Autor: Urbano, Pilar. 
   Garaicoechea: "Negociar con ETA sería un sarcasmo"     
 
 ABC.    05/10/1980.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Garaicoechea: «Negociar con ETA sería un sarcasmo»

«No soy optimista ni pesimista. Más bien ando cauteloso, porque el camino de nuestro autogobierno está erizado de dificultades... Satisfecho con lo conseguido: "ikastolas"^´ subvencionadas, tercer canal de televisión vasca, solución a la crisis económica de las siderurgias especiales... Y preocupado por los dos grandes temas que aún quedan pendientes: los conciertos económicos hacendísticos y las policías autónomas. Intimamente, celebro los acuerdos producidos, y reconozco el mutuo esfuerzo negociador... Pero ha sido un "maratón" de cuarenta y ocho horas de conversaciones sin tregua, y ¡no somos taumaturgos!»

• Para financiar este curso, las «ikastolas», como escuelas públicas, se lleva dos mil ochenta millones de pesetas. En la «operación salvavidas» de la siderurgia no integral vasca, una fórmula de financiación y gestión compartida: ai 50 por 100 las industrias afectadas, y al 50 restante la Administración del Estado y la del ente autonómico vasco.«De entrada, y para los años 80, 81 y 82, ei Estado pone un capital de cuatro mil millones , con cargo a los presupuestos del Ministerio de Industria.»A partir de mayo del 82 empezará a funcionar ya el «canal vasco» de RTVE; Pero en los capítulos «conciertos fiscales» y «organización policial vasca» apenas se ha abierto la besana del surco.

Saltó a la mesa la cuestión «referéndum navarro». Suárez parece dispuesto a ir al trapo. Felipe González, en cambio, teme que salten chispas y se prenda la hoguera de una guerra civil. «El Gobierno Vasco —declaró Garaicoechea— es partidario de que se pronuncie el Parlamento Foral Navarro, cosa que no ha hecho todavía. Y, posteriormente, los navarros. Pero el tema está tan visceralizado y callente que... se va a requerir un plazo de tiempo razonable para hacer entre todos un esfuerzo de conciliación... Una cierta espera, pero no una demora "ad calendas graecas´.» La víspera, cuando me lo encontré corriendo a pie valiente el tramo Palace-Congreso, me comentó: «No son admisibles ciertas posturas preconcebidas y triunfalistas que niegan el pan y la sal a los que opinan distinto. En este tema de ´a integración o no de Navarra en Euskadi poco hay que fabricar en los despachos oficiales. Es el pueblo quien debe hablar. Y así sabremos a qué atenernos. Unos y otros tendremos que dejarnos muchos pelos en la gatera.»

• En otro momento nos dijo que, durante su conversación con el vicepresidente Gutiérrez Mellado, «no pude menos que reiterar mi condena firme e inequívoca al terrorismo y a lo que significa». Y como un periodista inquiriese si había sacado la impresión de que las Fuerzas Armadas estaban muy preocupadas con la carrera de la violencia, le respondió con voz grave y espesa: «(Esa impresión ya la tenía! ¡Cómo no van a estar preocupados! Pero, aunque parezca inmodesto, debo decir que, sobre el terrorismo, ningún miembro de las Fuerzas Armadas puede estar más preocupado que yo mismo. Y, aparte la valoración ética de cada acto terrorista, hay una valoración política: no "casualmente" ETA actúa siempre en tos momentos importantes y delicados de un nuevo hito en el proceso autonómico. Se confirma que a ios estrategas de la violencia lo que más les preocupa es que progresemos por la vía política.» Alguien preguntó —y palabra que no fui yo— sobre «una posible negociación

con ETA», E! «lendakari» dobló y redobló su blanca servilleta antes de contestar lacónico: «Las desgracias que diariamente se producen empeoran ese camino... Soy cada vez más pesimista; no ya ante una negociación, sino incluso ante una comunicación con ETA. Calientes aún los últimos actos terroristas, sería un sarcasmo repugnante hablar de pacificación de Euskadi por la vía negociadora con ETA. No puede haber negociación si no cesan las acciones armadas.. Nada se puede arreglar con el dedo en el gatillo.» Hasta aquí la tinta de mi pluma fluía mansamente. Pero, de repente, el «clic» desconcertante del mecanismo mental del «homo autonomus» me dislocó las neuronas: «La violencia vasca tiene raíz- y dimensión histórica y, a la hora de solucionarlo, hay que tener amplitud de miras: verlo como se verá dentro de treinta años y no con la pasión de un trauma en presente. Habría que ir, previa la autentificación de los contenidos de autogobierno del Estatuto vasco, a un "alivio" de ciertas situaciones dolorosas que son o pueden ser de cárcel o exilio... Hace tres días le pregunté al presidente Caldera cómo resolvió él el conflicto de guerrillas en Venezuela. Bethancurt no pudo con ello. Caldera sí..., aunque su decisión provocase críticas muy duras en su país...

• Surgió la pregunta torniquete: «¿Y el Gobierno vasco se haría responsable de una pacificación civil...?» «¡Claro que sí! ¡El socialismo vasco asumirá la responsabilidad de cortar la violencia y hacer cumplir la Ley a todos sus ciudadanos y transeúntes, una vez tenga las competencias y poderes necesarios. Si no, ¿qué tipo de Gobierno seríamos?»

Sin darte tiempo a un respiro, una nueva andanada frontal: el líder peneuvista, Xavier Arzallus, ha declarado muy recientemente que «asume la alternativa KAS». Entre los puntos de tal «alternativa» «abertzale» figura la «escalonada retirada, a plazo fijo, de las Fuerzas de Orden Público en Euskadi-Sur» (que para ellos es Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra), la «amnistía total» y el «derecho a la autodeterminación». «En el terreno de los principios no veo en esa alternativa nada intrínsecamente perverso.»

Se fueron todos. Garaicoechea se quedó unos minutos conmigo. «La verdad: estoy preocupado. No veo claro cómo vamos a salir de todo esto. Se ha creado la absurda dinámica autonómica de "café para todos". No hago de menos a nadie, pero... hay situaciones políticas y hay realidades sociales, y hay derechos históricos que no son comparables.» El Peugeot azul «irisé» le aguardaba a la puerta, motor al ralentí, para emprender el regreso al Ajuaria Enea.—Pilar URBANO.

 

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