Autor: Oiz, Mikel. 
   Fotos secretas ETA (p-m)     
 
 Interviú.    04/01/1979.  Página: 9-14. Páginas: 5. Párrafos: 47. 

FOTOS SECRETAS

TA p m

Por MIKEL OIZ

Fotos: SERVICIOS ESPECIALES DE EUSKADI PRESS

En Euskadi les llaman "poli-milis". ETA Político-Militar ha sido protagonista de una espectacular serie de acciones caracterizadas por su eficacia y casi increíble atrevimiento: desde interferir las emisiones de RTVE con sus declaraciones hasta secuestrar industriales acusados de actuaciones dudosas y pegarles un tiro en la pierna.

Las fotografías que han llegado hasta nuestra Redacción han sido tomadas por miembros de los comandos de ETA Político-Militar y, pese a su técnica deficiente, tienen todo el impacto dramático de su autenticidad.

El secuestro y el disparo en la pierna, método utilizado inicialmente por las Brigadas Rojas en Italia, es para ETA Político-Militar el sistema de coacción que sustituye a los más expeditivos de la otra organización armada vasca. Los "poli-milis" son partidarios de utilizar medios de presión más digeribles por el proceso político actual en el Estado Español y, en este sentido, sus acciones —incrementadas considerablemente en los últimos meses— se han ido destacando por su selectividad y por su espectacularidad. ETA P-M busca publicidad y eficacia, pero trata en todo momento de evitar acciones que pudieran provocar un rechazo sistemático, sobre todo en los sectores vascos que se adhieren al proceso político iniciado el 15 de junio.

El 11 de mayo, el 12 de octubre y el 28 de noviembre, tres secuestros en la clásica línea etarra sorprendían a la opinión pública por la rapidez y eficacia con que fueron realizados. El objetivo de los dos primeros era expresar la lucha de los "poli-milis" contra lo que ellos consideran abusos sociales y estafas a los trabajadores. El tercero, en la persona de Javier Crespo, delegado del Ministerio de Cultura en Guipúzcoa, fue realizado para forzar a Madrid a una solución de emergencia para la economía de las "ikastolas", las escuelas bilingües que imparten la enseñanza en euskera y en castellano.

UN BALAZO EN LA RODILLA

Pedro Luis Iturregui, director de la empresa Teyca, en la localidad vizcaína de Munguía, fue "arrestado" por ETA P-M en mayo para "ayudar a los trabajadores en huelga", 51 de los cuales habían sido despedidos. Los seis encapuchados que irrumpieron en las oficinas de Teyca, después de fotografiarlo, trasladaron a Iturregui hasta Lauquiniz, donde le abandonaron después de dispararle un tiro en la pierna. Pocos días después la organización publicaba un comunicado en el que acusaban al secuestrado de ser el responsable de la explotación sufrida por los trabajadores de la empresa y de los despidos, así como de provocar la entrada de la Guardia Civil en la fábrica. ETA P-M enmarcaba entonces su acción "dentro del papel pedagógico a cumplir por la lucha armada".

A las diez y media del 12 de octubre, cuatro hombres y una mujer secuestraban en Orense al industrial guipuzcoano Jacinto Zulaica, lo trasladaron en un coche hasta Cestona, en Guipúzcoa, y allí le abandonaron en una cantera, después del consabido disparo en la pierna. Zulaica había sido procesado en 1973 por estafa y falsedad, acusado de haber ocasionado un perjuicio a 25 trabajadores de la empresa COER, S. A., que él mismo dirigía. En su comunicado, los "poli-milis" señalaban: "Jacinto

Zulaica es el responsable de la situación en las empresas MECESA y COER, S. A., en las que además de crisis y descapitalización por el traslado de las empresas mencionadas fuera de Euskadi —a Orense concretamente— se llegaba a la estafa pura y simple a los trabajadores". El comunicado señalaba también que "esta intervención en ningún modo es realizada en contra de la implantación de empresas en otras zonas del Estado Español, sino que va en contra de los capitalistas sin escrúpulos".

