Autor: Ramos, Elías. 
 Cavlvo-Sotelo se reunió con los ministros de Interior, Justicia, Industria y el vicepresidente político, Martín Villa. 
 El Gobierno Vasco ratifica su voluntad de poner en marcha Lemóniz     
 
 ABC.    12/05/1982.  Página: 49. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ECONOMÍA

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Calvo-Sotelo se reunió con los ministros de Interior, Justicia, Industria y él vicepresidente político, Martín Villa

El Gobierno vasco ratifica su voluntad de poner en marcha Lemóniz

MADRID (Elias Ramos). El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, y los ministros de Industria y Energía, Ignacio Bayón; Interior, Juan José Rosón; Justicia, Pío Cabanillas, y el vicepresidente político, Rodolfo Martín Villa, acordaron ayer las medidas que presentarán hoy a los representantes del Gobierno vasco para dar continuidad a las obras de la central nuclear de Lemóniz, paralizadas de nuevo a raíz del asesinato del director del proyecto, Ángel Pascual, y la posterior renuncia de los técnicos a reintegrarse a sus puestos de trabajo mientras se mantenga la actual situación.

La conclusión acordada por el Gobierno mantiene la voluntad firme de seguir adelante con las obras y las constantes que en política energética se habían acordado, prescindir de la posibilidad de cambiar la titularidad de la central y contratar técnicos ajenos a Iberduero si es que los de la empresa mantienen su postura. «Traeremos técnicos de donde sea», declaró a ABC un portavoz oficial de la Administración

Esta posibilidad fue barajada el pasado sábado por el nuevo periódico vasco «Tribuna Vasca» (ABC 9-5-82), que citó a la empresa americana Bechtel como suministradora. Esta sociedad, que en la actualidad trabaja como subcontratista en la central nuclear de Lemóniz bajo la dirección de Iberduero, negó que se hubieran producido contactos en tal sentido.

Entre las hipótesis de trabajo barajadas en la reunión ministerial con el presidente del Gobierno se trató la posibilidad, luego descartada, de crear una sociedad independiente de Iberduero o la adquisición por parte del Estado de la central nuclear, cuestión que pudo quedar anulada por las altas inversiones que ya se han llevado a cabo en la instalación y qué suman un total de más de 200.000 millones de pesetas.

En el apartado de seguridad, el Gobierno no descartó la posible militarización como fórmula extrema para asegurar la integridad física de todos los operarios y de las propias instalaciones. En la propuesta que se haga hoy al Gobierno vasco no es probable que se llegue a un acuerdo sobre este tema, pero lo que sí es seguro es que, bajo de la definición que finalmente se decida; se reforzarán al máximo estas medidas de seguridad. Todo ello refleja la voluntad del Gobierno de no ceder a la presión terrorista, que ha convertido a Lemóniz en un problema absolutamente político y no técnico.

Las incertidumbres sobre el futuro de la polémica central se reflejaron ayer en las Bolsas. En Madrid, las acciones de Iberduero descendieron en 2,75 enteros; en Barcelona fue de 2,50, y en Bilbao, de 4 enteros. Ayer la cotización de las acciones estaba entre un 52 y un 53 por 100.

Por su parte, el Comité intercentros de la sociedad mostró ayer su preocupación por el futuro de los 8.000 puestos de trabajo de la empresa y los 7.000 que directa o indirectamente están ligados a Iberduero. Se hace extensiva esta preocupación a los 3.000 trabajadores que pertenecen a las compañías de contratas.

«EL PROYECTO NO SÉ VA A PARAR»

Por otra parte, y según informa nuestro corresponsal en Vitoria, Alberto Suárez Alba, el portavoz oficial del Gobierno vasco, Ramón Labayen, afirmó ayer que «el proyecto de la central nuclear de Lemóniz no se va a parar ni se puede parar». El portavoz vasco anunció a los periodistas que el Ejecutivo, en su reunión del lunes, celebrada en el palacio de Ajuria Enea, acordó «propugnar, medíante el estudio con las partes afectadas, una reorganización del trabajo de construcción y puesta en marcha del proyecto».

«Esta reorganización —señaló el Gobierno de Vitoria—, que no ha de significar la paralización

del proyecto, ha de realizarse en paralelo con la adopción de las máximas medidas de seguridad, que habrán de ser eficazmente instrumentadas y desarrolladas por las instancias actualmente competentes, hasta el momento en que la Policía autónoma obtenga los medios y competencias necesarios.»

En este sentido el portavoz Labayen adelantó que el Gobierno del que forma parte «aceptará las responsabilidades que le correspondan», y comentó qué las competencias policiales en relación con Lemóniz tienen un doble camino: la propia seguridad técnica de la central, y el campo relacionado con los desastres derivados de acciones terroristas.

Anunció el portavoz de Ajuria Enea que el Gobierno vasco hablará en su día con los técnicos nucleares de Lemóniz que han anunciado su propósito de retirarse del proyecto, y que hoy siguen siendo empleados de Iberduero. «Les ofreceremos el plan concreto de medidas de seguridad que les afecte.

Seguidamente, Ramón Labayen censuró el ritmo lento con que desarrolla su actuación la Junta Mixta de Seguridad Madrid-Vitoria. «Venimos reclamando competencias desde hace meses —dijo—, y luego ocurren las cosas que ocurren...» En relación con los antiguos intentos de negociación del PNV con la organización terrorista ETA-militar, el portavoz del Gabinete Garaicoechea señaló que, en las actuales circunstancias, «tal negociación no sería eficaz».

 

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