Autor: Muguerza, J. R.. 
 El capellán de La Salve recordó la necesidad de "dominar la rabia contenida y los impulsos de venganza". 
 Bilbao: Gritos contra ETA y el PNV en el funeral del guardia civil asesinado     
 
 ABC.    04/05/1982.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El capellán de La Salve recordó la necesidad de «dominar la rabia contenida y los impulsos de venaanza»

Bilbao: Gritos contra ETA y el PHV en el funeral del guardia civil asesinado

BILBAO (Muguerza, corresponsal). El ministro del Interior, Juan José Rosón, rehusó hacer cualquier tipo de declaración durante su estancia ayer en Bilbao para asistir a los funerales celebrados por el guardia civil Antonio Pablo Fernández, de veintinueve arlos, casado y con dos hijos, asesinado en la mañana del domingo cuando hacía guardia en la casa cuartel de la localidad vizcaína de Ondárroa. Un joven de unos veinticinco años, con barba, jersey de color rojo, con pantalones vaqueros, efectuó tres disparos contra la víctima, la cual cayó mortalmente herida junto a un árbol próximo a la puerta del acuartelamiento. Al final del acto fúnebre un grupo de personas ¿encentrados en el exterior del Gobierno Civil profirieron gritos en los que se acusaba al Partido Nacionalista Vasco de vinculaciones con la banda terrorista de ETA.

A las diez de la mañana, y en tos jardines del Gobierno Civil de Vizcaya, se celebraban los funerales de «corpore insepulto» por el guardia civil asesinado. A la ceremonia religiosa asistieron el ministro del Interior; el consejero del Interior de! Gobierno vasco, Luis María Retolaza; el delegado general del Gobierno en el País Vasco, Marcelino Oreja; el gobernador civil de Vizcaya, José" Ramón Onega; presidente de la Diputación, alcalde de la villa y otras autoridades civiles. También estuvieron presentes el director general de la Guardia Civil, teniente general Aramburu Topete; jefe de la V Zona de la Guardia Civil, general Cereceda; gobernador militar en funciones, coronel De Felipe; teniente coronel jefe de la Comandancia de Bilbao, y distintos mandos policiales.

En un lugar preferente del improvisado altar se situaron la esposa del guardia civil asesinado, así como los familiares más próximos. También asistieron a la misa funeral distintos representantes de UCD, PC, PSOE y AP.

La ceremonia religiosa fue oficiada por el capeHán de la Comandancia de La Salve, de Bilbao, quien inició la homilía diciendo: «Una vez más nos reunimos con el corazón desgarrado ante la constatación de que el terror, la violencia y el fanatismo han golpeado esta

porción selecta que es la Benemérita, reducto auténtico de paz.» Poco después el sacerdote calificaba el atentado como «un crimen que demuestra por sí mismo el grado de violencia y de crisis moral en la que vivimos. «Es también la hora de proclamar—añadió; el oficiante— que esta Benemérita Guardia Civil, enraizada con los ciudadanos de esta noble tierra vascongada, es su protectora y su ayuda. Entrañables guardias civiles: sois sus protectores, nunca sus opresores, porque estáis al servicio del orden y de la paz. Jamás uséis la violencia, salvo cuando la violencia se use contra vosotros.»

En el momento en que el féretro era sacado del recinto del Gobierno Civil, Juan José Rosón, ministro del Interior, dio gritos de vivas a España, al Rey y a la Guardia Civil. Por su parte, un grupo de personas concentradas en el exterior profirieron gritos de «muera ETA» y «muera et PNV», así como a favor de Tejero y el Ejército.

ENTERRADO EN SANTA MARTA (BADAJOZ)

El guardia civil Antonio Pablo Fernández Rico fue enterrado en el cementerio municipal de Santa Marta, Badajoz, de donde era natural. La comitiva fúnebre fue recibida por gran número de vecinos de la citada localidad y pueblos cercanos que, junto a sus familiares, presenciaron con grandes muestras de emoción su llegada a las puertas de la iglesia parroquial. La llegada del furgón fue acogida con gritos de ¡Viva España y ¡Viva la Guardia Civil.

Finalmente el sepelio, que estuvo presidido por diversas autoridades de la Guardia Civil y de la provincia, se escucharon nuevamente los vivas a España y a la Benemérita.

Se da la circunstancia, de que Antonio Pablo Fernández Rico telefoneó el día 2, a las nueve de la mañana, a su esposa desde Ondárroa para desearle un feliz Día de la Madre en compañía de sus dos hijos, de cuatro años y tres meses.

Llevaba unos diez meses de servicio en el País Vasco y le quedaban treinta días para comenzar su permiso anual.

UN GUARDIA DEL CUARTEL DE ONDÁRROA VIO AL AUTOR DEL ATENTADO

Un guardia civil del cuartel de Ondárroa, que se encontraba cerca del otro agente asesinado el domingo, vio al autor de los disparos y estuvo a punto de abrir fuego contra el agresor, aunque al final decidió no disparar por la presencia de personas inocentes, a las que podría haber alcanzado, según informaron a Europa Press fuentes policiales.

Las fuentes citadas han señalado que dentro de las medidas de autoprotección dictadas por los mandos de las Fuerzas de Seguridad del Estado está la de llevar chaleco antibalas en los servicios de vigilancia, extremo éste que no cumplió el guardia civil asesinado.

 

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