Autor: Angulo, Javier. 
 Vitoria, la nueva capital autonómica y administrativa de Euskadi /1. 
 Razones estratégicas y políticas han cambiado la capitalidad vasca a Álava     
 
 El País.    07/08/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Vitoria, la nueva capital autonómica y administrativa de Euskadi/1

Razones estratégicas y políticas han cambiado la capitalidad vasca a Álava

Vitoria, la vieja Gasteiz, fundada en 1181 por el rey Sancho el Sabio de Navarra, ciudad definida hasta la década de los cincuenta como «de curas y soldados», se ha convertido por los avalares de la política y, también, por su privilegiada situación estratégica autonómica y financiera, en la capital política y administrativa de la comunidad autónoma vasca, En los últimos días del pasado mes quedaban definitivamente instalados en Vitoria el Parlamento vasco y los departamentos del Gobierno de Euskadi.

JAVIER ÁNGULO

Con la capitalidad de Vitoria se cumplía el acuerdo adoptado por Ja Cámara legislativa, el 23 de mayo de este año, de situar en esta ciudad la capitalidad provisional di ¡a comunidad autónoma vasca., que comienza a estructurarse a partir de ía existencia de un esta tuto de autonomía.

Se cumplía también el deseo del Partido Nacionalista Vasco, o de una buena parte de él, de acercar los centros de decisión política autonómica a Pamplona (Iruña), que los nacionalistas reivindican como la «capital natural de Euskadi. De ahí precisamente ef carácter de provisionalidad que se, ha dado a Vitoria como sede; una previsionalidad que. sin embargo, los más creen que puede convertirse en permanente, a la vista de las escasas posibilidades de que la eventual incorporación de Navarra a la comunidad autónoma vasca pueda producirse a corto plazo.

La operación para sustraer la capital política y administrativa de Euskadi a Bilbao, que, en junio de 1977, e incluso tras la aprobación del Estatuto, parecía tenerla asegurada de forma indiscutible y perenne, se fraguó precisamente en la propia Diputación Foral de Álava. Su presidente, Emilio Guevara, hombre «nuevo», pero influyente hoy en e! PNV (a destacar su importante contribución en la redacción y negociación deí Estátuto de Guernica y su condición como diputado por Vizcaya y portavoz del grupo nacionalista en el Parlamento vasco), ideó, ya hace casi un año, un plan para llevarse a su provincia la capitalidad.

Desde el sillón de la Diputación de Álava, Emilio Guevara inició una insistente labor de concíenciación de los hombres más influyentes del partido, en base a las ventajas que, en su opinión, ofrecía Vitoria para ser sede del Gobierno y Parlamento vascos. Tenía sunchos argumentos a favor y pocos en contra La privilegiada situación estratégica de Álava, su experiencia autonómica en materia financiera y de policia ajM.icrB¿ reconocida en el Estatuto como modelo a seguir por el resto de provincias vascas), y. fundamentalmente, su proximidad a Navarra, cuna del País Vasco v capital histórica para los nacionalistas vascos, eran factores suficientes como para convencer a Jos dirigentes más reticentes del PNV. que solo temían la reacción de los vizcaínos, y más concretamente de los bilbaínos, que celosamente han mantenido siempre una especie de prurito cíe habitar en !a capí tal del País Vasco.

Estos reaccionaron tarde, sólo un mes «ates de que el Parlamento vasco aprobara ía ubicación de la capítal autónoma en Vitoria. Emilio Guevara se había adelantado Durante meses, ofreció a los dirigentes de su partido un verdadero aluvión de informes, proyectos sobre medios económicos a su alcance y toda clase de fotos y planas sobre posibles edificios a ocupar. Ofrecía Vitoria «en bandeja» a las instituciones vascas. Carlos Garaicoetxea, se afirma, fue el primer «converso».

