Temor a las repercusiones en el proceso electoral. 
 Las fuerzas políticas y sociales piden unánimemente medidas contra el terrorismo     
 
 El País.    10/01/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL PAÍS, miércoles 10 de enero de 1979

POLÍTICA

Temor a las repercusiones en el proceso electoral

Las fuerzas políticas y sociales piden unánimemente medidas contra el terrorismo

Ante el atentado que ha costado la vida al magistrado Cruz Cuenca, las

principales organizaciones políticas y económicas han expresado, en sus notas de

condena, la necesidad de mantener la serenidad en la situación presente y de

tomar con la mayor urgencia las medidas policiales y políticas que hagan

erradicar al terrorismo de España.

Un portavoz de UCD afirmó la necesidad de que estas medidas sean tomadas «para

erradicar, de la manera más rápida posible, esta escalada atroz del terrorismo».

Por su´parte, la comisión permanente del Comité Central del PCE declaró ayer que

este «vil asesinato» forma parte de una escalada que busca «dificultar la libre

expresión de la voluntad popular» en las próximas elecciones. El PCE llama a

combatir el terrorismo «con medidas adecuadas y soluciones democráticas», y

afirma que esta tarea compete no sólo al Estado, sino a todos los partidos y

organizaciones.

José Ranroma, secretario general de la ORT, manifestó que la celebración de

elecciones no debe entorpecer una «decidida lucha contra el terrorismo» y la

búsqueda de «quien está detrás» de él. De la misma opinión son las Juventudes

Maoístas, que pidieron se investiguen «con mayor eficacia las fuerzas internas y

externas que apoyan las acciones criminales de ETA».

El Partido del Trabajo, por su parte, coincide en que la ola terrorista «busca

crear un clima de desconfianza y miedo entre la población, empujando a los

ciudadanos al conservadurismo», ante lo que la izquierda debe unirse allá donde

sea posible. Para la Liga Comunista Revolucionaria, este tipo de atentados son

«nuevos pretextos a las fuerzas reaccionarias». Enrique Larroque, presidente del

Partido Liberal, declaró que la respuesta más firme del país debe ser la

«serenidad, la absoluta serenidad».

Fuerza Nueva ha opinado que España se siente desamparada por los poderes

públicos. «Después del caiga quien caiga no pasará nada, pronunciado por una

alta autoridad política y castrense —dice Fuerza Nueva— no puede extrañar que se

vayan a seguir sucediendo las muertes en la mayor impunidad. España —sostiene el

comunicado— ha perdido toda esperanza de buscar refugio en la autoridad civil.»

Gonzalo Fernández de la Mora, miembro de Derecha Democrática Española, ha

afirmado que «por muy execrable que sea el crimen, ya no bastan las repulsas

verbales. Hay que hacer algo concreto, y esa es la función del Gobierno», cuya

lucha contra el terrorismo «no ha dado hasta ahora los resultados exigibles».

También las fuerzas sindicales y empresariales condenaron ayer el atentado. CCOO

y UGT coincidieron en que es necesario, dada la situación, que los trabajadores

mantengan una actitud serena y responsable en defensa de la democracia y contra

los intentos desestabilizadores. USO, por su lado, pidió al Gobierno que tome,

«de una vez por todas, las medidas que hagan-extirpar de nuestra sociedad» los

elementos que, como el terrorismo, propugnan la involución y el retorno al

fascismo. La CSUT coincide en esta postura, y añade que tales medidas no deben

atentar a las garantías democráticas ciudadanas.

La CEOE, principal asociación patronal española, envió sendos telegramas al

presidente del Gobierno, el ministro de Justicia y el presidente del Tribunal

Supremo expresando su repulsa y condena por el atentado perpetrado.

Los ministros de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, y de las Regiones,

Manuel Clavero, manifestaron ayer que el magistrado Cruz Cuenca, con el que

tenían vieja amistad, era una extraordinaria persona, en el orden privado, y un

juez profesional e independiente. También el ex presidente de las Cortes,

Antonio Hernández Gil, conocía al magistrado asesinado, el cual había dado «un

gran ejemplo de prudencia y comprensión y de respeto a la libertad».

Los autores del atentado, tras disparar contra el señor Cruz, que cayó entre dos

automóviles aparcado en batería, cruzaron la calle y se subieron en un

automóvil que, con el motor en marcha, estaba aparcado en doble fila.

Posteriormente huyeron por la calle de Alcalá en dirección a la plaza de Cibeles

Varios claveles fueron depositados en el lugar donde cayó asesinado el

magistrado Cruz

 

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