El ministro Fontán y el presidente del PNV, Garaicoechea, piezas clave. 
 Ya hay un plan de paz para el País Vasco     
 
 Diario 16.    05/05/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El ministro Fontán y el presidente del PNV, Garaicoechea, piezas clave.

Ya hay plan de paz para el País Vasco.

MADRID, 5 (D16).- Un plan de paz para él País Vasco, que tendría su concreción antes del próximo verano, es la meta en la que actualmente trabaja el Gobierno y especialmente el nuevo ministro de Administración Territorial, Antonio Fontán, con e! apoyo del presidente del Partido Nacionalista Vasco, Carlos Garaicoechea, según un amplio y documentado informe que publicará el próximo lunes la revista «Cambiólo».

En la panorámica que ofrece el semanario, se asegura que además del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y de un sector muy cualificado de¡ Gabinete, «el más interesado en normalizar la situación en Euskadi es, como se han encargado de decirlo los propios parlamentarios vascos, el Rey Juan Carlos».

Tristeza del Rey

En este momento, la gran tristeza del Monarca —según fuentes dignas de crédito— es que todavía no ha podido visitar las provincias vascas. El especial interés del Rey por el problema vasco se manifiesta en su disposición para intervenir en el tema y a sancionar en Guernica, símbolo de los fueros, la aprobación de una amplio Estatuto de autonomía.

En estos momentos —asegura «Cambiólo»—, el nuevo Gobierno está elavorando apresuradamente toda una estrategia de pacificación de Euskadi que terminaría con ese «abrazo de Guernica». Con este planteamiento estaría totalmente de acuerdo, no sólo el Gobierno, sino la oposición.

La inmediata puesta en vigor del Estatuto de autonomía de 1936 sería el paso previo y con carácter de interinidad, mientras durase la negociación del Estatuto autonómico firmado por los parlamentarios vascos en 1978 y que parece ser la meta final en estos momentos.

Sobre el tema de las autonomías, el ministro de Acción Territorial, Antonio Fontán, escribe en «Cambiólo» que «la autonomía vasca no ha de ser contemplada como una reivindicación particularista a la que el resto de los españoles acceden, sino como la ejecución de un compromiso en el que todos somos parte y que a todos nos ha de beneficiar».

«He de decir, ante todo —continúa Fontán—, que niego la existencia del "problema vasco", igual que negaría la pretendida existencia de un "problema catalán", o de un problema de identidad y realización de cualquier otro pueblo de España. Existe un hecho vasco, como existe un hecho catalán y otros hechos con más o menos caracteres diferenciales, de los demás pueblos que constituyen, conjunta y solidariamente, el Estado español.

Señala Fontán, por último, que «la inmensa mayoría del pueblo vasco ha votado, decididamente, por la pacifica convivencia poli-tica \ social dentro del Estado, que, de una forma u otra, con una u otra ideología, postulan los partidos que han alcanzado el 80 por 100 del total de los sufragios emitidos.

Garaicoechea: Medida positiva.

La otra pieza clave en este «plan de paz» que ya está en marcha, Carlos Garaicoechea, presidente del Partido Nacionalista Vasco, considera «interesante» en estos momentos el restablecimiento del Estatuto del 36 como medida de transición. «En el caso hipotético de este restablecimiento —declaró ayer mismo al corresponsal de D16 en Pamplona el líder del PNV—, nosotros no tendríamos reparo en repetir que la medida sería positiva toda vez que elevaría el techo de la autonomía si por supuesto, se garantízase el carácter de provisionalidad.»

En la misma entrevista, Garaicoechea desmintió «rotunda y categóricamente» cualquier conversación con miembros del Gobierno sobre este restablecimiento», aunque aclaró que la iniciativa de esta reinstauración «puede entenderse como tendente a apaciguar los espíritus, ofrecer un clima de confianza, o como gesto de conciliación que pretende amnistiara un pueblo con la restitución de un régimen que se le quitó al pueblo vasco por la fuerza».

En las manifestaciones hechas a «Cambió 16», Garaicoechea estima que el restablecimiento del Estatuto del 36 «se vería en el pueblo vasco como una medida menos controvertida que el nuevo proyecto, en el que hay posturas enfrentadas quizá por influencia de puras posiciones partidistas. El Estatuto del 36 como fórmula puramente provisional, podría tener una adhesión mayor.

 

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