Autor: González, Antonio. 
 Un grupo de intelectuales se reunió en San Sebastián para refexionar sobre la situación. 
 Comenzaron las jornadas por la pacificación del País Vasco     
 
 El País.    27/01/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

REGIONES

Un grupo de intelectuales se reunió en San Sebastián para reflexionar sobre la situación

Comenzaron las jornadas por la pacificación del País Vasco

ANTONIO GONZÁLEZ, San Sebastián

Un grupo importante de intelectuales vascos se concentró ayer en la capital donostiarra, a requerimiento del Consejo General Vasco, para participar en unas jornadas de reflexión sobre la situación de permanente violencia que padece Euskadi. Historiadores, Filósofos, sociólogos y juristas, que se han sumado a la sesión, darán a conocer hoy, a última hora, los frutos de su trabajo.

Con estas jornadas se inicia una campaña programada por la máxima institución preautonómica de Euskadi bajo el eslogan «La democracia, el estatuto y la paz», y cuyo objetivo final es la participación de los más amplios sectores de la sociedad vasca en la búsqueda de soluciones a los graves problemas con los que se enfrenta Euskadi. Varios representantes del Consejo General —entre ellos su presidente, Ramórt Rubial— asistieron en la mañana de ayer a la Diputación Foral de Guipúzcoa para agradecer a los intelectuales, que superaban el número de treinta, su participación en las jornadas.

Momentos antes de iniciarse formalmente los trabajos, el consejero del Interior, Txiki Benegas, opinó que el esfuerzo por la consecución de la paz vasca es un esfuerzo colectivo de toda una sociedad que quiere superar los traumas del pasado y convivir democráticamente. Expuso también los esfuerzos del Consejo General Vasco por arbitrar soluciones constructivas a los problemas que padece el país. El titular del Interior dio a conocer las cifras de las personas muertas en 1978 en actos de violencia y no dudó en calificar el balance de trágico. «La muerte —dijo— ha sido una constante en la vida de Euskadi durante 1978 y los primeros días de 1979. Ochenta muertos y 119 heridos en un año son cifras que debieran por sí solas operar como revulsivo en toda la sociedad vasca para efectuar un esfuerzo colectivo que conduzca al final del derramamiento de sangre en Euskadi.»

 

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