AL GOBIERNO DE MADRID

El secuestro más espectacular fue el protagonizado el mes de noviembre último en la persona del delegado de Cultura en Guipúzcoa, Javier Crespo Venza. La operación comprendía también el secuestro de los otros tres delegados de Cultura del País Vasco, pero los demás no pudieron llevarse a cabo por "razones técnicas".

Tras la materialización de una asignación del Gobierno a las "ikastolas" —que había sido pactada entre Madrid y el Consejo General Vasco mucho antes de la fecha del secuestro—, el señor Crespo fue puesto en libertad en pleno centro de Madrid.

ETA Político-Militar, en un comunicado sobre el tema, anunció su voluntad de luchar con todas sus fuerzas contra lo que calificaba de "desaparición de la Nación Vasca": "Consideramos que la pérdida de la lengua vasca supondría... el triunfo del genocidio" (...) "inscribiéndose en ese contexto el arresto del señor Crespo".

de los controles; nos movemos en varias direcciones durante algunas horas y descartamos algunas posibilidades que de antemano hablamos estudiado.

Hemos decidido intensificar más las comprobaciones, pues nos tememos que la Policía es consciente que en pocas horas va a ser liberado y va a tomar mayores medidas. Nos hemos retirado nosotros al "hotel" y hemos comentado la situación del exterior y comprobado todos los detalles que hay que ultimar para mañana.

Hemos hablado con Javier para decirle que mañana vamos a salir para otro lugar que nosotros desconocemos, pues tenemos que cambiarle de sitio. Cuando ha oído estas palabras, ha sonreído. No queremos decirle que lo vamos a dejar mañana, pero él se lo imagina.

Ha estado leyendo durante toda la tarde el "Hautsi", dedicado a nuestro compañero Pertur.

Hemos comenzado a preparar la cena, mientras, por otro lado, le sacamos algunas fotos. Todo lo hacemos con su colaboración, no nos ha hecho falta durante el tiempo que lleva con nosotros decirle las cosas dos veces. El sabe o intuye, por el tratamiento que le damos, que no pretendemos hacerle ningún daño. Y que si no tenemos ningún problema policial o algún otro que no dependa de nosotros, le vamos a liberar sin producirle ningún daño físico. Nos hace algún comentario sobre otro tipo de daños, como puede ser el moral, cree que tendrá que marcharse de Euskadi después de lo que le ha sucedido.

Hemos cenado sopa de sobre y una tortilla de patatas; comemos también fruta. Le hemos preparado un poco de manzanilla, y para terminar la cena hemos bebido con él un poco de champán, a modo de "despedida", y comido un poco de mazapán y turrón. Le hemos ofrecido un farias, pero nos ha dicho que no fuma puros. Hablamos hablado por la mañana de jugar a las cartas y enseñarle el juego del "pumba", aunque él estaba de acuerdo; ahora, por la noche, estamos un poco cansados y desganados, por lo que hemos preferido acostarnos. Antes de acostarse le damos una carta dirigida al Gobierno para entregarla al ministro de Educación. El lo ha interpretado como que mañana le vamos a soltar. Nosotros le contestamos que no, que solamente se la damos porque nos corresponde a nosotros el hacerlo.

Nos acostamos. El primero en hacerlo ha sido él, y, como ayer, se ha quedado "seco". Le hemos dicho que vamos a salir temprano.

DÍA 30

Nos levantamos. Mientras nos vestimos, Javier sigue dormido; ya cuando preparamos todo le hemos despertado y, una vez vestido, le hemos dado una dosis de pastillas. Hemos hecho la salida del mismo modo que hicimos la entrada en el "hotel". Antes de entrar en el vehículo nos ha pedido orinar, cosa que ha hecho. Le hemos puesto las gafas "ciegas" y tumbado en el asiento trasero del vehículo. Se ha quedado en seguida dormido.

Cuando ha despertado le hemos dado un bocadillo, pues no hemos desayunado. Ha vuelto a preguntar si le soltábamos, a lo que hemos respondido que le teníamos que dejar en un sitio; lo ha interpretado como un cambio de comando. Hablamos sobre la represión en Euskadi, los quince puntos, etcétera.

