El primer viaje     
 
 ABC.    10/12/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EI primer viaje

Con reiterada insistencia hemos solicitado la presencia en el País Vasco del presidente del Gobierno. Por encima de dificultades coyunturales, dejando a un lado circunstancias de oportunidad discutible, hemos señalado que sólo la visita directa, el conocimiento de primera mano, propiciarían un mejor entendimiento de los problemas de aquella región. Y que, para los españoles que allí habitan y que siguen siendo españoles por encima de coacciones, amenazas y violencias terroristas, porque no hay, en esencia, otra nacionalidad en España, la cercanía de Adolfo Suárez suponía un espaldarazo para sus convicciones de que, de una u otra forma, la normalidad regresará, a la tierra vasca y con ella la paz de que disfrutan, en mayor o menor medida, los demás territorios del Estado.

Por ello nada más justo que señalar, con nuestro aplauso, la presencia del presidente Suárez en el País Vasco.. Una presencia que no va a significar, automáticamente, la solución de los muchos problemas que, además de los relacionados con el terrorismo, acucian hoy a sus habitantes.

No se esperan sorpresas derivadas del viaje. El presidente Suárez no tiene ahora —quizá no la ha tenido nunca, aunque los mayoritarios deseos de los españoles llegasen a inventarla— una varita mágica para despejar incógnitas y resolver ecuaciones políticas o económicas. Pero sería injusto despojarle de capacidad de observación, de la sensibilidad necesaria para detectar esas facetas que i sistemáticamente, escapan al examen de los temas y los problemas cuando se realizan a distancia, sobre una mesa de despacho y no sobre la realidad física que los produce o los sostiene.

Y no cabe achacarlo todo a la valentía personal —que no le falta— del presidente del Gobierno.

Quisiéramos pensar que, en este caso, más que el valor ha primado la responsabilidad. Suárez ha acabado por comprender que era responsable, en la medida en que puede serlo el Gobierno, del deterioro del ambiente socio-político vasco. Y ha reaccionado, por fin, positivamente. Pero este debe ser el primer viaje. Habrán de seguir otros. La actitud negativa y cerril de algunos entes municipales vascos así lo indican. Los vascos quieren soluciones concrete» a ara problemas. Al igual que el resto de loe españoles.

Y esas solucione» exigen viajes al entendimiento de unas y otras partes.

2/ABC

 

< Volver