Su objetivo estaba prácticamente logrado cuando el 30 de marzo la asamblea nacional del PNV, reunida en Pamplona, «recomendaba» la capitalidad d« Vitoria. Lo demás fue ya fácil. El 23 de mayo, e( Parlamento vasco confirmaba esta decisión con los votos a favor de ¡os nacionalistas, UCD y PSOE, la abstención de Euskadiko Ezkerra y PC y el voto en contra de AP,

A la manera de Washington

Las razones que han movido al PNV a llevar, contra viento y marea, a Vitoria la capital política son de carácter sentimental, estratégico, político y material.

Las primeras han quedado ya apuntadas. La capitalidad en Vitoria supone un intento de ^tránsitos de acercar (os centros de poder autonómico a Pamplona, que el propio Garaikoetxéa define como «capital natural» de Euskadi. Un intento, en opinión del ex senador Goyo Monreal, de ESEI, para tratar de evitar, y es muy importante, «ias suspicacias que siempre ha producido uíi pretendido centralismo de Bilbao en Álava y muy fundamentalmente en Navarra No es descubrir nada nuevo que. para algunos navarros, rio decididamente contrarios a la incorporación de su provincia a la comunidad autónoma, pero reticentes tradicionalmente al centralismo bilbaíno», la capitalidad de Vitoria podría ser un elemento positivo y de confianza en la autonomía vasca.

Para aquellos navarros acaso Alava venga a ser como una provincia «neutral» y no poderosa Álava puede signíficaí proximidad física y parentesco formal. No en vano ambas poseen una autonomía financiera derivada délos restos de sus fueros mantenidos al fin de la contienda civil española por Franco, que las consideró provincias «fíeles» (Vizcaya y Guipúzcoa obtuvieron el calificativo de «traidoras»). Esta circunstancia les permite tener en la actualidad una economía mocho más saneada que las de Vizcaya y Guipúzcoa. Por otra parte, y a diferencia de aquéllas, Álava y Navarra han conocido una industrialización relativamente reciente. Por otra parte, el nacionalismo nunca obtuvo en estas dos provincias un grado tan alto de implantación como en Vizcaya y Guipúzcoa.

Cualificados dirigentes del PNV, defensores a ultranza de la capitalidad en Vitoria, echan mano frecuentemente del ejemplo de la división de poderes qae se ha establecido entre Washington y Nueva York, para explicar e!experimento que supone llevar a Vitoria la capital política y administrativa de Euskadi, cuando lo cierto es que en Bilbao se sitúan hoy los centros de decisión económica, financiera, política y sindical.

«Hay que salir al paso >te supuestas concepciones que parecen atribuírsenos y, según las cuales, instalada \a capital de Euskadi en Vitoria, el resto va a ser un desierto admimstrativo», precisa Carlos Garaikoetxea a EL PAÍS.

Por ío que -se refiere a las razones políticas, parece evidente que la presencia en Vitoria de las instituciones anutonomas-, dominadas por el PNV, tiene también un significativo alcance electoral- El Partido Nacionalísta Vasco está obligado a mantener la hegemonia provincial obtenida por primera vez en las elecciones al Parlamento vasco, celebradas el 9 de marzo de este año. y, si es posible, incrementar su peso político de cara a las legislativas de 1983. Contribuiría quizá así a consolidar la mayoría obtenida en los mismos comicios por las opciones nacionalistas o oberlzales en Álava.

Pero quizá una de las razones de más peso que ha movido al PNV a abogar por la capital autonómica pata Vitoria es que Álava cuenta hoy con una autonomía rea! —y experimentada— a nivel económico, como no conocen ni Vizcaya ni Guipúzcoa, gracias a los conciertos económicos con e) Estado, resto de anos fueros ya desaparecidos. Los conciertos permiten a Álava disponer, desde que fueron restaurados en 1958 de una hacienda propia, y contar, en este sentido, con una infraestructura, equipos cualificados, estudios y documentación; una experiencia administrativa más que útil para la futura hacienda autónoma vasca.

A este respecto, cabe señalar que el Estatuto de Autonomía vasco prevé que los conciertos económicos para Guipúzcoa y Vizcaya —que en la actualidad se negocian en Madrid— deben hacerse a imagen y semejanza de los de Álava.