Ya en el punto donde le teníamos que liberar, le hemos sacado del coche; una vez quitadas las gafas "ciegas", se ha puesto las suyas y le hemos llevado a un lugar, diciéndole que se siente en el banco, que está en un parque, y en el plazo de tres horas no dé parte de su liberación. Ha contestado que haría lo que indicáramos. Le hemos dado una bolsa de plástico que contenía su neceser, el pijama, pañuelos y cosas personales. Una vez dejado en ese lugar, dando por terminada la operación, nos hemos retirado.

La madre de Argala «A mi hijo no le gustaba matar»

Por MIKEL OIZ

Mataron esta vez algo más que a un militante. José Miguel Señarán "Argala", líder ya histórico de los "milis" de ETA, vivía en la más estricta clandestinidad, pero una bomba le hizo saltar muerto por el aire. Quienes en Euskadi no compartían sus métodos piensan que ´formaba parte de nosotros" o que el asesinato responde a una "reacción visceral de venganza". Sus compañeros no pudieron asistir en masa al entierro; la Policía no les dejó. Su madre nos aseguró que a su hijo no le gustaba matar. Pero ¿a quién le gustaba matar a su hijo?

"La bomba que mató a Argala en Anglet responde exclusivamente a una reacción visceral de venganza y no a una estrategia positiva de solución al problema vasco".

La frase del consejero del interior del Consejo General Vasco, Txiki Benegas, recogía la impresión generalizada en los medios políticos vascos de una bomba que en las primeras horas de la mañana del día 21 de diciembre último destrozaba un Renault-5 en la urbanización L´Orée du Bois, en Anglet, y acababa con el hombre que los servicios españoles consideraban como el cerebro de la organización ETA militar.

Desde los primeros momentos, los medios informativos españoles y extranjeros lanzaron diversas conjeturas sobre un atentado que aparentemente no tenía ninguna justificación política positiva. Argala aparecía siempre como el hombre de las soluciones políticas, y en este sentido era considerado como pieza clave por los medios políticos y diplomáticos de todos los países interesados en una solución política y definitiva del problema vasco.

Resulta lamentable comprobar cómo el interés de los medios informativos se centraba en dar una explicación al atentado basándose en un ajuste de cuentas interno de ETA, o en la acción de grupos extraños de la extrema derecha.

Pero para los que conocían a Argala, su comportamiento ultraclandestino y posición en ETA, el atentado ha sido "todo un montaje de grupos muy especializados y apoyados".

Nadie sabía en los medios de refugiados y tampoco en ETA dónde residía Argala. Cambiaba de piso frecuentemente y adoptaba toda clase de precauciones al acudir a sus citas, que casi siempre tenían el marco de la casa de un amigo, un bar o la simple intemperie.

Los que descubrieron el pequeño apartamento en el primer piso de la edificación de L´Orée du Bois a nombre de M. y M. Martínez, sólo podían tener una pista: su coche, que había adquirido apenas hacía cuatro meses y que utilizaba en contadas ocasiones, o un sistema de localización que cubriría materialmente y por zonas durante varios meses, con centenares de hombres, todo el ámbito geográfico de las poblaciones costeras que se extienden desde Hendaya hasta Bayona.

"Únicamente una Policía organizada, sin límites materiales y con la autorización o la vista gorda de las autoridades francesas, pudo montar un dispositivo de ese tipo". Era la opinión de los compañeros de exilio de José Miguel Beñarán "Argala".

—¿Quién mató a Argala?

La hipótesis de un ajuste de cuentas también quedaba descartada. El mismo Argala y ante los rumores sobre el distanciamiento de algunos miembros de la organización de los objetivos actuales de ETA, había señalado pocos días antes: "Los que piensan que ETA está dividida, van de cráneo. Nunca ha estado más unida".

