Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 A pesar de la promesas electorales, el Gobierno francés quiere cortar tentaciones independentistas. 
 París reitera su negativa a crear un "departamento del País Vasco"     
 
 ABC.    18/05/1982.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MARTES 18-5-82

NACIONAL

A pesar de las promesas electorales, el Gobierno francés quiere cortar tentaciones independentistas

París reitera su negativa a crear un «departamento del País Vasco»

PARÍS (Enrique Labórete, corresponsal). «No habrá un departamento vasco», ha recalcado el ministro del Interior y de la Descentralización, Gastón Defferre, ante los siete periodistas que participaban en el debate «Cara a la Prensa», organizado por el grupo de acción económica y social del Ayuntamiento de Marsella.

No es la primera vez que el ministro del interior expresa públicamente la renuncia del partido Socialista a uno de los apartados de la proposición número 54 del catálogo de las 110 proposiciones para Francia que formaron parte del programa electoral de Francois Mit-terrand. Entre otras cosas, en esa proposición se decía: «Córcega será dotada de un estatuto particular. Un departamento del País Vasco será creado.» El primer punto se ha cumplido, pero el segundo se ha quedado para las calendas griegas.

En una primera explicación, contenida en unas desafortunadas declaraciones al «Nouvel Observator», el ministro del Interior ofreció como todo razonamiento a la negativa gubernamental una simple argumentación de inoportunidad y un cómodo «ya veremos más adelante». Ahora, ante los representantes de «L´Expansion», el «Nouvel Observateur», «Le Monde», «Le Point», «L´Express», «Le Matin» y «TF-1», el ministro ha sido más preciso: «Si un día —explicó?- los vascos obtienen una independencia más o menos completa en España y si en esa ocasión quisieran incorporar ese departamento, el Gobierno francés podría encontrarse en una delicada situación.»

Por aquello de quien evita la ocasión, evita el peligro, el ministro de) Interior ha cortado por lo sano para evitarle al Gobierno el enfrentarse con «una delicada situación». Porque en realidad los vascos no cesan de crearle al Gobierno francés situaciones delicadas (el asesinato de dos miembros de las Compañías Republicanas de Seguridad en el País Vasco-Francés fue la obra de unos militantes de la ETA del Norte y no de la ETA del Sur), como la «desaparición» de cuatro etarras del Sur —Tomás Linaza, Miguel Ángel Abdanabarrena, Juan Miguel Arrugaeta y José Antonio Atxega— que se encontraban confinados en el hotel de L´Ecluse, en la localidad de Antonne, cerca de Periguex, en tierras de la Dordoña.

Los cuatro etarras en cuestión, cuya extradición fue denegada rotundamente por el Gobierno francés, pusieron tierra por medio sin mayores dificultades y sin grandes secretos, ya que «pocas horas después de su evasión fueron entrevistados a 200 kilómetros de Antonne por el corresponsal de «Le Quotidien de Paris» Georges Bourdoiseau. A este periodista uno de los evadidos, Juan Miguel Arrugaeta, le ha declarado: «Nos habían prometido una serie de cosas que no se han cumplido. Tuvimos noticias —agregó— que íbamos a ser de nuevo confinados en Dordoña y obligados a un control regular y frecuente. Como no podíamos aceptar esa situación, hemos preferido volver a la clandestinidad. Esto es difícil, pero es la única solución.»

El corresponsal de «Le Quotidien de París» anota que, «de hecho, las autoridades francesas habían considerado la posibilidad de «olvidarse» de esos cuatro vascos, pero Madrid tuvo noticia de ese arreglo y no tardó mucho en intervenir. Ante esto, se decidió desalojar los cuatro militantes vascos del hotel de .zecluse, dado que estaba a punto de comenzar la temporada turística, y llevarlos a Periguex. Juan Miguel Arrugaeta le ha dicho al citado periodista que «no ve ninguna solución negociada para el País Vasco-Español» y que la guerra no ha terminado. Sin embargo, por ahora prefieren que «se les olvide».

Por todo ello se comprende que el Gobierno francés, que no desea enfrentarse a «delicadas situaciones», haya insistido, por medio de su ministro del Interior y de la Descentralización, en la negativa a crear un departamento vasco en Francia. Así, el día de mañana si los vascos del Sur quieren incorporar a su «país» el departamento del Norte se verán chasqueados porque —aguda y sutil astucia— ese departamento no existe.

 

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