No hay que olvidar tampoco que Álava cuenta, en la actualidad, can un reducido cuerpo de miñones (recuerdo casi simbólico de la, en otro tiempo, policía autónoma alavesa) dependiente de la diputación, que -viene realizando desde hace «senos años funciones taks como vigilancia de carreteras o custodia de edificios. Está también previsto por el Estatuto de Guernica que, una vez reforzado y ampliado —hoy cuenta con menos de un centenar de miembros—, el cuerpo de miñones debe servir de modelo para ias policías provinciales que han de crearse en Vizcaya y Guipúzcoa, como paso previo para la constitución posterior, en una segunda fase, del cuerpo de policía de la comunidad autónoma, a las órdenes-del ejecutivo vasco.

Empresario» vizcaínos: "Es una locura"

Mientras, en general, los medios empresariales guipuzcoanos guardaban un curioso silencio con respecto al tema, entidades como Ja Cámara de Comercio y la Feriada Muestras de Bilbao y la Confederación General de Empresarios de Vizcaya pusieron el grito en el cielo cuando conocieron ía decisión del PNV de instalar en Vitoria, la capital vasca. Los rumores que meses atrás habían circulado al respecto no habían sido creídos, a biec se pensó que nunca llegaría a realizarse ese plan, que los propios empresarios calificaban de verdadera locura».

Su reacción airada y sus activas gestiones de última hora para frenar la decisión del PNV fueron tardías. Paitaban ya pocas fechas para que el Parlamento vasco diera «lúa verde» a Vitoria como sede de las instituciones vascas.

La Cámara de Comercio de Bilbao fue el primer organismo que oficialmente se opuso a ia capitalidad en Vitoria, que consideró «una idea descabellada». Sus portavoces insistieron, días antes de que la Cámara legislativa vasca se pronunciara sobre el tema, que Gobierno y Parlamento vascos debían instalarse en Bilbao, «capital natura! de Euskadi», así Va definición, «que aporta un millón de votos y supone el doble de la actividad comercial e industrial del País Vasco». Ofrecían a este respecto la cifra de 5.000 licencias comerciales registradas en Alava, frente a las 15.000con que cuenta Guipúzcoa y ias 30.000 de Vizcaya.

«La situación socioeconómica del País Vasco», afirmaban publicamente los portavoces de la Cámara de Comercio de Bilbao, «no puede permitirse uo lujo latí costoso como el de lanzarse a la aventura de mover todo e[ aparato de la Administración autónoma de un lugar a otro y de esperar para ver dónde se produce el error para corregido».

En un esfuerzo desesperado para evitar la fuga de la capital a Vitoria, la Cámara de Comercio de Bilbao ofrecía, semanas antes del 23 de mayo, al Gobierno y Parlamento vascos, vasco edificio qae acaba de construir en el centro de Bilbao (con una inversión de 350 millones de pesetas), capaz de alojar a todas las consejerías del Ejecutivo y al Parlamento, en un anfiteatro «a nivel de Consejo de Europa».

«Es una locura», comentaba e! empresario bilbaíno Luís Olarra, cuando se le pregunta sobre el traslado de la capital político-administrativa a Vitoria. Días antes de ía celebración del ya citado pleno del Parlamenta vasco, afirmaba el presidente de Ja Confederación General -de Empresarios Vascos: *Si esto no se para, tendremos que arrepentimos en ei futuro».

El propio presidente de la Diputación de Vizcaya, el peneuvisla José María Makua, aun admitiendo ios motivos políticos de su partido, no reprimía, a título privado, su opinión favorable a que Bilbao siguiera siendo la capital política y administrativa de Euskadi.

En esta misma linea se mostraban amplios sectores del PNV de Vizcaya —en los que aún persiste un profundo malestar—, e incluso algunos parlamentarios penfcu vistas, que, &\ parecer llegaron a calificar la decisión de su partido de «error político». Sin embargo, y acatando la disciplina de voto, en el Parlamento vasco todos ios diputados nacionalistas votaron «sí» a Vitoria el 23 de mayo.

 

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