En esa situación, ¿a quién le interesaba la muerte de Argala? Todos los sectores políticos vascos acusan el asesinato del ex etarra como un atentado negativo. Incluso Xabier Arzalluz, en nombre del PNV, recordaría que "quienes entregan la vida por su pue-

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blo merecen nuestra admiración y respeto, aunque reconozcamos todo cuanto nos separa de sus modos de actuación" y calificó a Argala como "un hombre entregado a una causa que también es la nuestra, y, por lo tanto, hombres como él son parte de nosostros". Incluso los propios asesinos previeron esta reacción y dejaron una serie de pistas desconcertantes. El explosivo estaba accionado con un sistema casero basado en unas pinzas domésticas y unas pilas bonder de fácil adquisición en cualquier comercio de la zona.

UNA VENGANZA VISCERAL

La venganza se fraguó precipitadamente la madrugada del día 21, en una noche limpia de nubes, pero de un frío polar.

Los vengadores de Carrero hubieran preferido coincidir con el aniversario de la muerte del almirante, pero tuvieron que esperar, o por razones de segundad o por la precipitada información recibida, hasta la mañana siguiente. Argala se había despedido de su mujer a las nueve menos cuarto. Había huelga general en Francia, y Argala no tenía que acompañar a su cuñado a su lugar de trabajo, como lo hacía a menudo. Dejó el pequeño apartamento, apenas amueblado, y bajó solo al coche, aparcado al pie del edificio. En el momento de mover la dirección para romper el bloqueo del volante, momento que había sido calculado precisamente por sus asesinos, se produjo la explosión. El fino hilo de pita, atado tensamente a la dirección, hizo desprenderse la pequeña pieza de plástico que mantenía separadas las pinzas, que, al recuperar el contacto, provocaron la explosión. Dos kilos de plástico colocados bajo los pies del ex etarra hicieron saltar como metralla todas las piezas del motor del R-5, que lanzaron el cuerpo de Argala por los aires, con los miembros inferiores y un brazo amputados, y se incrustaron en las paredes y en las puertas metálicas del garaje comunitario, atravesándolo y perforando los coches aparcados en su interior.

"Oí la explosión y me asomé a la ventana. Mi marido yacía muerto en el suelo", fue la declaración de la joven esposa de Argala, de veintitrés años, María Asun Arana, cuyo matrimonio se consumó durante el confinamiento de ambos en la isla de Yeu, durante el invierno de 1976, y que era la única persona que siempre le acompañaba en sus frecuentes cambios de domicilio. Se mantenía entera. Conocía situaciones similares, porque había perdido a su primer novio, Motrico, tres años antes en Guernica, ametrallado por la Guardia Civil.

La Policía francesa llegó tres cuartos de hora después de la explosión. Interrogó a María Asun durante dos horas, y recogiendo en un plástico los restos amputados de Argala, trasladó su cadáver a la Morgue de Bayona.

LAS REACCIONES EN EUSKADI

Las primeras reacciones al asesinato se concretaron entre los medios de refugiados vascos en Euskadi Norte. Se sentían inseguros y solidarios con la muerte de su compañero. "Si esto le ha sucedido a Argala, que mantenía todo tipo de precauciones, nosotros somos un objetivo fácil para los que le mataron". Al día siguiente, varios miles de refugiados se reunían en la plaza de St.- Andrée, de Bayona, para protestar por el atentado. La Policía francesa se mantuvo a la expectativa, sin intervenir.

En San Sebastián, el mismo día del atentado, se producían choques entre varios millares de manifestantes y la Policía. Esta primera manifestación abrió un período de choques y enfrentamientos en todas las capitales vascas en los días sucesivos. La intranquilidad y los paros se mantuvieron en Arrigorriaga, localidad natal de Argala, hasta el mismo día del entierro. El cuerpo de Argala fue trasladado a Arrigorriaga por toda la geografía vasca. En la frontera, los exiliados dejaron el féretro a varios centenares de vehículos, que lo trasladaron hasta la localidad vizcaína. La Guardia Civil impidió el propósito de su cortejo y les obligó a introducirse a la autopista. Después, el día 25, con la localidad tomada por la Policía, únicamente pudieron acompañar a las honras fúnebres del ex etarra sus familiares más allegados.

