Apologías terroristas     
 
 ABC.    01/05/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

APOLOGÍAS TERRORISTAS

Cuando la Indignación, la rabia y la vergüenza asaltaban las Redacciones de los medios informativos, a raíz del asesinato del gobernador militar de Madrid, diversos semanarios anuncian la publicación de sendos reportajes sobre la E. T. A. —con la Inclusión de entrevistas con ciertos de sus militantes— que, aunque no deliberadamente, constituyen apología del terrorismo.

No decimos esto con arrimo de añadir aún más leña a la hoguera, que tiene bien cerca de sí, en cuanto a la opinión pública se refiere, el ministro del Interior. Sí para subrayar que, auténtica apología del terrorismo se produce en algunos medios de difusión, ante la absoluta inoperancia de dicho Ministerio. No son solamente esquelas en las que 4a religión y el sentido cristiano de la existencia se ven malversados por una clara incitación de venganza, por una afirmación violenta de esa guerra revolucionarla y terrorista que padecemos. Algunas publicaciones, como decimos, insertan, esta misma semana, como material de singular atractivo para sus lectores, fotografías más o menos secretas de la organización terrorista, imágenes publicitarias de su sangriento terror, de las armas que emplean y de sus entrenamientos. Cubiertos con su capucha correspondiente, aparecen asesinos que exhiben arrogantes sus armas, que alardean del robo de esas armas y de su empleo.

Ahí, entre Jas capuchas, los rifles, las metralletas y esos lanzagranadas que, según se especifica, «aún no han utilizado los etarras», aunque disponen de ellos, está la verdadera apología, el verdadero insulto a la sociedad, la auténtica aberración.

Con una enorme amargura han surgido las líneas anteriores. No es función de los periódicos vigilar más que su propia conciencia, el Interés del país y de sus lectores. Somos absolutamente conscientes de todo ello. Y nos duelen tanto las torpezas ajenas como si fueran propias.

Pero no seríamos Justos ni con .nuestros lectores ni con nosotros mismos si contribuyésemos, con nuestro silencio, a admitir como normal y lógico ese despliegue Innoblemente publicitario donde se muestran, con carácter aparentemente neutral, como si se pudiera ser neutral en estos asuntos, imágenes de jóvenes asesinos que aprenden nuevas técnicas con armas sofisticadas para mejor y más matar.

 

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