doblemente cierta. Lo es por la excesiva capacidad de transacción del actual Gobierno. Y, sobre todo, porque el adversario político tradicional y más importante del Partido Nacionalista Vasco es el Partido Socialista, aunque no tenga en la actualidad la fuerza que tuvo en el País Vasco en los tiempos de Indalecio Prieto.

 

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