Varios miles de personas que no pudieron participar en las exequias se manifestaron en Basauri, protagonizando choques con la Policía Antidisturbios.

"A MI HIJO NO LE GUSTABA MATAR"

Todas las conjeturas sobre los posicionamientos de Argala los resumía su madre, Felicitas Denana: "A mi hijo no le gustaba matar, él mismo me lo dijo, pero pensaba que de otra manera no se podía lograr nada".

Efectivamente, Argala, el hombre que siempre escuchaba a sus interlocutores, a los que jamás daba una respuesta definitiva por iniciativa personal, siempre advertía que "la lucha armada era un sistema necesario para mantener los logros que el pueblo trabajador vasco pudiera conseguir". Por ello era partidario e hizo partícipe de su posición política a los sectores próximos a él, de una negociación pública con el Gobierno de Madrid sobre los puntos específicos en las alternativas propuestas por KAS (Coordinadora Abertzale Socialista) y que, según su apreciación, es la plasmación de cualquier democracia mínima. "Se negociará ahora o cuando el Gobierno quiera, pero siempre sobre los puntos de KAS y en negociación pública", fueron unas de sus últimas apreciaciones sobre este tema pocos días antes de su muerte.

En este sentido y respecto a su posicionamiento político afín a ETA, esta organización fue muy clara en un comunicado recogido en Bilbao pocos días después del atentado.

"Sin ningún género de dudas, podemos afirmar que en la actualidad Argala apoyaba y se identificaba plenamente tanto con nuestra ideología y teoría de lucha armada como con Jos objetivos tácticos y estratégicos de nuestra organización, por lo que honradamente consideramos como un deber y con orgullo el conocerle como un compañero dentro de ETA. Argala, sin Euskadi, no era nada. Para Euskadi, la pérdida de un revolucionario de vanguardia significa otro golpe más a la dura tarea emprendida". Más adelante acusaba directamente a los servicios especiales del Ministerio del Interior: "Ahí están también los medios especiales de que habla Martín Villa para combatir a la izquierda abertzale, donde incluye cuerpos especiales de Policía y mercenarios con impunidad diplomática para traspasar la frontera del Estado español y colaborar con la Policía francesa a la búsqueda y captura, y en este caso en Euskadi Norte, de conocidos refugiados políticos vascos como José Miguel Señarán y Agurtzane Arregui".

Concluía el comunicado. "ETA acusa directamente al Gobierno español, a los servicios de inteligencia y a las Fuerzas Armadas oficiales del asesinato de Argala y advierte que por mucho que se empeñen en promover la intimidación y el terrorismo contra la lucha popular en defensa de nuestra lucha armada, podemos asegurar que no lograrán ninguno de sus propósitos, que el combate del pueblo proseguirá fortaleciéndose hacia la consecución del objetivo final, por una Euskadi independiente, reunificada, socialista y euskadún".

Sin embargo, tanto la prensa francesa como algunos sectores de la prensa española continuaron su especulación sobre la posible paternidad del atentado que atribuían a disensiones internas de ETA y a la posible muerte de una vía negociadora entre el Gobierno y la organización armada.

"ETA desmiente categóricamente que el refugiado político José Miguel Beñarán Argala tuviese nada que ver con unas supuestas conversaciones entre nuestra organización y el Consejo General Vasco. En este sentido aclaramos que ETA siempre ha mantenido una clara, abierta disposición favorable a toda iniciativa que ayudase a solventar positivamente la grave crisis, a todos los niveles, por la que atraviesa nuestro oprimido y explotado pueblo trabajador vasco; como prueba de ello, ahí está el voluntario ofrecimiento que hicimos públicamente hace aproximadamente un año, anunciando nuestra decisión de llegar a un alto el fuego en el enfrentamiento directo con el Estado español, siempre y cuando le sean devueltos al pueblo vasco los derechos contenidos en la alternativa democrática de KAS".

 

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