Declaración del pleno de la Asamblea del Gremio de Editores de Madrid     
 
 Ya.    15/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DECLARACIÓN DEL PLENO DE LA ASAMBLEA DEL GREMIO DE EDITORES DE MADRID

Los editores españoles consideramos que está siendo superada una etapa en la que nuestra labor se ha

visto dificultada y comprometida por los obstáculos que ha supuesto la ausencia de un marco básico de

libertades, una época en la que cada conquista se ha logrado arrostrando los riesgos de la incertidumbre

permanente. Por ello, ante la nueva situación democrática que a partir de ahora se inicia, queremos

expresar la confianza en que será efectivo el libre ejercicio de nuestras actividades, así como nuestra

intención firme de cumplir las obligaciones que tenemos contraídas con la colectividad de que formamos

parte. En este sentido consideramos como principios fundamentales de nuestra futura actuación los

siguientes:

1. La libertad de publicar es un derecho irrenunciable, implícito en la Declaración de Derechos

Humanos, por cuanto es una forma básica de expresión e información.

2. El libro de un bien cultural y, como tal, debe ser accesible a todos los miembros de la colectividad

humana en general y de la sociedad española en particular. Este último objetivo sólo podrá cumplirse si el

libro se pone decidida e indiscriminadamente al servicio de todas y cada una de las lenguas en que se ex-

presan los pueblos del Reino de España.

3. Los poderes públicos y la sociedad misma han de facilitar a los ciudadanos el acceso a los bienes de

la cultura. De acuerdo con ello, el Estado debe velar para que el libro goce de las máximas facilidades de

difusión y, consecuentemente, impedir cualquier tipo de restricción que la ponga en peligro.

4. La libre circulación del libro español, tanto en España como en América, es un requisito

imprescindible para que las formas de cultura puedan difundirse sin obstáculos y estar al alcance, en un

plano de auténtica igualdad, de todos los que formamos parte de un área cultural común. Esta libertad,

que los editores hemos venido defendiendo muchos años, debe ser garantizada por el Gobierno y contar

con su apoyo y decidida protección.

5. El Gobierno tiene la obligación de garantizar el libre y normal desarrollo de las actividades

encaminadas a promover y difundir la cultura. En este sentido, los editores reiteramos nuestra permanente

condena de los vandálicos atentados que han sufrido librerías, editoriales y otros centros culturales.

Consideramos que tales actos antisociales reflejan una actitud aberrante por cuanto con ellos se trata de

dañar directamente a la forma de expresión más noble del espíritu humano: la intelectual.

6. Consideramos a la librería como el cauce más adecuado para el encuentro entre el lector y el libro. En

consecuencia, los editores proclamamos nuestro firme propósito de colaborar en la medida de nuestras

fuerzas en el desarrollo, creación y fomento de las librerías, de forma que nuestro país alcance lo antes

posible índices de presencia del libro similares a los de países más desarrollados.

7. La librería debe ser núcleo básico de irradiación de cultura. Por esta razón los editores alentaremos

aquellas acciones encaminadas a fomentar la presencia en la librería de la familia, así como la

adquisición por los niños de hábitos de lectura desde los primeros años.

8. Los editores estamos dispuestos a poner en juego los medios que sean necesarios para, de acuerdo

con la Administración, poner en pie un plan que ofrezca a la comunidad el servicio de bibliotecas más

amplio que sea posible. Para ello es urgente que el Gobierno se fije como objetivo prioritario la

formulación de una política de bibliotecas acorde con las necesidades nacionales. Esta política se debe

plasmar en un programa concreto que vincule a la Administración al reflejarse explícitamente en los pre-

supuestos del Estado.

9. Los. medios audiovisuales, y muy especialmente la televisión, pueden y deben no sólo no suponer

espacios de tiempo restados a la lectura, sino constituirse en cauces que potencien y estimulen el

acercamiento a la cultura a través del libro.

10. El libro, como vehículo de cultura que es, debe estar al alcance de un número de lectores cada vez

mayor gracias a una presencia más y más dilatada en el espacio y en el tiempo. Es necesario, por tanto,

que, basándose en nuevos medios, los sistemas de difusión y venta evolucionen hacia nuevas fórmulas,

que todos los profesionales del libro hemos de buscar y potenciar en un esfuerzo común.

11. Los editores dedicaremos esfuerzos y atenciones preferentes a aquellos libros cuyas ediciones, por

su gran amplitud, sean susceptibles de venderse a precios verdaderamente bajos y de llegar, apoyados en

una buena difusión, al máximo de lectores.

12. Con el fin de que, ante todo, los frutos de la tarea editorial y de todas las tareas de índole cultural que

de desarrollan en nuestro país estén al alcance y al servicio de los hombres y mujeres que forman los

diversos pueblos de España, los editores entendemos que es indispensable y urgente un acuerdo entre los

profesionales del libro y la Administración por el que se plantee una acción coherente y coordinada de los

diversos organismos que se traduzca en una eficaz política del libro en España.—R.

 

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