El delito de informar     
 
 Diario 16.    03/02/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El «delito» de informar

La Sala Segunda del Tribunal Supremo, al confirmar la sentencia de siete años de cárcel contra Xavier Vinader, ha sentado un gravísimo precedente en contra de la libertad de expresión y aun de la esencia misma de la profesión periodística.

La condena se basa en la relación de causa-efecto que establece entre la publicación de un reportaje de Vinader sobre presuntos miembros de la ultraderecha vasca y el posterior asesinato de dos de ellos por los terroristas de ETA. El delito, según reza la sentencia, es de «imprudencia temeraria», no de colaboración con la banda terrorista ni de intención alguna de favorecer sus crímenes. Su pecado, pues, sólo ha sido publicar una información, usada luego, al margen de su voluntad, por otros.

De ahora en adelante, para evitar siete años de cárcel, las revistas se abstendrán de publicar reportajes sobre millonarios (podrían ser raptados), los periódicos no pondrán en la picota a los responsables de algún desaguisado sanitario (los afectados podrían asesinarlos) y los periodistas no podremos criticar a Balbín por si un telespectador furibundo, con dos copas de más, lo agrede en una sala de fiestas. Criticar al presidente del Gobierno puede ser considerado una incitación ai magnicidio, y censurar al ministro de Defensa acabaría siendo crimen de guerra.

A nadie se le puede condenar si no ha cometido ni tenido voluntad de cometer un delito. Si no, según el Tribunal Supremo, habrían de retirarse hasta las guías telefónicas, de las que se valen, para conseguir direcciones, los ladrones y asesinos que saben leer.

 

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