Cuestión de "modos"     
 
 Diario 16.    06/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Cuestión dé «modos»

Con un empleo descarado de esa ambigüedad con que los dirigentes del PNV suelen habitualmente tratar los problemas del terrorismo vasco, el señor Arzallus, en una reciente conferencia motivada por la presentación de la rama juvenil de su partido, ha hablado de ETA en los siguientes términos: Merece nuestra admiración y respeto, aunque reconozcamos todo cuanto nos separa de sus modos de actuación.»

No sabemos qué calibre, enjundia y significado secreto podrá dar el señor Arzallus al término «modos de actuación». Pero, puesto que es un profesional de la política, imaginamos que no ignorará que los «modos», en política, lo son prácticamente todo. Por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre un negociante común y el señor AI Capone? Sólo una, allí donde aquél pone la negociación, éste ponía la metralleta. Más claro aún: ¿qué diferencia hay entre un nacionalista como Adenauer y un nacionalista como Hitler? Una simple diferencia de «modo». El modo lo es todo en política.

Por eso no se entiende bien la frase de Arzallus. Si no comparte el «modo» de ETA, no entendemos ni su «admiración» ni su «respeto» per dicha organización. A no ser que el señor Arzallus quiera entrar en el reino del disparate, cosa poco comprensible en una cabeza tan eficaz y bien templada como la suya.

Por otra parte, es de todo punto evidente que ETA, más consecuente en todo que ,su admirador y respetador peneuvista, no comparte ni ese respeto ni esa admiración por el PNV. Basta leer el comunicado de la organización terrorista tras la muerte del comandante Herrera en San Sebastián para darse cuenta de ello. Los «modos» del PSOE, el PNV y el PC, a ios que ETA mete en el mismo saco, son tildados de la misma manera; y sin matices diferenciadores, por los respetados terroristas a que hace referencia el señor Arzallus. Sea consecuente, por ello, el tan honorable como contradictorio político vasco. ETA, a la corta o a la larga, va también a por él y los suyos.Tiempo al tiempo.

Se trata, en definitiva, de una cuestión de «modo». Y, repetimos, el modo lo es todo en política. La democracia es un modo. El diálogo es un modo. La civilización es un modo. La política, sea cual sea su contenido, es una forma de lucha. Es el modo de esta lucha lo que diferencia a un político de un terrorista. Los contenidos, las intenciones, los ideales, en suma, son cosa fácil de tener y nada admirable por tanto. Precisamente lo único admirable y respetable en política son los modos, esos que Arzallus piensa que le diferencian de ETA.

 

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