Guipúzcoa y Vizcaya casi han triplicado el número de parados. 
 El paro en el País Vasco se acerca al de Andalucía y Extremadura     
 
 El País.    08/08/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Guipúzcoa y Vizcaya casi han triplicado el número de parados

El paro en el País Vasco se acerca a los de Andalucía y Extremadura

Andalucía y Extremadura son las regiones que registran mayor número de personas en paro, mientras que las cifras en el País Vasco muestran un incremento progresivo que las aproxima a las tasas de las dos regiones más afectadas por el problema del desempleo en España. Asimismo queda claramente de manifiesto que las series estadísticas disponibles son más que insuficientes para conocer en su totalidad el problema del desempleo y los efectos que genera en los individuos que lo sufren, según el Análisis sobre las estadísticas de paro, estudio realizado por el Ministerio de Economía y que se encuentra pendiente de publicación.

En la distribución territorial del desempleo en nuestro país se dan grandes desequilibrios. Así, mientras que en la provincia de Cádiz, casi un 21 % de la población activa está desempleada, en Lérida los parados no alcanzan el 2%.

No obstante, las regiones más afectadas por el paro son Andalucía y Extremadura, donde abundan a nivel provincial tasas de desempleo superiores al 14%. Junto a éstas, y acercándose a ellas a gran velocidad, aparecen regiones, como la vasca y la castellana, que. en los últimos cuatro años, han registrado una espectacular escalada en los niveles de población sin trabajo. Además, en las dos grandes concentraciones urbanas nacionales, Madrid y Barcelona, se están desarrollando fenómenos paralelos, hasta el punto de que estas dos capitales absorben la cuarta parte del total de parados nacionales, y si se les suman provincias como Valencia, Sevilla, Málaga y Cádiz, el porcentaje totalizado se aproxima al 50% del número absoluto de parados.

Por otra parte, la concentración del paro en las provincias subdesarrolladas económicamente se explica en parte por su estructura sectorial y por la limitación de los flujos migratorios, tanto interiores como exteriores. No se puede olvidar que las regiones y provincias menos favorecidas económicamente han sido por tradición y necesidad áreas de emigración neta; es decir, que han actuado como exportadoras de mano de obra, lo cual, en períodos normales, tiende a frenar las tasas locales de desempleo, pero en fases de crisis los flujos migratorios disminuyen y, por tanto, se incrementa espectacularmente el número de parados.

El paro, por ramas de actividad

La situación del paro, según las ramas de la actividad productiva que se contemplen, también presenta características singulares.

Así, y según las cifras del desempleo registrado, el sector construcción es el que presenta mayor número de parados, concretamente, unos 304.000, lo que representa una tasa de parados en el sector del 22,6%, según datos del Inem.

El sector textil y el de hostelería

le siguen en cuanto a tasas de paro. En industria destaca el crecimiento de la tasa de paro del grupo de transformación de metales.

El rápido crecimiento de la tasa de paro en el sector agrícola, que a, a pesar de todo, aún se encuentra a considerable distancia de los grupos de actividad antes citados, se debe, fundamentalmente, a la reciente obligatoriedad de los trabajadores agrarios de inscribirse en las oficinas de empleo a efectos de participar en los fondos de empleo comunitario.

Entre los demás sectores, el de servicios ha sido el que ha experimentado una tasa de crecimiento del paro más rápida, circunstancia que en alguna medida se deriva de procesos de regulación de situaciones laborales ilegales.

El paro, según la cualificación de los trabajadores

Todas las estadísticas disponibles confirman que el paro se concentra en los grupos de trabajadores menos cualificados, aunque también resulta evidente que en todas las ocupaciones los ritmos de crecimiento de las tasas de paro son elevados.

En cifras absolutas, el 81% del total del desempleo registrado en nuestro país corresponde a obreros no agrícolas, otros peones, administrativos y trabajadores de los servicios, siendo estos mismos colectivos-los que registran mayores tasas de paro relativo en relación a sus sectores de actividad.

Otras dos circunstancias quedan claramente puestas de manifiesto en las series estadísticas disponibles.

En primer lugar, la mayor tasa de paro relativo corresponde a los salarios del sector privado, que resulta cinco veces superior a la de los asalariados del sector público, y, en segundo término, el que el número de trabajadores sin empleo es tanto más elevado cuanto menor sea la categoría socioeconómica del empleo anterior.

Por último, y según los muéstreos realizados entre trabajadores sin empleo, el método más común de busca de trabajo es el que se deriva de las relaciones personales, siendo menor la importancia de las oficinas de colocación, aunque parece confirmarse el grado creciente de utilización de las mismas a la hora de encontrar empleo. También queda bastante claro que los cabezas de familia suelen buscar trabajo preferentemente a través de las oficinas de colocación.

En concreto, las relaciones personales son la forma más importante de búsqueda de empleo entre los parados del sector agrícola, utilizando un 56,4% de ellos estos cauces, y de los de sectores como servicios (38,2%), construcción 32,9%) e industria (28,9%), siendo los parados en industria y construcción, por este orden, los que utilizan en mayor proporción las oficinas de colocación como medio principal de búsqueda de empleo.

En cualquier caso, se confirma el hecho de que el período medio de búsqueda de empleo es el comprendido entre los seis meses y el año, dilatándose en el caso de las mujeres, sobre todo en relación con los varones, mientras que los tiempos de búsqueda más largos corresponden a los trabajadores con titulaciones intermedias o estudios primarios.

También es destacable la escasa importancia que en el mercado de trabajo español tienen otras formas alternativas de búsqueda de empleo, tales como oposiciones, anuncios de prensa, etcétera, de donde puede deducirse que se trata de un mercado poco transparente y con cauces de información institucionalmente poco desarrollados.

 

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