Autor: P. S. . 
 El día 12, en París y para hablar de ETA. 
 Improvisado encuentro de Oreja con el ministro francés de Asuntos Exteriores     
 
 El País.    10/01/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El día 12, en París y para hablar de ETA

Improvisado encuentro de Oreja con el ministro francés de Asuntos Exteriores

P.S.

El ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, se entrevistará en París con su homólogo francés, Jean François Poncet, el próximo día 12, al término de la gira que el ministro español realiza por cuatro países africanos. La situación de los refugiados políticos vascos en Francia puede ser uno de los temas de esta conversación solicitada por el propio Marcelino Oreja con una cierta premura durante su viaje africano, muy posiblemente a instancias del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

El ministro de Asuntos Exteriores tenía previsto regresar a España el próximo viernes por vuelo regular vía Zurich, abandonando-el avión especial, Mistere, que lo ha llevado en su viaje de ida a Egipto, Sudán, Etiopía y Kenia. El señor Oreja deseaba estar lo más pronto posible en Madrid y había reservado plazas en el vuelo Nairobi-Zurich de la noche del jueves día 11. A última hora, el ministro decidió cambiar su escala europea de Zurich, trasladándose a París, donde pasará unas horas antes de regresar a la capital española.

El motivo de esta segunda escala ha sido el deseo del político español de mantener una conversación de urgencia con el primer responsable del Quai d´Orsay, Jean Francois Poncet, quien aceptó la entrevista.

En medios diplomáticos de Madrid se estima que uno de los temas de esta conversación será el de la situación en Francia de los refugiados políticos vascos, sobre los que el ministro recibió urgente documentación. Los mismos medios señalan que el Gobierno Suárez, ante el acoso de varios medios informativos, desea dar la imagen de presión sobre las autoridades francesas ante la opinión pública y obtener medidas especiales de Francia en los próximos días. Presión en busca de una mayor cooperación hispano-gala en el ámbito policial y en el control de los refugiados políticos que, hoy por hoy, las autoridades francesas consideran suficiente y no inferior a la actividad de la policía hispana en el País Vasco.

 

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